<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><rss version="2.0">    <channel>        <title>CAMILO: PAZ Y JUSTICIA</title>        <description><![CDATA[CIENCIAS BÍBLICAS: TRABAJOS QUE ABORDAN ASUNTOS BÍBLICOS, EVANGÉLICOS Y ÉSTICOS. INTENTAN MENTENER LA EXÉGESIS Y COMENTARIO CRISTIANOS.]]></description>        <link>http://camilovm.blogcindario.com/</link>        <lastBuildDate>Wed, 11 Nov 2009 20:12:51 +0100</lastBuildDate>        <generator>FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)</generator>        <item>            <title>SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO</title>            <link>http://camilovm.blogcindario.com/2009/11/00090-solemnidad-de-jesucristo-rey-del-universo.html</link>            <description><![CDATA[<p align="center">Mi reino no es de este mundo<br /><br /><br /><br />Domingo XXXIV. T. Ordinario. Ciclo B<br />Dn 7,13-14; Sal 92,1-5; Ap 1,5-8; Jn 18,33-37</p><p align="center">&nbsp;<br /><em><br />En aquel tiempo, pregunt&oacute; Pilato a Jes&uacute;s: &iquest;Eres t&uacute; el rey de los jud&iacute;os? Jes&uacute;s le contest&oacute;: &iquest;Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de m&iacute;? Pilato replic&oacute;: &iquest;Acaso soy yo jud&iacute;o? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a m&iacute;: &iquest;Qu&eacute; has hecho? Jes&uacute;s le contest&oacute;: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habr&iacute;a luchado para que no cayera en manos de los jud&iacute;os. Pero mi reino no es de aqu&iacute;.</em></p><p><em>Pilato le dijo: Conque, &iquest;t&uacute; eres rey? Jes&uacute;s le contest&oacute;: T&uacute; lo dices: Soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.</em></p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center"><strong>LA FIESTA DE CRISTO REY</strong></p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue P&iacute;o XI quien instituy&oacute;, en el a&ntilde;o 1925, esta solemnidad como recuerdo de aquel A&ntilde;o Santo y con la voluntad expl&iacute;cita de que fuera una ayuda catequ&eacute;tica para la pedagog&iacute;a de la fe. Con la misma intenci&oacute;n la reforma lit&uacute;rgica situ&oacute; esta solemnidad en el &uacute;ltimo domingo del ciclo lit&uacute;rgico anual. As&iacute;, en efecto, se subraya m&aacute;s la naturaleza, la universalidad y el fundamento de la realeza de Cristo.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El d&iacute;a primitivo de la solemnidad de Cristo Rey era el domingo entre el Domund y Todos los Santos; la predicaci&oacute;n de la fe por todo el mundo preparaba este "reino", y la gloria de los santos era su culminaci&oacute;n. Este a&ntilde;o, en el ciclo B, el evangelio es el primitivo de la fiesta, precisamente el texto m&aacute;s propio de la solemnidad, el di&aacute;logo entre Jes&uacute;s y Pilato. Es la afirmaci&oacute;n de Jes&uacute;s lo que decide esta elecci&oacute;n: "T&uacute; lo dices: soy rey"; Cristo se proclama Rey, Se&ntilde;or de todo, "Pantocrator", instaurador y plenitud de un Reino.&nbsp;&nbsp; </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora sabemos cu&aacute;l es la verdad de la que Jes&uacute;s ha venido a dar testimonio, y el modo c&oacute;mo lo ha dado: la verdad del amor, la verdad de la liberaci&oacute;n del hombre en su totalidad personal, la verdad de la transformaci&oacute;n del hombre por la comuni&oacute;n con Cristo; y el modo c&oacute;mo ha dado testimonio: "por su sangre".</p><p>Como &uacute;ltimo domingo del ciclo, es adecuado para hoy subrayar uno de los grandes temas del evangelio de Marcos: "el Evangelio, que es Jes&uacute;s el Mes&iacute;as, Hijo de Dios". En el fondo, la afirmaci&oacute;n de Jes&uacute;s ante Pilato coincide con este inicio de Marcos. La realeza de Jes&uacute;s no le viene de una elecci&oacute;n popular, ni de una sucesi&oacute;n din&aacute;stica, sino de su condici&oacute;n de Hijo de Dios, hecho hombre y salvador de los hombres, llamados a ser, en el Esp&iacute;ritu, hijos en el Hijo.</p><p><strong><br /><br /><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La primera lectura del libro del libro de Daniel </strong>expone<strong> </strong>otra de las visiones fant&aacute;sticas de este Profeta; es la que mayor trascendencia ha tenido en la historia de salvaci&oacute;n. Para entender el relato lit&uacute;rgico de hoy conviene leer &iacute;ntegramente la visi&oacute;n de las cuatro fieras (67,1-28). </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La visi&oacute;n de Dn 7 quiere infundir al pueblo, en plena persecuci&oacute;n, una esperanza de salvaci&oacute;n, no ya en la l&iacute;nea del mesianismo dav&iacute;dico, sino en un plano trascendente. Se trata de una reflexi&oacute;n teol&oacute;gica de altos vuelos sobre la historia. Las cuatro bestias que Daniel ha contemplado en su sue&ntilde;o representan los cuatro grandes imperios que hasta entonces se han sucedido en la hegemon&iacute;a mundial: babilonios, medos, persas y griegos. La visi&oacute;n presenta un claro paralelismo con la de la estatua que vio Nabucodonosor (Dn 2), formada con cuatro materiales distintos. En ambas visiones hay una fuerte cr&iacute;tica de los poderes temporales. Los jud&iacute;os piadosos se encuentran oprimidos por un soberano desp&oacute;tico, que no teme a Dios ni a los hombres.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los poderes pol&iacute;ticos se presentan en esta visi&oacute;n bajo la forma de cuatro bestias que ascienden del abismo de los mares. Todas ellas son juzgadas y condenadas por el Anciano que est&aacute; sentado en un trono "con ruedas de fuego ardiente" y, acto seguido, aniquiladas. Despu&eacute;s aparece viniendo sobre las nubes, algo as&iacute; como la figura de un hombre (o "hijo del hombre"), que recibe del Anciano el poder y el honor, el reino sobre todas las naciones. El Anciano es el Dios, Se&ntilde;or de la historia; el "hijo del Hombre" es el "pueblo de los santos del Alt&iacute;simo". Sin embargo, de la misma manera que cada una de las bestias representa un imperio o su monarca, as&iacute; tambi&eacute;n el "hijo del hombre" puede representar al rey del "pueblo de los santos", de ah&iacute; que "Hijo del Hombre" se entienda m&aacute;s tarde como un t&iacute;tulo del Mes&iacute;as Prometido. As&iacute;, Jes&uacute;s interpreta el s&iacute;mbolo en este sentido y se llama a s&iacute; mismo el "Hijo del Hombre" que est&aacute; sentado a la diestra de Dios y ha de venir sobre las nubes del cielo (Mt 26,64; Hech 7,56; Ap 1,7; etc.). </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los relatos apocal&iacute;pticos pretenden des-velar o revelar (=apocalipsis) el sentido profundo de los acontecimientos hist&oacute;ricos mundiales de forma esquematizada y ficticia; esos esquemas, no forman cuadros hist&oacute;ricos completos &nbsp;y la ficci&oacute;n es recurso del autor para ocultarse y salvar su integridad en momentos dif&iacute;ciles y por eso, usa diversas alegor&iacute;as que debemos conocer para captar el mensaje. </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El libro de Daniel fue escrito durante la persecuci&oacute;n de Antioco Epifanes y la insurrecci&oacute;n de los Macabeos. La intenci&oacute;n de su autor es levantar la esperanza y mantener la fe de un pueblo que lucha contra el tirano; por eso interpreta los acontecimientos pasados y presentes a la luz del reinado de Dios que viene: los grandes imperios se desmoronan y los poderosos comparecen ante el trono de Dios para ser juzgados y Dios establece su reinado sobre todos los pueblos. He aqu&iacute; el sentido profundo y principal del sue&ntilde;o de la estatua con los pies de barro (2,31-45) y de la visi&oacute;n nocturna de las cuatro bestias (c.7), de donde ha sido tomado el presente texto.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque el texto no es mesi&aacute;nico, autores posteriores vieron un s&iacute;mbolo del&nbsp; el Mes&iacute;as y del Anticristo en el pueblo de los santos y en el cuerno; igual que el Mes&iacute;as concentra en s&iacute; el pueblo elegido, de la misma manera el cuerno es s&iacute;mbolo de toda violencia y brutalidad humana; as&iacute; dice San Pedro expl&iacute;citamente:&laquo;Sois linaje elegido, sacerdocio real, naci&oacute;n consagrada&raquo; (1 Pe 2,9), pues es Jes&uacute;s, Hijo de hombre, quien sintetiza y causa la santidad del pueblo escogido.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La segunda lectura del libro del Apocalipsis</strong> (1,5-8), centrada hoy en los primeros vers&iacute;culos, trata de la victoria final tras la persecuci&oacute;n de los jud&iacute;os y la de "todos los pueblos de la tierra", fundamentada en Jesucristo, que es "el Pr&iacute;ncipe de los reyes de la tierra" y aqu&eacute;l que cumple la profec&iacute;a de Dan 7 (cf.1 lectura) y "viene en las nubes". La visi&oacute;n de Dn 7 encuentra su plena interpretaci&oacute;n cristiana en Ap 13: el Imperio Romano es presentado bajo el simbolismo de una bestia que al propio tiempo recapitula las cuatro que viera Daniel. </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El Apocalipsis es una "ep&iacute;stola" o "enc&iacute;clica", dirigida a las siete iglesias del Asia Menor, y a las iglesias cristianas de todos los tiempos, ya que la cifra siete es el s&iacute;mbolo de la plenitud, que comienza invocando sobre ellas el nombre de Dios, Padre, el Esp&iacute;ritu y Jesucristo. El Apocalipsis va dirigido a cristianos que empiezan a sufrir por su fe. Cristo es "el servidor y el testigo de Dios y del Padre". No hay que olvidar que m&aacute;rtir significa testigo y equivalente a "Se&ntilde;or".</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El saludo une dos deseos profundos: la gracia (griego) y la paz (hebreo). Los dos son dones de Dios, llamado aqu&iacute; "el que es, era y viene". Los "siete esp&iacute;ritus" designan al esp&iacute;ritu perfecto, el Esp&iacute;ritu Santo. Jesucristo es la tercera persona nombrada. Es presentado como "testigo fiel" de los misterios de Dios, pues sell&oacute; con su sangre el Evangelio que hab&iacute;a predicado; el resucitado, el rey todopoderoso; "primog&eacute;nito", o primer nacido de entre los muertos (1 Cor 15,20; Col 1,18), que resucita para no volver a morir (Rm 6,9), y "Pr&iacute;ncipe" (Rey de reyes) que est&aacute; sentado a la diestra del Padre y vendr&aacute; a juzgar sobre las nubes y otros tantos dones que nos vienen de Dios por Jesucristo: el amor que se ha manifestado en Jesucristo a todos los hombres (cfr. G&agrave;l 2,20), la redenci&oacute;n en la que el amor llega a su plenitud (5,9; G&aacute;l 3,13) y la gran dignidad de reyes y sacerdotes que concede a los que ha redimido. Ya Israel hab&iacute;a sido llamado para constituir un pueblo de reyes y sacerdotes (Ex 19,6), pero es por obra y gracia de Jesucristo como se cumple esta vocaci&oacute;n en el nuevo pueblo de Dios (5,10; 20,6; 22,5; 1 Pe 2,5.9). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como todos estos dones vienen en definitiva de Dios, el autor concluye con una doxolog&iacute;a al Padre. Una proclamaci&oacute;n solemne cierra este saludo de parte de Dios Padre, del Esp&iacute;ritu y de Cristo. La memoria de la obra salvadora de Dios en Jesucristo levanta la esperanza y abre los ojos hacia la venturosa venida del Se&ntilde;or al fin de los tiempos, como Juez y Se&ntilde;or y sus propios enemigos lo ver&aacute;n y se lamentar&aacute;n sin remedio (cfr. Mt 24,30). se manifestar&aacute; en Jesucristo, Se&ntilde;or, el misterio de Dios y todo quedar&aacute; patente y descifrado. Entonces veremos que Dios es todo en todos.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>La lectura del santo Evangelio, seg&uacute;n San Juan</strong> (18,33-37), contiene la conversaci&oacute;n de una grandeza pat&eacute;tica, de Pilato con Jes&uacute;s; la proclamaci&oacute;n del sentido del reino y la realeza de Jesucristo.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las tres lecturas de esta fiesta coinciden en distinguir netamente el Reino de Dios de todo proyecto pol&iacute;tico; es un Reino de otro orden y no se puede confundir con ning&uacute;n proyecto temporal. Los jud&iacute;os, enemigos de Jes&uacute;s en el lenguaje de Juan, han resuelto acabar con el Nazareno; sabiendo que a Pilato s&oacute;lo le interesaba lo pol&iacute;tico, tergiversan el sentido de la realeza mesi&aacute;nica tal y como la entend&iacute;a Jes&uacute;s y le obligan a intervenir. Muchos acusaron ante Pilato a Jes&uacute;s de lo que no era, un rey pol&iacute;tico, y muchos lo hicieron por despecho, pues eso era lo que deseaban que fuera efectivamente y Jes&uacute;s se resisti&oacute;, decepcionando al pueblo. La pregunta inicial de Pilato se refiere a la acusaci&oacute;n con que los jud&iacute;os lo hab&iacute;an presentado: se dice "rey de los jud&iacute;os", es un caudillo nacionalista contrario a la opresi&oacute;n romana; la respuesta de Jes&uacute;s, al afirmar que su realeza "no es de este mundo", no s&oacute;lo niega todo af&aacute;n de gobierno nacionalista, sino que niega tambi&eacute;n todo planteamiento de dominio espiritual a partir de la fe de Israel: su realeza "no es de aqu&iacute;", pertenece radicalmente a otro orden, diferente de todo lo que se podr&iacute;a deducir del puro an&aacute;lisis de la realidad israelita y humana en general. Pilato que se ve envuelto en la causa, lo somete a interrogatorio, su pregunta supone la acusaci&oacute;n, expresamente mencionada por Lucas (Lc 23,2), de que este Jes&uacute;s se hac&iacute;a llamar "Cristo Rey" (o Rey Mes&iacute;as) y soliviantaba al pueblo. Con la sola excepci&oacute;n del pasaje de la adoraci&oacute;n de los Magos (Mt 2,2), el t&iacute;tulo de "Rey de los jud&iacute;os" aplicado a Jes&uacute;s aparece &uacute;nicamente en conexi&oacute;n con su proceso. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obs&eacute;rvese que "Rey de los jud&iacute;os" es propiamente la versi&oacute;n pol&iacute;tica del t&iacute;tulo mesi&aacute;nico "Rey de Israel". Y fue necesario que Jes&uacute;s muriera por esa falsa acusaci&oacute;n para que se mostrara al mundo su verdad: que es rey pero no como los reyes de este mundo. El proceso de Jes&uacute;s y el motivo formal de su condena se puede resumir en que fue declarado por la autoridad romana como reo de un delito pol&iacute;tico: por haberse hecho rey de los jud&iacute;os; y que tanto los acusadores como el juez de este proceso sab&iacute;an perfectamente que esta acusaci&oacute;n era falsa, porque la realeza que Jes&uacute;s proclamaba no se interfer&iacute;a con la del C&eacute;sar.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La principal diferencia entre Jes&uacute;s y Barrab&aacute;s no es que el primero fuese un ciudadano honrado y el segundo un facineroso, sino que aquel proclamaba un reino de paz y &eacute;ste quer&iacute;a imponer el suyo por medio de la violencia. Barrab&aacute;s no es un delincuente com&uacute;n, sino un guerrillero (un zelote); por eso Pilato habr&iacute;a preferido retenerlo, como pol&iacute;ticamente peligroso, y liberar a Jes&uacute;s, inofensivo para el Imperio, y por eso el pueblo pide la amnist&iacute;a de Barrab&aacute;s y la crucifixi&oacute;n de Jes&uacute;s, porque prefiere el l&iacute;der nacionalista al maestro religioso.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La per&iacute;copa se concreta en las &uacute;ltimas palabras de Jes&uacute;s: &Eacute;l es rey, y esto significa que &eacute;l es testigo de la verdad, y ser testigo de la verdad quiere decir presentar totalmente, con su palabra y su acci&oacute;n, lo que realmente es la verdad absoluta; es decir, revelar con su presencia en el mundo, en qu&eacute; consiste el plan de Dios, la voluntad de Dios a prop&oacute;sito de la vida de los hombres; en definitiva, significa presentarse a s&iacute; mismo, vivir plenamente su fidelidad al Amor hasta la muerte; y, de este modo, ser rey es convertirse para los hombres en la imagen que hay que seguir, ser "la voz que hay que escuchar" por parte de "todos los que son de la verdad".</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El cuarto evangelio da por hecho que el proceso jud&iacute;o de Jes&uacute;s ha empezado con su vida p&uacute;blica; en cambio, en el proceso romano iniciado con el di&aacute;logo entre Jes&uacute;s y Pilato sobre la realeza, queda claro que, si Pilato, oportunista, lo condena, no es por haberlo encontrado convicto ni confeso del delito, porque la realeza en el sentido jud&iacute;o b&iacute;blico era algo distinto de la realeza en sentido romano pol&iacute;tico. Su fuerza consistir&aacute;, en ser testigo de la verdad con su propia sangre y sus s&uacute;bditos "los que son de la verdad" y "escuchan su voz".</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El evangelista Juan es consciente de la iron&iacute;a que envuelve todo el proceso de Jes&uacute;s, de la tremenda verdad que se manifiesta en la farsa; pero este rey escarnecido por los romanos y rechazado por los jud&iacute;os es, para Juan y para los creyentes, el verdadero rey que ha sido "exaltado" en la cruz y glorificado por el Padre. Jes&uacute;s es rey y el "Testigo fiel", el que sirve la verdad por eso es rey e incluso la Verdad misma. "&iquest;Qu&eacute; es la verdad?", y deja a Jes&uacute;s sin esperar respuesta. Pilato renuncia a la verdad, despu&eacute;s se lava las manos y afirma que es inocente (Mt 27,24). Es el Reino del amor y de la verdad, Reino de amor a Dios y a los hermanos. </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Camilo Valverde Mudarra</p><br clear="all" />]]></description>            <pubDate>Wed, 11 Nov 2009 20:12:38 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán</title>            <link>http://camilovm.blogcindario.com/2009/11/00089-el-cielo-y-la-tierra-pasaran-mis-palabras-no-pasaran.html</link>            <description><![CDATA[<p align="center">Domingo XXXIII. T. Ordinario. Ciclo B<br />Dn 12,1-3; Sal 15,5.8-11; Hb 10,11-14; Mc 13,24-32</p><p align="center">&nbsp;</p><p><em>En aquel tiempo, dijo Jes&uacute;s a sus disc&iacute;pulos: En aquellos d&iacute;as, despu&eacute;s de una gran tribulaci&oacute;n, el sol se har&aacute; tinieblas, la luna no dar&aacute; su resplandor, las estrellas caer&aacute;n del cielo, los ej&eacute;rcitos celestes temblar&aacute;n. Entonces ver&aacute;n venir al Hijo del Hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviar&aacute; a los &aacute;ngeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, del extremo de la tierra al extremo del cielo.</em></p><p><em>Aprended lo que os ense&ntilde;a la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, sab&eacute;is que la primavera est&aacute; cerca; pues cuando ve&aacute;is vosotros suceder esto, sabed que &eacute;l est&aacute; cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasar&aacute; esta generaci&oacute;n antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasar&aacute;n, mis palabras no pasar&aacute;n. El d&iacute;a y la hora nadie lo sabe, ni los &aacute;ngeles del cielo ni el Hijo, s&oacute;lo el Padre.</em></p><p>&nbsp;</p><p><strong>&nbsp;</strong></p><p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La primera lectura del </strong><strong>libro</strong><strong> del Profeta Daniel </strong>(12,1-3), refleja un texto escrito seguramente en tiempos dif&iacute;ciles para Israel, tiempos de persecuci&oacute;n y resistencia, concretamente los comentaristas actuales sit&uacute;an su redacci&oacute;n entre los a&ntilde;os 167 y 164 a C., durante la dominaci&oacute;n de Ant&iacute;oco Ep&iacute;fanes y antes de la victoria de los Macabeos. ; sobre los hechos inmediatos, el autor interpreta la historia como una lucha en la que Dios toma parte en favor de su pueblo y en contra de los dominadores de turno. Con esto trata de levantar la esperanza de los justos y abrir una brecha a trav&eacute;s de los gruesos muros de la angustiosa realidad presente. Por el g&eacute;nero utilizado y el objetivo que persigue, se trata de un libro en cierta manera parecido el Apocalipsis del NT.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En los dos cap&iacute;tulos anteriores se han descrito los acontecimientos hist&oacute;ricos desde la perspectiva escatol&oacute;gica, esto es, teniendo en cuenta el desenlace final; as&iacute;, los vers&iacute;culos de hoy constituyen la conclusi&oacute;n del relato y de su interpretaci&oacute;n, anuncian c&oacute;mo todo llegar&aacute; a un nuevo punto culminante y decisivo, en el que Israel ser&aacute; protagonista y vencedor, y se cumplir&aacute;n los planes de Dios, que es lo que indica, al aludir a la victoria del arc&aacute;ngel San Miguel, que es el &aacute;ngel custodio del pueblo de Dios y la personificaci&oacute;n de la especial providencia divina en favor de Israel. El profeta ve en los m&aacute;rtires de su tiempo la se&ntilde;al de la victoria, descubre la situaci&oacute;n extrema que precede a la salvaci&oacute;n del pueblo que ha resistido en la fe. Este es "el libro de la vida" (Ex 32, 32; Sal 69, 29; Flp 4, 3; Ap 3, 5). Se trata de una imagen utilizada para expresar que Dios conoce a los suyos y los protege hasta el final. </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hay en todo el Antiguo Testamento, si exceptuamos el texto de Is 26, 19, ning&uacute;n otro lugar en el que se hable tan claramente de la resurrecci&oacute;n de los muertos que "duermen en el polvo". Aunque se dice que "despertar&aacute;n" (esto es, resucitar&aacute;n) "muchos", esta palabra quiere decir con frecuencia "todos", y &eacute;ste parece aqu&iacute; su sentido. Se trata de una resurrecci&oacute;n individual, no universal: Daniel parece mencionar s&oacute;lo a los ca&iacute;dos durante la &uacute;ltima persecuci&oacute;n. La resurrecci&oacute;n es para nuestro autor un postulado de la justicia divina, que no puede dejar sin premio a los m&aacute;rtires y sin castigo a sus verdugos (cfr. 2 Mac 7, 14). La fe en la resurrecci&oacute;n de los muertos aparece tard&iacute;amente en el credo de Israel. Con todo, el autor del G&eacute;nesis intuye esa verdad de fe el plantear la pregunta: "&iquest;Acaso el juez de toda la tierra no va a hacer justicia?" (Gn 18, 25), a la que responde claramente Daniel en este pasaje.los resucitados, participantes del reino mesi&aacute;nico eterno, gozando de la futura felicidad, ser&aacute;n los "sabios", no quienes se lo creyeron con la sabidur&iacute;a de este mundo&nbsp; y los compara con las estrellas del firmamento. A la misma comparaci&oacute;n estelar acudir&aacute; Pablo para contrastar la diferencia entre los escogidos, lo que nos lleva a las puertas del Apocalipsis o Revelaci&oacute;n plena en Cristo.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No falta una palabra de esperanza y una promesa para los "sabios", esto es, para los que ense&ntilde;an a practicar y no s&oacute;lo a conocer lo que es justo a los ojos de Dios. Hay para ellos reservada una gloria especial e imperecedera; se instaura el nuevo reino de Dios de paz y felicidad, para los que se han convertido y predican con &eacute;xito la conversi&oacute;n... Convertir es en hebreo devolver al estado de justicia. </p><p>&nbsp;</p><p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </strong><strong>La segunda lectura de la carta a los Hebreos</strong> (9,24-28), versa sobre el &nbsp;tema general de que el sacrificio de Cristo es causa de una salvaci&oacute;n eterna. En este texto, se aborda globalmente, que la obra de Jes&uacute;s es definitiva y perpetua; despu&eacute;s de haber ofrecido su sacrificio, conduce a su perfecci&oacute;n a los que ha santificado (Heb 1O,11-18)</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las consideraciones sobre el ministerio de Jes&uacute;s como sumo sacerdote se acercan r&aacute;pidamente a su fin y cada vez aparece m&aacute;s claro adonde quiere llegar la carta. La Muerte y Resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s han cambiado radicalmente el posible destino humano de c&oacute;mo habr&iacute;a sido sin esta intervenci&oacute;n de Dios. El texto habla de la muerte y de la exaltaci&oacute;n de Cristo, o sea, la Resurrecci&oacute;n y sus consecuencias. El perd&oacute;n es independiente de una ofrenda c&uacute;ltica, ritual, es obra del amor gratuito de Dios, es aceptaci&oacute;n y exaltaci&oacute;n de la condici&oacute;n humana. Cristo est&aacute; sentado para siempre, seguro de su triunfo sobre todo mal, el perd&oacute;n ha sido obtenido una vez por todas y para todos los pecados, y Dios nos atestigua que despu&eacute;s de la muerte de Cristo ya no se acuerda m&aacute;s de nuestros pecados, donde abunda el pecado, sobreabunda el amor. El Se&ntilde;or nos introduce en la religi&oacute;n interior, fundada en la confianza filial y no en el temor, no debemos, pues, considerar nuestra miseria como una carga implacable. Un cristiano no cree en el pecado, sino en la victoria de Cristo sobre el pecado.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jesucristo, con su muerte en la cruz, procur&oacute; a todos los suyos la salvaci&oacute;n definitiva y &Eacute;l mismo lleg&oacute; a su meta celestial y ahora, compartiendo el trono con el Padre, s&oacute;lo tiene que aguardar en paz a que, como lo expresa el autor con una cita del salmo, 110, 1 "sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies" -la tarima cubierta con alfombra sobre la cual se coloca el trono real.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La carta no da tanta importancia a los acontecimientos dram&aacute;ticos que se ir&aacute;n sucediendo hasta el final de los tiempos. El acontecimiento decisivo ha tenido ya lugar; la muerte de Cristo y su entronizaci&oacute;n en el santuario celeste a la derecha del Padre. Todo lo que pueda venir despu&eacute;s en nuestra vida y en la vida del mundo, debemos aguardarlo los cristianos con la mayor tranquilidad y sosiego, porque tambi&eacute;n nosotros hemos alcanzado con Cristo la "consumaci&oacute;n" o perfecci&oacute;n. Ya tenemos abierto el camino que conduce al lugar sant&iacute;simo de Dios. Cierto que todav&iacute;a no hemos ocupado un puesto, como ya lo ha hecho Cristo, y todav&iacute;a corremos peligro de recaer en el pecado y en la infidelidad. Porque el tiempo, nuestra vida, es el lugar de la siembra en la que debe ir creciendo la Palabra salvadora hasta la cosecha final.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>Lectura del santo Evangelio seg&uacute;n San Marcos </strong>13,24-32, cuyo contenido, m&aacute;s all&aacute; del lenguaje de las im&aacute;genes, lo constituyen estos elementos: El triunfo del Hijo del Hombre, que parece ahora ser desmentido por la historia, ser&aacute; visible a todos; ser&aacute; inesperado; el juicio; la reuni&oacute;n de todos los elegidos en la gran familia de Dios, que, en efecto, tiene un plan de hermandad universal.</p><p>El significado m&aacute;s obvio de "escatolog&iacute;a" es el de un discurso sobre las realidades &uacute;ltimas y definitivas; se trata de realidades que est&aacute;n m&aacute;s all&aacute; de la historia, pero que se van preparando dentro de la historia; la escatolog&iacute;a b&iacute;blica, pues, es un discurso sobre la historia, un modo de leerla y de asumirla.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La mirada del creyente, animado por la fe evang&eacute;lica, lejos de encerrarse en el futuro divisa simult&aacute;neamente el presente y el porvenir. En la sorprendente perspectiva b&iacute;blica, el futuro, la revelaci&oacute;n, ofreciendo un criterio de opci&oacute;n y de valorizaci&oacute;n, hace importante el "presente", la atenci&oacute;n se dirige al presente; el futuro ofrece un criterio de orientaci&oacute;n en el presente, pero es en el tiempo presente donde se juega el futuro. Esta es la posici&oacute;n frente a Jes&uacute;s: &eacute;l es el Hijo del Hombre que habr&aacute; de volver, pero lo decisivo es la actitud que hoy asumimos frente a su anuncio.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El punto m&aacute;s original del mensaje b&iacute;blico y del prof&eacute;tico en particular es el concepto de que la historia va caminando hacia un &uacute;ltimo t&eacute;rmino bajo la direcci&oacute;n de Dios; la concepci&oacute;n griega, por el contrario, es sustancialmente c&iacute;clica; la convicci&oacute;n de que Dios conduce la historia hacia una salvaci&oacute;n indestructible est&aacute; ya presente en los or&iacute;genes de la fe hebrea, ah&iacute;, arraigan los g&eacute;rmenes de su desarrollo sucesivo, incluida la exigencia de que esta salvaci&oacute;n se halla m&aacute;s all&aacute; de la historia, en la comuni&oacute;n con Dios. As&iacute;, la esperanza que acompa&ntilde;&oacute; a Israel y m&aacute;s tarde a la comunidad cristiana es el encuentro entre la promesa de Dios y la situaci&oacute;n actual, siempre llena de desilusiones, que continuamente parece desmentir la promesa y retrasarla.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esto que hemos dicho corresponde sustancialmente a la visi&oacute;n escatol&oacute;gica de los profetas, una visi&oacute;n grandiosa y sobria al mismo tiempo, sin intento alguno de penetrar en los secretos de Dios y sin ceder a la curiosidad del "cu&aacute;ndo" y del "c&oacute;mo"; pero esta "sobriedad" parece que cambi&oacute; en el &uacute;ltimo per&iacute;odo postex&iacute;lico, cuando se desarroll&oacute; en el juda&iacute;smo una vasta literatura llamada "apocal&iacute;ptica"; son tiempos dif&iacute;ciles, de persecuci&oacute;n, y parece in&uacute;til la fidelidad de los buenos; se necesita un consuelo, que se encuentra en la confianza inquebrantable de que al final de los tiempos se realizar&aacute; el juicio de Dios y cambiar&aacute; la situaci&oacute;n gracias a una intervenci&oacute;n de Dios. El lenguaje de esta literatura es t&iacute;pico: describe los &uacute;ltimos tiempos, inmersos en guerras y divisiones, terremotos y carest&iacute;a, cat&aacute;strofes c&oacute;smicas (el sol y la luna se oscurecer&aacute;n y las estrellas caer&aacute;n), todo ello bajo el signo de una tremenda imprevisi&oacute;n por parte de los hombres, lo mismo que se presentan de pronto los dolores de parto en la mujer; y as&iacute;, este lenguaje se ve ampliamente presente en el discurso de San Marcos, que no es m&aacute;s que el medio expresivo que utiliza para comunic&aacute;rnoslo, y, por supuesto, no se pueden entender de ninguna forma estas expresiones al pie de la letra.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se debe aclarar todav&iacute;a un punto: la vuelta del Hijo del hombre en poder y majestad no significa, de ning&uacute;n modo, que Dios, al final, abandona el camino del amor para sustituirlo por el de la fuerza; si as&iacute; fuera, la cruz dejar&iacute;a de ser el centro del plan de la salvaci&oacute;n y el mismo comportamiento de Dios acabar&iacute;a d&aacute;ndoles la raz&oacute;n a todos los que afirman que el amor es in&uacute;til, incapaz de conseguir su finalidad; &iexcl;s&oacute;lo la fuerza es eficaz! Pero se equivocan; la vuelta del Hijo del Hombre ser&aacute; el triunfo del Crucificado (Mc 14,61-62), la demostraci&oacute;n de que el amor es poderoso, victorioso.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el texto de hoy, Jes&uacute;s responde a los Ap&oacute;stoles sobre cu&aacute;ndo suceder&aacute; esa "gran tribulaci&oacute;n". Jes&uacute;s invit&aacute;ndoles m&aacute;s bien a tomar conciencia del dif&iacute;cil futuro que como disc&iacute;pulos les espera, se&ntilde;ala, y &eacute;sta es la peculiar aportaci&oacute;n del texto, que esta situaci&oacute;n de dificultad, que no va a durar indefinidamente, dar&aacute; lugar a la reuni&oacute;n de los elegidos dispersos por el mundo, con la que terminan las penalidades de los elegidos, este es el punto culminante y raz&oacute;n de ser de los fen&oacute;menos c&oacute;smicos y de la llegada del Hijo del hombre.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En una obra literaria el espacio y el tiempo son creados por el autor; tambi&eacute;n este texto hay que verlo a la luz de la muerte-resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, que representan para Marcos el final de un mundo y el comienzo de otro nuevo y bueno. En la literatura jud&iacute;a anterior y contempor&aacute;nea de Marcos la esperanza en un futuro mejor hab&iacute;a adquirido relevancia especial revestida de tintes apocal&iacute;pticos, es decir, de im&aacute;genes sombr&iacute;as y grandes cataclismos de la naturaleza cargadas de sentido metaf&oacute;rico, es decir, que la verdad no est&aacute; en lo que afirman sino en lo que traslucen: la esperanza en un futuro mejor. As&iacute;, San Marcos usa este lenguaje metaf&oacute;rico, no para anunciar la cr&oacute;nica de un futuro, sino para formular una esperanza de novedad y de bondad, esperanza que se realiza en la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, que pone fin a la dificultad y a la tribulaci&oacute;n, representadas por la muerte de Jes&uacute;s. Con este esquema, modelo o paradigma es con el que Marcos habla del fin del mundo y de la llegada gloriosa del Hijo del Hombre, a fin de que los disc&iacute;pulos tengan la certeza de que la penalidad que tendr&aacute;n que padecer ser&aacute; pasajera. La resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s es la garant&iacute;a del final de sus penalidades y de su dispersi&oacute;n. </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Camilo Valverde Mudarra</p>]]></description>            <pubDate>Wed, 11 Nov 2009 20:04:04 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Ha echado todo lo que tenía para vivir</title>            <link>http://camilovm.blogcindario.com/2009/11/00088-ha-echado-todo-lo-que-tenia-para-vivir.html</link>            <description><![CDATA[<p align="center"><strong>Domingo XXXII T. Ordinario. Ciclo B<br />1Re 17,10-16; Sal 145,7-10; Hb 9,24-28; Mc 12, 38-44</strong></p><p><em>En aquel tiempo Jes&uacute;s a la multitud le dec&iacute;a: &iexcl;Cuidado con los letrados! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos. Esos recibir&aacute;n una sentencia m&aacute;s rigurosa.</em></p><p><em>Estando Jes&uacute;s sentado enfrente del cepillo del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acerc&oacute; una viuda pobre y ech&oacute; dos reales. Llamando a sus disc&iacute;pulos les dijo: Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el cepillo m&aacute;s que nadie. Porque los dem&aacute;s han echado de lo que les sobra, pero &eacute;sta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que ten&iacute;a para vivir.</em></p><p>&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p><strong>La primera lectura del libro del libro de Reyes </strong>presenta, durante la crisis del siglo sexto a. C., a El&iacute;as como enviado de Dios para amonestar al pueblo; en este cap&iacute;tulo 17, no sinti&eacute;ndose seguro en su propia patria, tiene que tomar el camino del exilio. No hay nadie de su pueblo que le ayude, s&oacute;lo una viuda, pagana y pobre, comparte con &eacute;l lo poco que le queda. El texto subraya que Dios, presente en la historia humana, puede salvar en las ocasiones m&aacute;s dif&iacute;ciles por medio de instrumentos d&eacute;biles e inesperados. Cuando Israel no responde, Yahv&eacute; acude a los paganos.</p><p>En la historia del libro de los Reyes el reinado de Acab o Ajab representa un paso adelante en la perversi&oacute;n de los soberanos que acumulaban la indignaci&oacute;n del Se&ntilde;or sobre el pueblo de Israel. Ajab, rey de Israel (875-854), se cas&oacute; con Jezabel, hija de Ittobal, rey de Tiro y Sid&oacute;n y sacerdote de Astart&eacute; (1 Re 16, 31). Y as&iacute; vino a caer Israel bajo la influencia cultural y religiosa de los fenicios. La realeza de Israel del Norte ten&iacute;a su origen en la oposici&oacute;n al reinado paganizante de Salom&oacute;n, organizado sobre modelos de inspiraci&oacute;n fenicia y egipcia, no sorprende que tome el poder la dinast&iacute;a de Omr&iacute;, m&aacute;s paganizante todav&iacute;a que Salom&oacute;n. Los profetas de Yahv&eacute; fueron sus v&iacute;ctimas inc&oacute;modas por ser incorruptibles, por la fidelidad a su Dios y por su respeto a los derechos del pueblo. Frente a este poder, El&iacute;as se levanta solo, humanamente indefenso, pero con toda la fuerza de la palabra de Dios y de la fe. Los episodios de su vida, adornados por la leyenda popular, est&aacute;n llenos de sentido. El rey lo persigue, y, en este duelo, tras sufrimiento y desamparo, el profeta triunfar&aacute;. As&iacute; lo dec&iacute;a Jes&uacute;s cuando ve&iacute;a en los sufrimientos de El&iacute;as un anuncio de los de Juan Bautista y de s&iacute; mismo (Mt 17,11-13). Esta es tambi&eacute;n la condici&oacute;n de los cristianos frente a los poderes paganos de todos los tiempos.</p><p>Los relatos sobre El&iacute;as vienen a suscitar la conciencia de los que viven un tiempo de crisis y, a la vez, afirmar que Dios act&uacute;a en la historia. La viuda de Sarepta, una peque&ntilde;a poblaci&oacute;n situada al sur de Sid&oacute;n (Fenicia), pertenece al Se&ntilde;or de Israel; su situaci&oacute;n econ&oacute;mica y la de su hijo es extrema: se preparan para la &uacute;ltima comida antes de recibir la muerte. El profeta exige un acto de fe radical y un acto de caridad extrema; ellos le dan lo &uacute;nico que tienen. La reacci&oacute;n humana l&oacute;gica ser&iacute;a el despedir a El&iacute;as. La fe de esta mujer y el don de lo poco que tiene obran el milagro: la viuda y su hijo encontrar&aacute;n el alimento diario a pesar de la gran sequ&iacute;a. El&iacute;as es el profeta de Dios y su palabra se cumple: &ldquo;la orza de harina no se vaciar&aacute;, la alcuza de aceite no se agotar&aacute;&hellip;&rdquo; Esta actitud heroica ser&aacute; recordada por Jes&uacute;s en Lc. 4, 24. La mujer acepta, hace la apuesta y arriesga todo lo que tiene; cree en la palabra de Dios y recibe al profeta que la anuncia. Dios premia la hospitalidad de esta pobre viuda y manifiesta que es el &uacute;nico Dios que puede salvar precisamente en el pa&iacute;s de donde hab&iacute;a salido el paganismo que imperaba en Israel. Siglos m&aacute;s tarde, Jes&uacute;s recordar&aacute; con amor el gesto de esta mujer extranjera que fue preferida por Dios por encima de todas las viudas de Israel (Lc 4, 25 s).</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras la figura del profeta, act&uacute;a el propio Dios. El hombre de hoy ve en el mundo, de manera clara, no la huella de Dios, sino la impronta del hombre; los &eacute;xitos t&eacute;cnicos le fascinan y ante su fracaso no se siente llamado a orar y pedir la ayuda de Dios, sino a redoblar su compromiso y esfuerzo con los &iacute;dolos. Esta problem&aacute;tica teol&oacute;gica no es algo pasajero, sino fruto de la actitud fundamental del pensamiento moderno. Se habla de ausencia de Dios, pero, fundamentalmente, Dios es el Se&ntilde;or de la historia, que permanece en el misterio y con frecuencia es dif&iacute;cil descubrir sus huellas, porque, adem&aacute;s de la historia, hay otros factores: la libertad del hombre y el poder del mal que esconden los rasgos de Dios, pero no por eso deja de actuar en la historia. </p><p>El gran defensor de la fe en el Dios de Israel es el profeta El&iacute;as, para El&iacute;as s&oacute;lo el Dios de Israel puede cuidar y salvar al hombre; s&oacute;lo a Dios se le debe rendir culto y adoraci&oacute;n, s&oacute;lo en la obediencia a la palabra prof&eacute;tica ser&aacute; posible la continuidad de la verdadera historia del pueblo.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>La segunda lectura de la carta a los Hebreos</strong> (9,24-28), versa sobre el sacerdocio de Cristo como algo distinto y superior al sacerdocio del A.T. La obra de los hombres es muy diferente a la de Dios; el templo de Jerusal&eacute;n, construido por los hombres, es una p&aacute;lida imagen del verdadero templo de Dios; el sacerdocio de Cristo es distinto y muy superior a cualquier otro sacerdocio. Pues s&oacute;lo Cristo penetra en el cielo y oficia delante del mismo Dios. Cristo, mediador de la Nueva Alianza, es el camino eficaz para hacer que el hombre tenga acceso a Dios y alcance la verdadera comuni&oacute;n con Dios. Y si Dios recibe a Cristo en su propia casa y Cristo intercede por nosotros, es claro que Dios no es ya para los hombres inaccesible. Por Cristo, que es nuestro mediador, tenemos abierto el acceso a la casa del Padre. </p><p>Con todas estas im&aacute;genes tomadas del culto y de la vida religiosa, el autor indica, que, por medio de Jesucristo, Dios se reconcilia con los hombres y los hombres entran en una nueva relaci&oacute;n con Dios. El Alt&iacute;simo es ahora Nuestro Padre, Dios se acerca a los hombres y los hombres son hijos de Dios por Jesucristo. La Nueva Alianza de la que Cristo es mediador es una alianza eterna, no solo por interminable, sino porque pertenece a la eternidad del santuario celestial, &uacute;nica realidad. El que se ofrece a s&iacute; mismo no puede ofrecerse m&aacute;s que una sola vez, pues lo da todo de una vez por todas; en cambio, el que ofrece &ldquo;sangre ajena&rdquo; no acaba nunca de hacer sacrificios. Por otra parte, el que ofrece sangre ajena no compromete su persona inmediatamente en el sacrificio y puede caer con facilidad en un ritualismo vac&iacute;o. Este fue el caso del sacerdote antiguo. </p><p>Cristo se ofrece a s&iacute; mismo, una sola vez y de verdad. &ldquo;Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecer&aacute; sin ninguna relaci&oacute;n al pecado, para salvar definitivamente a los que lo esperan&rdquo;. Cristo vendr&aacute; otra vez a introducir a su pueblo en el gozo definitivo y eterno de los bienes que su sacrificio nos proporciona. Por eso el sacrificio de Cristo es m&aacute;s que suficiente para acabar con el pecado y constituye el momento culminante de toda la historia; &eacute;l confirma y ratifica la voluntad de Dios con su propia muerte; es el testador y el ejecutor del testamento; es tambi&eacute;n la v&iacute;ctima sacrificial que era necesaria en toda alianza en orden a confirmarla. V&iacute;ctima sacrificial de la alianza, mediador y garante de la misma.</p><p>As&iacute; pues, la misa no es una repetici&oacute;n del &uacute;nico sacrificio de Cristo, sino m&aacute;s bien su actualizaci&oacute;n, su representaci&oacute;n; es el mismo sacrificio de Cristo hecho presente en la fe y para la fe de la Iglesia; de modo que los cristianos podemos asociarnos al sacrificio de Cristo, de comprometernos con &eacute;l en su entrega a Dios por todos los hombres. Esta ofrenda &uacute;nica y de valor infinito del sacrificio de Cristo no significa que la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica no sea un verdadero sacrificio. La voluntad del propio Cristo es que lo ofrezcamos &ldquo;en memoria suya&rdquo;, cosa que no quiere decir &ldquo;como un recuerdo espiritual&rdquo;, sino actualizando el &uacute;nico sacrificio que &eacute;l ofreci&oacute;.</p><p>Dios ha establecido que el hombre muera una sola vez. Esto da seriedad a nuestras vidas y nos carga de responsabilidad. El que hace de su vida una entrega a Dios y a los hijos de Dios, un sacrificio, no puede dar m&aacute;s de s&iacute; y no se le va a pedir m&aacute;s. Pero el que no entrega su vida la pierde sin que pueda recuperarla. Tambi&eacute;n Cristo muri&oacute; una sola vez, como todos los hombres, y Cristo cumpli&oacute; de una vez por todas, haciendo de su vida un &uacute;nico sacrificio v&aacute;lido para siempre. Y as&iacute; alcanz&oacute; el perd&oacute;n para todos los hombres que creen en &eacute;l; creer en Jesucristo es vivir y morir como Jesucristo. En nuestra vida, hemos de ir venciendo todo pecado y ego&iacute;smo en nuestro coraz&oacute;n; desechar todo lo que pertenece al tiempo, lo caduco y pasajero, lo que queda a&uacute;n del hombre viejo en cada cristiano. Jes&uacute;s no volver&aacute; para comenzar de nuevo, esto es, para volver a morir y alcanzar otra vez el perd&oacute;n. Jes&uacute;s volver&aacute;, para salvar definitivamente a cuantos han cre&iacute;do en el perd&oacute;n que ya nos ha sido concedido.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>La lectura del Santo Evangelio seg&uacute;n San Marcos</strong> (12,38-44) relata dos escenas de los &uacute;ltimos d&iacute;as de la vida de Jes&uacute;s, en Jerusal&eacute;n, que, aqu&iacute; presentadas unidas y haciendo referencia a las viudas, tienen un cierto sentido de resumen de aspectos importantes de la ense&ntilde;anza y de la actuaci&oacute;n de Jes&uacute;s. </p><p>La primera escena refleja la conocida tensi&oacute;n que hubo entre Jes&uacute;s y los escribas, probablemente amplificada en las pol&eacute;micas y los duros enfrentamientos entre la primera comunidad cristiana y el juda&iacute;smo. Jes&uacute;s desaprueba y rechaza en la actuaci&oacute;n de los escribas y letrados, el que exhiban su conocimiento de la voluntad de Dios y su piedad; son hombres de muchas leyes y largos rezos, pero, explotadores sin escr&uacute;pulo de las pobres viudas; haciendo ostentaci&oacute;n de su saber y de su piedad, con sus ropajes y asientos en las sinagogas, deslumbran a la gente sencilla de la que se lucran, estafan y enorgullecen y desprecian a los dem&aacute;s, porque, en definitiva, el extremo peor de todo esto es que algunos se aprovechan de ello y act&uacute;an contra aquellos que Dios m&aacute;s ama, los pobres. Por eso Jes&uacute;s denuncia el enga&ntilde;o y abre los ojos a los incautos. </p><p>La segunda escena viene a resumir lo que Dios valora de la conducta humana. Acabada su ense&ntilde;anza, el Maestro se marcha al atrio de las mujeres, en una de cuyas salas, la &ldquo;sala del tesoro&rdquo;, hab&iacute;a trece cepillos en donde se recog&iacute;an las limosnas para el culto. Jes&uacute;s observa en silencio el comportamiento de la gente, ve que algunos ricos echan grandes cantidades haciendo ostentaci&oacute;n, Jes&uacute;s no se deja impresionar. En cambio, se conmueve al ver pasar a una pobre viuda que s&oacute;lo echa dos reales. Jes&uacute;s observa y valora lo que da la viuda pobre; sobre todo, por el hecho de que aquella viuda &ldquo;ha echado m&aacute;s que nadie&rdquo;, porque ha dado algo que era muy importante para ella, a diferencia de los ricos que daban de lo que les sobraba. Entonces llama a sus disc&iacute;pulos y comenta elogiosamente la conducta de la pobre viuda, pues ella ha echado todo lo que ten&iacute;a para vivir, mientras los otros han tirado en el cepillo de lo que les sobra. Los que dan aquello que les sobra dan s&oacute;lo dinero, incluso hacen a veces negocio con sus limosnas, pero, si uno da lo que le hace falta, da su medio de vida, esto es, da la vida. El verdadero sacrificio agradable a Dios no consiste en dar lo que tenemos, sino en dar nuestras propias vidas.</p><p>Actuando de esta manera y a semejanza de lo que hizo la viuda de la primera lectura, aquella mujer ha mostrado confiar absolutamente en Dios y ponerse totalmente en sus manos. Es lo mismo que Jes&uacute;s har&aacute; en Getseman&iacute;: aceptar la voluntad de Dios, confiando absolutamente en &Eacute;l y poni&eacute;ndose totalmente en sus manos. La ofrenda de la viuda es el cumplimiento del primer mandamiento; la viuda deja a Dios la preocupaci&oacute;n de la vida; hace una elecci&oacute;n clara entre Dios y la riqueza, porque confiar en Dios y amar a los hermanos es m&aacute;s importante que todas las cuestiones de dinero. Es el criterio fundamental para la vida de los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s; es llegar a vivir libre en el reino de Dios. La viuda no pide ni espera ning&uacute;n milagro, ni se contenta con recitar el primer mandamiento, sino que lo vive y lo practica; no s&oacute;lo est&aacute; cerca del reino (Mc 12,34), sino que est&aacute; dentro; lo importante no es dar mucho o poco, sino darse a s&iacute; mismo. Jes&uacute;s es el que lo da todo y se da a s&iacute; mismo; se ha entregado a s&iacute; mismo por los hombres.</p><p>La importancia de esta per&iacute;copa est&aacute; en la toma de posici&oacute;n de Jes&uacute;s frente a los representantes de la teolog&iacute;a oficial de la sinagoga de Jerusal&eacute;n. La par&aacute;bola ataca la vanidad, la ambici&oacute;n y la descarada explotaci&oacute;n que los escribas hacen de los socialmente d&eacute;biles. Se hacen pagar las ense&ntilde;anzas y oraciones. Marcos ofrece un cuadro a base de los contrastes entre Jes&uacute;s y los escribas y fariseos; a la actuaci&oacute;n interesada de los fariseos opone la actitud de la viuda que da todo lo que tiene y demuestra su total confianza en Dios.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Camilo Valverde Mudarra</p>]]></description>            <pubDate>Wed, 11 Nov 2009 20:01:56 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Amarás al Señor tu Dios y al prójimo como a ti mismo</title>            <link>http://camilovm.blogcindario.com/2009/10/00087-amaras-al-senor-tu-dios-y-al-projimo-como-a-ti-mismo.html</link>            <description><![CDATA[<p align="center">Domingo XXXI T. Ordinario. Ciclo B<br />Dt 6,2-6; Sal 17,3.4.7.47.51; Hb 7,23-28; Mc 12,28-34</p><p><em>&nbsp;</em></p><p><em>En aquel tiempo, un escriba se acerc&oacute; a Jes&uacute;s y le pregunt&oacute;: &iquest;Cu&aacute;l es el primero de todos los mandamientos? Respondi&oacute; Jes&uacute;s: El primero es: &laquo;Escucha, Israel, el Se&ntilde;or Nuestro Dios es el &uacute;nico Se&ntilde;or y amar&aacute;s al Se&ntilde;or tu Dios con todo tu coraz&oacute;n, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser&raquo; El segundo es &eacute;ste: &laquo;Amar&aacute;s a tu pr&oacute;jimo como a ti mismo&raquo; No hay mandamiento mayor que &eacute;stos.</em></p><p><em>El escriba replic&oacute;: Muy bien, Maestro, tienes raz&oacute;n cuando dices que el Se&ntilde;or es uno solo y no hay otro fuera de &eacute;l; y que amarlo con todo el coraz&oacute;n, con todo el entendimiento y con todo el ser y amar al pr&oacute;jimo como a uno mismo vale m&aacute;s que todos los holocaustos y sacrificios.</em></p><p><em>Jes&uacute;s, viendo que hab&iacute;a respondido sensatamente le dijo: No est&aacute;s lejos del Reino de Dios. Y nadie se atrevi&oacute; a hacerle m&aacute;s preguntas.</em></p><p>&nbsp;</p><p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La primera lectura del Deuteronomio </strong>(6,2-6) expone uno de los textos centrales del AT; muchos otros pasajes de los libros sagrados, especialmente los salmos y los profetas, especialmente Os y Jr, suponen el hecho del amor a Dios, pero s&oacute;lo Deuteronomio, convirti&eacute;ndolo en un mandamiento expl&iacute;cito, lo llega a formular con tanta vehemencia; precisamente el Deuteronomio, el m&aacute;s paren&eacute;tico o exhortativo de los libros de la Ley, es el que ha expuesto de modo m&aacute;s sentido y conmovedor el gran amor que Dios tiene a su pueblo, por ello, puede exigir al pueblo que corresponda con amor al amor y que por amor se aplique al cumplimiento de la Ley; el amor es el m&aacute;s libre de todos los actos humanos. En ello encontrar&aacute; la "vida", la felicidad y la posesi&oacute;n del pa&iacute;s, tres promesas que a lo largo de los siglos espiritualizar&aacute;n progresivamente su contenido, bajo la dura pedagog&iacute;a de las calamidades.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya antes de Jes&uacute;s, los jud&iacute;os hab&iacute;an descubierto la importancia capital de este "mandamiento". Una de las plegarias preferidas de los piadosos y que se rezaba por la ma&ntilde;ana y por la noche en la sinagoga, era el "Shem&aacute;" (="Escucha..."), que comenzaba precisamente con Dt 6,4-6, a&ntilde;adiendo Dt 11,13-21 y Nm 15,37-41. Para un jud&iacute;o practicante, que frecuentase la sinagoga, el "Shema", encabezado por la profesi&oacute;n de fe monote&iacute;sta y la exhortaci&oacute;n a amar a Dios, era m&aacute;s o menos lo que para un cristiano es el Padrenuestro. En su contexto estas palabras no son propiamente la promulgaci&oacute;n de un mandamiento aislado, aunque &eacute;ste sea, en efecto, el primero y fundamental, sino una exhortaci&oacute;n y una advertencia a Israel, para que cumpla todos los mandatos y preceptos. Por eso, comienzan recordando el motivo y la raz&oacute;n &uacute;ltima de la fidelidad que en ellas se exige: que Israel no tiene otro Se&ntilde;or que Dios y que Dios no hay m&aacute;s que uno. En consecuencia, Israel debe amar a Dios con todo su coraz&oacute;n, con toda su alma y con todas sus fuerzas, lo cual implica el cumplimiento de todos los mandamientos y preceptos.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jes&uacute;s se refiere a este texto cuando le preguntan sobre el mandamiento m&aacute;s importante. "Amar&aacute;s a Yahv&eacute; con todo su coraz&oacute;n". En esos tiempos lejanos, el amor de Dios no era totalmente desinteresado. Israel sabe que, al responder al amor de Dios que lo eligi&oacute;, va por buen camino, y Dios le premiar&aacute; con la paz y la prosperidad material. "Graba en tu coraz&oacute;n estos mandamientos": tenlos presentes en tu mente para ordenar tus pensamientos y para que puedas juzgar de todo conforme a estos criterios."Rep&iacute;teselos a tus hijos": sabiendo que eres responsable de la fe de ellos. "Gr&aacute;balos en tu mano", es decir, que gu&iacute;en tus actos. "P&oacute;ntelos en la frente", para acordarte de ellos siempre, y no cuando ya sea tarde y solamente puedas reconocer tus errores. "Escr&iacute;belos a la entrada de tus ciudades", a fin de que rijan la vida econ&oacute;mica y social. Yahv&eacute; no est&aacute; al servicio de Israel; son los israelitas los que sirven a Dios.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El principio de la sabidur&iacute;a es el temor de Dios (Pro 1,7; Sal 111,10). Por eso, en el texto, se inculca al pueblo este santo temor, para que guarde los mandatos y preceptos y alcance una larga vida; el temor se hace obediencia religiosa y debe entenderse, en consecuencia, m&aacute;s como temor filial o piedad que como temor servil, de ah&iacute; la conexi&oacute;n del temor con el amor, con el primer mandato que es el amor a Dios con todas las fuerzas y con toda el alma. El sujeto de este temor u obediencia es Israel, cada uno de sus miembros y cada una de las generaciones.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As&iacute;, pues, "no te olvides de Yahv&eacute; cuando hayas comido...". La civilizaci&oacute;n moderna ha entrado en este olvido. El hombre se siente due&ntilde;o de la ciencia, de la t&eacute;cnica y del mundo. M&aacute;s grave a&uacute;n: se conforma con dominar el universo y se pierde a s&iacute; mismo.</p><p><strong>&nbsp;</strong></p><p><strong>&nbsp;</strong></p><p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lectura de la carta a los Hebreos </strong>(7,23-28). El texto constituye el final de la demostraci&oacute;n de la superioridad del sacerdocio de Cristo sobre el sacerdocio lev&iacute;tico; subraya, de manera particular, que Jes&uacute;s no depende de Lev&iacute;, sino que pertenece al orden de Melquisedec (Sal 109/110), que su sacerdocio se apoya en su calidad de Hijo y de Se&ntilde;or (Sal 2,7) y que est&aacute; de conformidad con el "juramento de Dios"; se descubre este juramento no ya en las promesas hechas a Abraham (Heb 7,6-7), sino en la promesa del Sal 110,4. </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El autor muestra la superioridad del sacerdocio de Cristo que est&aacute; por encima de cualquier otro y, en especial, del sacerdocio del A.T., al que se le exig&iacute;a las cualidades morales y la observancia de una pureza cultual u objetiva, pues deb&iacute;an vivir separados de todo lo que era "impuro" e inconveniente a la santidad de Dios ante el que comparec&iacute;an, para rogar por todo el pueblo (cfr. Ex 30,19-21; Lv 10,9-11; 22,2-9; etc.). Sin embargo, estaban llenos de debilidades y ten&iacute;an que ofrecer sacrificios no s&oacute;lo por el pueblo, sino tambi&eacute;n por sus propios pecados.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cambio, Jes&uacute;s, que se acerc&oacute; como nadie al que es en verdad Santo y nos abri&oacute; el acceso a Dios, Nuestro Padre, est&aacute; investido de una santidad subjetiva y objetiva sin mengua de ninguna clase; es perfecto como perfecto es tambi&eacute;n el sacerdocio que ejerce; ni tiene pecado ni hay en &eacute;l nada inconveniente o impuro, pues est&aacute; elevado por encima del cielo. Cristo, que no conoci&oacute; pecado, alcanza de una sola vez el perd&oacute;n para todos los pecadores. No tuvo necesidad de ofrecer muchos sacrificios, pues su sacrificio es perfecto.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la plenitud de su sacerdocio, Cristo es a la vez sacerdote y v&iacute;ctima. Pero no por sus pecados, sino por el pecado del mundo. Mientras la Ley establec&iacute;a como sacerdotes a hombres pecadores y ordenaba muchos sacrificios, siempre insuficientes, la Promesa se cumple en Jesucristo, el &uacute;nico sacerdote verdadero y perfecto. Jesucristo es el sacerdote eterno que ofrece el sacrificio eterno, v&aacute;lido para siempre.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El sacerdocio de Cristo es eterno, dura siempre. La muerte impon&iacute;a a los descendientes de Aar&oacute;n la necesidad de multiplicarse, lo cual supon&iacute;a una imperfecci&oacute;n imposible de remediar. En cambio, como la muerte ya no tiene poder sobre Cristo, permanece para siempre y ejerce un sacerdocio "exclusivo". Puede salvar definitiva y perennemente a los hombres y unirlos a Dios; vive para interceder por nosotros y su intercesi&oacute;n es eterna, porque deriva del sacrificio que consum&oacute; una vez por todas en el calvario.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nadie como Cristo Glorioso para interceder por los hombres con plena autoridad, porque nadie como &eacute;l es santo, con una santidad interior, religiosa y moral consumadas. Las palabras del juramento de Dios consagraron al Hijo "perfecto para siempre". Dios lo consagr&oacute;; el Hijo aprendi&oacute; a obedecer; es un sumo sacerdote perfecto.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El sacerdocio de Cristo en Hebreos es su mediaci&oacute;n, Cristo une a los hombres con Dios y a Dios con los hombres. En eso, s&oacute;lo en eso, consiste lo principal de su sacerdocio. Nada de ritos, ni sacramentos, ni cosas parecidas.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>La lectura del Santo Evangelio seg&uacute;n San Marcos</strong> (12,28-34) pone en consideraci&oacute;n la respuesta que da Jesucristo sobre la prioridad e importancia de los mandamientos.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El texto de hoy nos sit&uacute;a en Jerusal&eacute;n y en el Templo, espacio en el que sucede esta conversaci&oacute;n con un jurista, favorablemente impresionado por Jes&uacute;s. Entre el jurista y Jes&uacute;s existe coincidencia total de pensamiento. Frente a la redacci&oacute;n de San Mateo (22,34-40), este letrado no se presenta con &aacute;nimo de disputa, sino para hacer a Jes&uacute;s una aut&eacute;ntica pregunta. En las escuelas rab&iacute;nicas se distingu&iacute;a entre mandamientos "graves" y "leves". Por otra parte, se contaban hasta 248 preceptos positivos y 365 prohibiciones legales. As&iacute; que estaba perfectamente justificado que los rabinos investigaran cu&aacute;l de todos estos mandamientos era realmente importante, cu&aacute;l era el primero y principal y como el resumen de todos.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jes&uacute;s responde citando al pie de la letra el pasaje del Dt 6,4 (cfr. primera lectura), pero a&ntilde;ade inmediatamente el mandamiento del amor al pr&oacute;jimo, que en el A.T. se halla en otro contexto (Lv 19,18). Para Jes&uacute;s ambos mandamientos son uno solo: "No hay mandamiento mayor que &eacute;stos". Y es que no se puede amar a Dios sin amar al pr&oacute;jimo (cfr. 1 Jn 4,20). En este mandamiento del amor se funda la &uacute;nica piedad verdadera.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As&iacute; lo reconoce el letrado que le ha hecho la pregunta, por eso subraya que cumplir este mandamiento vale m&aacute;s que "todos los holocaustos y sacrificios". Los jud&iacute;os no pretend&iacute;an, claro est&aacute;, una religi&oacute;n sin exigencias morales y ve&iacute;an que entre el mandamiento primero del amor a Dios y el precepto de amar al pr&oacute;jimo exist&iacute;a una conexi&oacute;n necesaria. Incluso entend&iacute;an que el amor al pr&oacute;jimo fuera como un resumen de la Ley; as&iacute;, por ejemplo, se atribuye al rabino Hillel esta sentencia: "No hagas al otro lo que no deseas para ti. Esto es toda la Ley. El resto es interpretaci&oacute;n". Con todo, no estaba claro en las escuelas rab&iacute;nicas qui&eacute;n deb&iacute;a ser tratado como pr&oacute;jimo (cfr. Lc 10, 29-37) y, en general, cre&iacute;an que el pr&oacute;jimo era solamente el paisano, pero no el extranjero. Por otra parte, la conexi&oacute;n entre los deberes religiosos para con Dios y las obligaciones morales para con el pr&oacute;jimo se entend&iacute;an a veces de un modo muy extr&iacute;nseco: la "justicia" consist&iacute;a sobre todo en el cumplimiento de las prescripciones cultuales y el amor al pr&oacute;jimo quedaba reducido a la limosna, en caso de conflicto prevalec&iacute;a el culto sobre la atenci&oacute;n de las necesidades del pr&oacute;jimo, as&iacute;, en la par&aacute;bola del buen samaritano los sacerdotes y levitas pasan de largo porque tem&iacute;an contraer una impureza ritual, tocando al que cre&iacute;an un cad&aacute;ver, que les inhabilitar&iacute;a para dar culto a Dios. Jes&uacute;s re&uacute;ne ambos mandamientos en uno solo, el del amor, de suerte que el verdadero culto no puede separarse ya de la atenci&oacute;n a las necesidades ajenas y ense&ntilde;a que el pr&oacute;jimo es cualquier necesitado que encontremos en nuestro camino; en esta misma l&iacute;nea, Santiago afirmar&aacute; rotundamente que "la religi&oacute;n pura e intachable a los ojos de Dios" es cuidar del pr&oacute;jimo en sus necesidades (Sant 1,27).</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una recopilaci&oacute;n de antiguas tradiciones jud&iacute;as relata la historia de un gentil que quer&iacute;a convertirse a la fe jud&iacute;a a condici&oacute;n de que la totalidad de esa fe le fuera explicada en el tiempo que &eacute;l pudiera resistir parado sobre un s&oacute;lo pie. El rabino-Hillel acept&oacute; el reto y le dijo: "No hagas a tu pr&oacute;jimo aquello que odiar&iacute;as que te lo hicieran a ti mismo. Esta es la totalidad de la Tor&agrave; (Ley). El resto no son sino comentarios. Ve y estudia". La historia ilustra la necesidad de encontrar un principio ordenador que de alguna manera articulara y diera vida a la m&uacute;ltiple variedad de las 613 prescripciones contabilizadas en la Tor&aacute;.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A primera vista, &eacute;sta parece ser tambi&eacute;n la intenci&oacute;n del texto de hoy. El especialista jud&iacute;o en Tor&aacute;, esto es, el letrado o jurista, pregunta a Jes&uacute;s por la quinta esencia de la voluntad de Dios. Sin embargo, por el contexto, parece que San Marcos intenta mostrar otra problem&aacute;tica diferente, es que, hasta ahora, ha manifestado que el Reino de Dios es una realidad abierta a todos, no s&oacute;lo a los jud&iacute;os y que esta realidad pasa por la muerte-resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s; la estancia de Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n es para Marcos algo m&aacute;s que un hecho hist&oacute;rico: representa el momento culminante de la llegada del Reino de Dios, precisamente por ser en Jerusal&eacute;n donde Jes&uacute;s muere y resucita.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las conversaciones anteriores mantenidas con los letrados han podido producir la impresi&oacute;n de que entre jud&iacute;os y cristianos no hay posibilidad de entendimiento; sin embargo, la de hoy niega y contrarresta esa impresi&oacute;n, hoy est&aacute;n de acuerdo: el descubrimiento de Dios provoca una reacci&oacute;n-respuesta de amor a ese Dios descubierto y de amor a los dem&aacute;s, a la vez que relativiza el sistema cultual y nacionalista del Templo; por ello, el especialista jud&iacute;o est&aacute; preparado para comprender que el Reino de Dios pasa por la muerte-resurrecci&oacute;n del Enviado de Dios, pero, sobre todo, est&aacute; preparado para recorrer tambi&eacute;n &eacute;l ese camino de muerte-resurrecci&oacute;n; al respecto hay que recordar que Reino de Dios y salvaci&oacute;n son realidades diferentes, que no se deben intercambiar ni confundir. En el evangelio de Marcos Reino de Dios es el camino de muerte y resurrecci&oacute;n recorrido por Jes&uacute;s y que est&aacute; abierto a todos (Cf. Mc 10,17-30).</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jes&uacute;s elogia a este jud&iacute;o fiel, por saber dar al amor el primer lugar y lo considera cercano al Reino; esto invita a matizar los criterios y, sobre todo, recuerda a los cristianos que ellos no tienen el monopolio del Reino. Por caminos inesperados, se acercan otros, que se hab&iacute;a pensado, estaban lejos. El cristiano tiene que regirse por la ley del amor; el amor de Dios revelado en Jes&uacute;s, liberando del yugo de la ley, centra la vida en el amor desinteresado; debe amar a Dios y a los hombres, con la encarnaci&oacute;n de Cristo, Dios se ha hecho el m&aacute;s peque&ntilde;o de los hermanos.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Camilo Valverde Mudarra</p><p>&nbsp;</p>]]></description>            <pubDate>Sat, 31 Oct 2009 21:04:15 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Ha echado todo lo que tenía para vivir</title>            <link>http://camilovm.blogcindario.com/2009/10/00086-ha-echado-todo-lo-que-tenia-para-vivir.html</link>            <description><![CDATA[<p align="center">Domingo XXXII T. Ordinario. Ciclo B<br />1Re 17,10-16; Sal 145,7-10; Hb 9,24-28; Mc 12, 38-44</p><p align="center">&nbsp;</p><p><em>En aquel tiempo Jes&uacute;s a la multitud le dec&iacute;a: &iexcl;Cuidado con los letrados! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos. Esos recibir&aacute;n una sentencia m&aacute;s rigurosa.</em></p><p><em>Estando Jes&uacute;s sentado enfrente del cepillo del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acerc&oacute; una viuda pobre y ech&oacute; dos reales. Llamando a sus disc&iacute;pulos les dijo: Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el cepillo m&aacute;s que nadie. Porque los dem&aacute;s han echado de lo que les sobra, pero &eacute;sta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que ten&iacute;a para vivir.</em></p><p>&nbsp;</p><p><strong>La primera lectura del libro del libro de Reyes </strong>presenta, durante la crisis del siglo sexto a. C., a El&iacute;as como enviado de Dios para amonestar al pueblo; en este cap&iacute;tulo 17, no sinti&eacute;ndose seguro en su propia patria, tiene que tomar el camino del exilio. No hay nadie de su pueblo que le ayude, s&oacute;lo una viuda, pagana y pobre, comparte con &eacute;l lo poco que le queda. El texto subraya que Dios, presente en la historia humana, puede salvar en las ocasiones m&aacute;s dif&iacute;ciles por medio de instrumentos d&eacute;biles e inesperados. Cuando Israel no responde, Yahv&eacute; acude a los paganos.</p><p>En la historia del libro de los Reyes el reinado de Acab o Ajab representa un paso adelante en la perversi&oacute;n de los soberanos que acumulaban la indignaci&oacute;n del Se&ntilde;or sobre el pueblo de Israel. Ajab, rey de Israel (875-854), se cas&oacute; con Jezabel, hija de Ittobal, rey de Tiro y Sid&oacute;n y sacerdote de Astart&eacute; (1 Re 16, 31). Y as&iacute; vino a caer Israel bajo la influencia cultural y religiosa de los fenicios. La realeza de Israel del Norte ten&iacute;a su origen en la oposici&oacute;n al reinado paganizante de Salom&oacute;n, organizado sobre modelos de inspiraci&oacute;n fenicia y egipcia, no sorprende que tome el poder la dinast&iacute;a de Omr&iacute;, m&aacute;s paganizante todav&iacute;a que Salom&oacute;n. Los profetas de Yahv&eacute; fueron sus v&iacute;ctimas inc&oacute;modas por ser incorruptibles, por la fidelidad a su Dios y por su respeto a los derechos del pueblo. Frente a este poder, El&iacute;as se levanta solo, humanamente indefenso, pero con toda la fuerza de la palabra de Dios y de la fe. Los episodios de su vida, adornados por la leyenda popular, est&aacute;n llenos de sentido. El rey lo persigue, y, en este duelo, tras sufrimiento y desamparo, el profeta triunfar&aacute;. As&iacute; lo dec&iacute;a Jes&uacute;s cuando ve&iacute;a en los sufrimientos de El&iacute;as un anuncio de los de Juan Bautista y de s&iacute; mismo (Mt 17,11-13). Esta es tambi&eacute;n la condici&oacute;n de los cristianos frente a los poderes paganos de todos los tiempos.</p><p>Los relatos sobre El&iacute;as vienen a suscitar la conciencia de los que viven un tiempo de crisis y, a la vez, afirmar que Dios act&uacute;a en la historia. La viuda de Sarepta, una peque&ntilde;a poblaci&oacute;n situada al sur de Sid&oacute;n (Fenicia), pertenece al Se&ntilde;or de Israel; su situaci&oacute;n econ&oacute;mica y la de su hijo es extrema: se preparan para la &uacute;ltima comida antes de recibir la muerte. El profeta exige un acto de fe radical y un acto de caridad extrema; ellos le dan lo &uacute;nico que tienen. La reacci&oacute;n humana l&oacute;gica ser&iacute;a el despedir a El&iacute;as. La fe de esta mujer y el don de lo poco que tiene obran el milagro: la viuda y su hijo encontrar&aacute;n el alimento diario a pesar de la gran sequ&iacute;a. El&iacute;as es el profeta de Dios y su palabra se cumple: &ldquo;la orza de harina no se vaciar&aacute;, la alcuza de aceite no se agotar&aacute;...&rdquo; Esta actitud heroica ser&aacute; recordada por Jes&uacute;s en Lc. 4, 24. La mujer acepta, hace la apuesta y arriesga todo lo que tiene; cree en la palabra de Dios y recibe al profeta que la anuncia. Dios premia la hospitalidad de esta pobre viuda y manifiesta que es el &uacute;nico Dios que puede salvar precisamente en el pa&iacute;s de donde hab&iacute;a salido el paganismo que imperaba en Israel. Siglos m&aacute;s tarde, Jes&uacute;s recordar&aacute; con amor el gesto de esta mujer extranjera que fue preferida por Dios por encima de todas las viudas de Israel (Lc 4, 25 s).</p><p>&nbsp;</p><p>Tras la figura del profeta, act&uacute;a el propio Dios. El hombre de hoy ve en el mundo, de manera clara, no la huella de Dios, sino la impronta del hombre; los &eacute;xitos t&eacute;cnicos le fascinan y ante su fracaso no se siente llamado a orar y pedir la ayuda de Dios, sino a redoblar su compromiso y esfuerzo con los &iacute;dolos. Esta problem&aacute;tica teol&oacute;gica no es algo pasajero, sino fruto de la actitud fundamental del pensamiento moderno. Se habla de ausencia de Dios, pero, fundamentalmente, Dios es el Se&ntilde;or de la historia, que permanece en el misterio y con frecuencia es dif&iacute;cil descubrir sus huellas, porque, adem&aacute;s de la historia, hay otros factores: la libertad del hombre y el poder del mal que esconden los rasgos de Dios, pero no por eso deja de actuar en la historia. </p><p>El gran defensor de la fe en el Dios de Israel es el profeta El&iacute;as, para El&iacute;as s&oacute;lo el Dios de Israel puede cuidar y salvar al hombre; s&oacute;lo a Dios se le debe rendir culto y adoraci&oacute;n, s&oacute;lo en la obediencia a la palabra prof&eacute;tica ser&aacute; posible la continuidad de la verdadera historia del pueblo.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>La segunda lectura de la carta a los Hebreos</strong> (9,24-28), versa sobre el sacerdocio de Cristo como algo distinto y superior al sacerdocio del A.T. La obra de los hombres es muy diferente a la de Dios; el templo de Jerusal&eacute;n, construido por los hombres, es una p&aacute;lida imagen del verdadero templo de Dios; el sacerdocio de Cristo es distinto y muy superior a cualquier otro sacerdocio. Pues s&oacute;lo Cristo penetra en el cielo y oficia delante del mismo Dios. Cristo, mediador de la Nueva Alianza, es el camino eficaz para hacer que el hombre tenga acceso a Dios y alcance la verdadera comuni&oacute;n con Dios.</p><p>Y si Dios recibe a Cristo en su propia casa y Cristo intercede por nosotros, es claro que Dios no es ya para los hombres inaccesible. Por Cristo, que es nuestro mediador, tenemos abierto el acceso a la casa del Padre. </p><p>Con todas estas im&aacute;genes tomadas del culto y de la vida religiosa, el autor indica, que, por medio de Jesucristo, Dios se reconcilia con los hombres y los hombres entran en una nueva relaci&oacute;n con Dios. El Alt&iacute;simo es ahora Nuestro Padre, Dios se acerca a los hombres y los hombres son hijos de Dios por Jesucristo. La Nueva Alianza de la que Cristo es mediador es una alianza eterna, no solo por interminable, sino porque pertenece a la eternidad del santuario celestial, &uacute;nica realidad. El que se ofrece a s&iacute; mismo no puede ofrecerse m&aacute;s que una sola vez, pues lo da todo de una vez por todas; en cambio, el que ofrece "sangre ajena" no acaba nunca de hacer sacrificios. Por otra parte, el que ofrece sangre ajena no compromete su persona inmediatamente en el sacrificio y puede caer con facilidad en un ritualismo vac&iacute;o. Este fue el caso del sacerdote antiguo. </p><p>Cristo se ofrece a s&iacute; mismo, una sola vez y de verdad. "Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecer&aacute; sin ninguna relaci&oacute;n al pecado, para salvar definitivamente a los que lo esperan". Cristo vendr&aacute; otra vez a introducir a su pueblo en el gozo definitivo y eterno de los bienes que su sacrificio nos proporciona. Por eso el sacrificio de Cristo es m&aacute;s que suficiente para acabar con el pecado y constituye el momento culminante de toda la historia; &eacute;l confirma y ratifica la voluntad de Dios con su propia muerte; es el testador y el ejecutor del testamento; es tambi&eacute;n la v&iacute;ctima sacrificial que era necesaria en toda alianza en orden a confirmarla. V&iacute;ctima sacrificial de la alianza, mediador y garante de la misma.</p><p>As&iacute; pues, la misa no es una repetici&oacute;n del &uacute;nico sacrificio de Cristo, sino m&aacute;s bien su actualizaci&oacute;n, su representaci&oacute;n; es el mismo sacrificio de Cristo hecho presente en la fe y para la fe de la Iglesia; de modo que los cristianos podemos asociarnos al sacrificio de Cristo, de comprometernos con &eacute;l en su entrega a Dios por todos los hombres. Esta ofrenda &uacute;nica y de valor infinito del sacrificio de Cristo no significa que la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica no sea un verdadero sacrificio. La voluntad del propio Cristo es que lo ofrezcamos "en memoria suya", cosa que no quiere decir "como un recuerdo espiritual", sino actualizando el &uacute;nico sacrificio que &eacute;l ofreci&oacute;.</p><p>Dios ha establecido que el hombre muera una sola vez. Esto da seriedad a nuestras vidas y nos carga de responsabilidad. El que hace de su vida una entrega a Dios y a los hijos de Dios, un sacrificio, no puede dar m&aacute;s de s&iacute; y no se le va a pedir m&aacute;s. Pero el que no entrega su vida la pierde sin que pueda recuperarla. Tambi&eacute;n Cristo muri&oacute; una sola vez, como todos los hombres, y Cristo cumpli&oacute; de una vez por todas, haciendo de su vida un &uacute;nico sacrificio v&aacute;lido para siempre. Y as&iacute; alcanz&oacute; el perd&oacute;n para todos los hombres que creen en &eacute;l; creer en Jesucristo es vivir y morir como Jesucristo. En nuestra vida, hemos de ir venciendo todo pecado y ego&iacute;smo en nuestro coraz&oacute;n; desechar todo lo que pertenece al tiempo, lo caduco y pasajero, lo que queda a&uacute;n del hombre viejo en cada cristiano. Jes&uacute;s no volver&aacute; para comenzar de nuevo, esto es, para volver a morir y alcanzar otra vez el perd&oacute;n. Jes&uacute;s volver&aacute;, para salvar definitivamente a cuantos han cre&iacute;do en el perd&oacute;n que ya nos ha sido concedido.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>La lectura del Santo Evangelio seg&uacute;n San Marcos</strong> (12,38-44) relata dos escenas de los &uacute;ltimos d&iacute;as de la vida de Jes&uacute;s, en Jerusal&eacute;n, que, aqu&iacute; presentadas unidas y haciendo referencia a las viudas, tienen un cierto sentido de resumen de aspectos importantes de la ense&ntilde;anza y de la actuaci&oacute;n de Jes&uacute;s. </p><p>La primera escena refleja la conocida tensi&oacute;n que hubo entre Jes&uacute;s y los escribas, probablemente amplificada en las pol&eacute;micas y los duros enfrentamientos entre la primera comunidad cristiana y el juda&iacute;smo. Jes&uacute;s desaprueba y rechaza en la actuaci&oacute;n de los escribas y letrados, el que exhiban su conocimiento de la voluntad de Dios y su piedad; son hombres de muchas leyes y largos rezos, pero, explotadores sin escr&uacute;pulo de las pobres viudas; haciendo ostentaci&oacute;n de su saber y de su piedad, con sus ropajes y asientos en las sinagogas, deslumbran a la gente sencilla de la que se lucran, estafan y enorgullecen y desprecian a los dem&aacute;s, porque, en definitiva, el extremo peor de todo esto es que algunos se aprovechan de ello y act&uacute;an contra aquellos que Dios m&aacute;s ama, los pobres. Por eso Jes&uacute;s denuncia el enga&ntilde;o y abre los ojos a los incautos. </p><p>La segunda escena viene a resumir lo que Dios valora de la conducta humana. Acabada su ense&ntilde;anza, el Maestro se marcha al atrio de las mujeres, en una de cuyas salas, la "sala del tesoro", hab&iacute;a trece cepillos en donde se recog&iacute;an las limosnas para el culto. Jes&uacute;s observa en silencio el comportamiento de la gente, ve que algunos ricos echan grandes cantidades haciendo ostentaci&oacute;n, Jes&uacute;s no se deja impresionar. En cambio, se conmueve al ver pasar a una pobre viuda que s&oacute;lo echa dos reales. Jes&uacute;s observa y valora lo que da la viuda pobre; sobre todo, por el hecho de que aquella viuda "ha echado m&aacute;s que nadie", porque ha dado algo que era muy importante para ella, a diferencia de los ricos que daban de lo que les sobraba. Entonces llama a sus disc&iacute;pulos y comenta elogiosamente la conducta de la pobre viuda, pues ella ha echado todo lo que ten&iacute;a para vivir, mientras los otros han tirado en el cepillo de lo que les sobra. Los que dan aquello que les sobra dan s&oacute;lo dinero, incluso hacen a veces negocio con sus limosnas, pero, si uno da lo que le hace falta, da su medio de vida, esto es, da la vida. El verdadero sacrificio agradable a Dios no consiste en dar lo que tenemos, sino en dar nuestras propias vidas.</p><p>Actuando de esta manera y a semejanza de lo que hizo la viuda de la primera lectura, aquella mujer ha mostrado confiar absolutamente en Dios y ponerse totalmente en sus manos. Es lo mismo que Jes&uacute;s har&aacute; en Getseman&iacute;: aceptar la voluntad de Dios, confiando absolutamente en &Eacute;l y poni&eacute;ndose totalmente en sus manos. La ofrenda de la viuda es el cumplimiento del primer mandamiento; la viuda deja a Dios la preocupaci&oacute;n de la vida; hace una elecci&oacute;n clara entre Dios y la riqueza, porque confiar en Dios y amar a los hermanos es m&aacute;s importante que todas las cuestiones de dinero. Es el criterio fundamental para la vida de los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s; es llegar a vivir libre en el reino de Dios. La viuda no pide ni espera ning&uacute;n milagro, ni se contenta con recitar el primer mandamiento, sino que lo vive y lo practica; no s&oacute;lo est&aacute; cerca del reino (Mc 12,34), sino que est&aacute; dentro; lo importante no es dar mucho o poco, sino darse a s&iacute; mismo. Jes&uacute;s es el que lo da todo y se da a s&iacute; mismo; se ha entregado a s&iacute; mismo por los hombres.</p><p>La importancia de esta per&iacute;copa est&aacute; en la toma de posici&oacute;n de Jes&uacute;s frente a los representantes de la teolog&iacute;a oficial de la sinagoga de Jerusal&eacute;n. La par&aacute;bola ataca la vanidad, la ambici&oacute;n y la descarada explotaci&oacute;n que los escribas hacen de los socialmente d&eacute;biles. Se hacen pagar las ense&ntilde;anzas y oraciones. Marcos ofrece un cuadro a base de los contrastes entre Jes&uacute;s y los escribas y fariseos; a la actuaci&oacute;n interesada de los fariseos opone la actitud de la viuda que da todo lo que tiene y demuestra su total confianza en Dios.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Camilo Valverde Mudarra</p><p align="center"><strong>&nbsp;</strong></p>]]></description>            <pubDate>Wed, 21 Oct 2009 12:06:19 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Maestro, que pueda ver</title>            <link>http://camilovm.blogcindario.com/2009/10/00085-maestro-que-pueda-ver.html</link>            <description><![CDATA[<p align="center">Domingo XXX T. Ordinario. Ciclo B<br />Jr 31, 7-9; Sal 125, 1-6; Hb 5, 1-6; Mc 10, 46-52</p><p><em>En aquel tiempo, al salir Jes&uacute;s de Jeric&oacute; con sus disc&iacute;pulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al o&iacute;r que era Jes&uacute;s Nazareno, empez&oacute; a gritar: Hijo de David, ten compasi&oacute;n de m&iacute;. Muchos le rega&ntilde;aban para que se callara. Pero &eacute;l gritaba m&aacute;s: Hijo de David, ten compasi&oacute;n de m&iacute;. </em></p><p><em>Jes&uacute;s se detuvo y dijo: Llamadlo. Llamaron al ciego dici&eacute;ndole: &Aacute;nimo, lev&aacute;ntate que te llama. Solt&oacute; el manto, dio un salto y se acerc&oacute; a Jes&uacute;s. Jes&uacute;s le dijo: &iquest;Qu&eacute; quieres que haga por ti? El ciego le contest&oacute;: Maestro, que pueda ver. Jes&uacute;s le dijo: Anda, tu fe te ha curado. Y al momento recobr&oacute; la vista y lo segu&iacute;a por el camino.</em></p><p><em>&nbsp;</em></p><p><em>&nbsp;</em></p><p><strong>La primera lectura del libro del libro de Jerem&iacute;as</strong> anuncia la alegr&iacute;a del retorno, expresada mediante unos vers&iacute;culos tomados en parte del salmo que se lee hoy. </p><p>Este or&aacute;culo se sit&uacute;a probablemente en los inicios del ministerio de Jerem&iacute;as, cuando el reino de Jud&aacute; a&uacute;n no ha sido derrotado y s&oacute;lo se encuentra en el exilio el reino del norte, llamado aqu&iacute; "Israel" y "Efra&iacute;n". Jerem&iacute;as considera que el reino del norte, destruido por Asiria el a&ntilde;o 721 y con sus habitantes deportados, ha sido ya purificado y, por tanto, pronto podr&aacute;n volver a su tierra. Los cap&iacute;tulos 30 y 31 del libro de Jerem&iacute;as forman una composici&oacute;n literaria referente a la salvaci&oacute;n de Israel. Al morir Assurbanipal, el a&ntilde;o 631, renace la esperanza de los desterrados que ven desmoronarse el poder de los asirios. Jerem&iacute;as vive esa esperanza y anuncia la repatriaci&oacute;n de los exiliados, el restablecimiento de la unidad nacional y la renovaci&oacute;n de la Alianza. </p><p>Un pueblo desterrado y disperso puede muy bien entender la salvaci&oacute;n en t&eacute;rminos de reuni&oacute;n y retorno a la patria querida. La invitaci&oacute;n al gozo por el retorno de Jacob, por la repatriaci&oacute;n de los hijos de Jacob, es como una "monici&oacute;n lit&uacute;rgica" festiva que canta las alabanzas de Yahv&eacute;. Todos los congregados en esta asamblea deben saludar con j&uacute;bilo al pueblo que ha sido salvado y distinguido por Yahv&eacute; (cfr. Ex 4,22 y Jer 31,9). Enlazando con el himno de la asamblea, Yahv&eacute; toma la palabra y confirma su promesa de reunir a los dispersos y conducir a los desterrados, en un segundo &eacute;xodo, hacia la tierra que abandonaron. Los que marcharon llorando a su destierro, volver&aacute;n llenos de alegr&iacute;a, y hasta la tierra se alegrar&aacute; con su regreso. La profec&iacute;a termina descubriendo el coraz&oacute;n de Dios, de donde procede toda iniciativa de salvaci&oacute;n. Israel ha de comprender que Dios, a pesar de todo, sigue siendo como un padre.</p><p>Y, porque la palabra de Yahv&eacute; es verdadera y no defrauda, el profeta la da por cumplida e invita a la asamblea a celebrar lo que a&uacute;n est&aacute; por venir; en el horizonte abierto, el profeta ve venir ya una gran multitud que peregrina hacia Jerusal&eacute;n, dando gracias a Dios y celebrando su liberaci&oacute;n; la caravana de exiliados que el profeta proclama regresando de Asiria, llamada aqu&iacute; "pa&iacute;s del Norte" y "extremo de la tierra", tiene un lugar prominente para la gente d&eacute;bil, los "ciegos, cojos, pre&ntilde;adas y paridas"...: &iexcl;la obra amorosa y salvadora del Dios que se presenta como "un padre para Israel" queda resaltada mediante la liberaci&oacute;n de los m&aacute;s desvalidos! Es el buen pastor que cuida de los que van a la zaga y se preocupa de que nadie se quede en el camino. La acci&oacute;n sanadora de Jesucristo en el Evangelio ser&aacute;, por consiguiente, la realizaci&oacute;n pr&aacute;ctica de estos or&aacute;culos prof&eacute;ticos.</p><p>El pueblo de Dios es una falange de hombres que sufren y lloran, seres humanos que sienten en su carne el desgarro fiero de la tristeza, del abandono, de la miseria econ&oacute;mica, y la liberaci&oacute;n que esperan no es ning&uacute;n sue&ntilde;o ideal y alienante, sino el cambio del llanto en consuelo, del luto en baile con panderos en corros, del camino tortuoso por causa de la miseria a la v&iacute;a llana y sin tropiezos..., del ego&iacute;smo cerrado del coraz&oacute;n humano a la apertura dadivosa a los dem&aacute;s.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>La segunda lectura de la carta a los Hebreos</strong> (5,1-6), explica en qu&eacute; consiste el sacerdocio de Cristo y su dignidad. Establece un paralelismo del sacerdocio de Cristo con el de los sacerdotes del A.T., pero destacando la excelencia del primero; destaca dos rasgos fundamentales, uno es la solidaridad con el pueblo, del que surge el sacerdote y al que representa ante Dios; otro, la vocaci&oacute;n que ha de recibir de Dios. El sacerdote ser&aacute; tanto m&aacute;s id&oacute;neo para su misi&oacute;n, cuanto m&aacute;s comprensivo se halle con las miserias ajenas. La experiencia de sus propias debilidades, que le envuelven como un vestido, le ayudar&aacute; a mantener el recuerdo de su propio origen y a no distanciarse del pueblo. Esto le har&aacute; comprensivo; no obstante, su comprensi&oacute;n no deber&aacute; ir m&aacute;s all&aacute; de lo que vaya la ignorancia y la debilidad de los hombres, pues Dios, que perdona siempre a los d&eacute;biles y descarriados (Lv 4,21.22.27; 5,24), resiste a los soberbios y no perdona a los que pecan "con mano alzada" (Num 1,30s), que deben ser excluidos de la comunidad.</p><p>El sacerdote del A.T. que era pecador como todos los hombres, ofrec&iacute;a sacrificios por los pecados del pueblo y por sus propios pecado. En cambio, Jes&uacute;s se hizo solidario con todos los hombres por amor, pues &eacute;l no cometi&oacute; pecado y se ofreci&oacute; a s&iacute; mismo por los pecados ajenos. La vocaci&oacute;n, es un honor inarrogable, nadie lo puede tener, si no ha sido llamado por Dios. As&iacute;, Dios llam&oacute; a Aar&oacute;n y a sus descendientes al sacerdocio (Ex. 28,1; Lev 8,2); y tambi&eacute;n Jes&uacute;s fue llamado por Dios, pero no como Aar&oacute;n; cuando lleg&oacute; la plenitud de los tiempos, Dios llam&oacute; de una vez por todas a su propio Hijo, nacido de la Virgen Mar&iacute;a, lo que prueba el autor con dos textos: que Jes&uacute;s es el Hijo de Dios, con el Sal 2,7 (cfr. Hebr. 1,5); y su vocaci&oacute;n con el Sal 110,4. </p><p>La alusi&oacute;n al sacerdocio de Melquisedec ilustra, de una parte, que el sacerdocio de Cristo no est&aacute; en la l&iacute;nea del sacerdocio de Aar&oacute;n y, de otra, que Cristo es tambi&eacute;n rey como Melquisedec; por tanto, el sacerdocio de Cristo aparece como algo &uacute;nico e incomparable. Nadie puede ser sacerdote como Cristo, que es el Mediador insustituible. Sin embargo, los que son sacerdotes en la iglesia deben imitar el sacerdocio de Cristo sobre todo en lo que respecta a la solidaridad con los hombres.</p><p>En nuestros tiempos, es justo y digno, por estar en el olvido, reflexionar sobre un texto que proclama una teolog&iacute;a del sacerdocio; el sacerdocio del Nuevo Testamento es radicalmente diferente al del Antiguo, por ser nuevo, gracias al nuevo Mediador, Cristo; de hecho, es el &uacute;nico sacerdote que no ha de repetir varias veces su sacrificio, dado que es a la vez oferente y v&iacute;ctima, ofrece una sola vez su sacrificio, que es definitivo; el sacerdocio de la ordenaci&oacute;n, lo mismo que el del bautismo, son participaci&oacute;n en grados diferentes de este &uacute;nico sacerdocio, y el de los ordenados se distingue esencialmente por su poder, que concede el Esp&iacute;ritu, de actualizar los misterios pasados.</p><p>El sacerdote es el que goza de la proximidad con Dios, el que hace conocer al pueblo cu&aacute;l es la voluntad del Se&ntilde;or y el que ofrece sacrificios por sus pecados y los de todo el pueblo; se puede decir, pues, que Jesucristo es el gran sacerdote, elegido por Dios, para ofrecer un &uacute;nico sacrificio que restaurara definitivamente las relaciones de los hombres con Dios.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><strong>La lectura del Santo Evangelio seg&uacute;n San Marcos</strong> (10,46-52) trata sobre la curaci&oacute;n de Bartimeo, el ciego de Jeric&oacute;.</p><p>Jes&uacute;s sube por &uacute;ltima vez a Jerusal&eacute;n, saliendo de Galilea y, marchando por la orilla oriental del Jord&aacute;n pasa por Jeric&oacute;, ciudad, que dista unos 30 km de Jerusal&eacute;n; all&iacute;, realiza el &uacute;ltimo milagro que narran los sin&oacute;pticos. El texto de Marcos es, tambi&eacute;n en este caso, el que nos ofrece una narraci&oacute;n m&aacute;s viva y cercana a lo acaecido. Marcos rompe con algo que hab&iacute;a sido habitual en los relatos de curaci&oacute;n: Jes&uacute;s no aparta al ciego de entre la muchedumbre, por el contrario, es Jes&uacute;s quien pide a la gente que vaya a buscarlo.</p><p>M&aacute;s a&uacute;n, en di&aacute;logo p&uacute;blico con el ciego, Jes&uacute;s le pregunta qu&eacute; desea, a lo que, p&uacute;blicamente accede. Este di&aacute;logo con iniciativa de Jes&uacute;s es otra novedad en los relatos de curaci&oacute;n de Marcos, gracias a ese di&aacute;logo Marcos consigue que se nos queden bien grabadas dos frases: &iexcl;Maestro, que pueda ver! &iexcl;Anda, tu fe te ha curado! Y Marcos no termina el relato con el encargo de guardar silencio, al que tambi&eacute;n nos ten&iacute;a habituados; tras el imperativo &iexcl;anda! se escond&iacute;a una invitaci&oacute;n al seguimiento en el camino, el camino concreto hacia Jerusal&eacute;n, hacia la cruz y la resurrecci&oacute;n; el relato est&aacute; elaborado sobre esa visi&oacute;n del camino.</p><p>Bartimeo, echado al borde del camino, por el rumor de la gente se da cuenta que viene Jes&uacute;s y que ha llegado su gran oportunidad. Entonces se pone a gritar llamando a Jes&uacute;s Hijo de David, que era el nombre o t&iacute;tulo con que el pueblo designaba al Mes&iacute;as Prometido. De este Mes&iacute;as se esperaba la salvaci&oacute;n nacional y el cumplimiento de todas las promesas que Dios hiciera a Israel (cfr. 11,10) y que curara a los ciegos. Bartimeo llama a Jes&uacute;s "Rabbuni", "Maestro m&iacute;o", es un t&iacute;tulo menos frecuente y m&aacute;s honor&iacute;fico que "Rabbi"y tambi&eacute;n expresa el gran respeto que le merece aqu&eacute;l a quien ha reconocido como Mes&iacute;as.</p><p>Jes&uacute;s le concede, por su fe, la gracia que le ha pedido y &eacute;l seguir&aacute; a Jes&uacute;s "glorificando a Dios" (Lc 18,43). La confesi&oacute;n de este ciego, que ha aclamado a Jes&uacute;s como Hijo de David, ha desvelado p&uacute;blicamente el misterio mesi&aacute;nico del Profeta de Nazaret. Pronto ser&aacute; todo el pueblo el que aclame a Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n y le salude como Mes&iacute;as, como el que viene en nombre del Se&ntilde;or. Pues ha llegado el momento en el que, si callan los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s, "gritar&aacute;n las piedras" (Lc 19,30).</p><p>La historia exeg&eacute;tica muestra que nos hallamos ante un texto simb&oacute;lico: Jeric&oacute; es la tierra; el ciego, la humanidad irredenta; las gentes que impiden los gritos del ciego, las fuerzas que distraen del cristianismo; el camino a Jerusal&eacute;n, el camino al mundo celeste.</p><p>La iniciaci&oacute;n en la fe comienza de entrada con una manifestaci&oacute;n de Jes&uacute;s en la vida del hombre: es necesario que Cristo "pase por all&iacute;" (Mt 20,30); y esa manifestaci&oacute;n es misteriosa, el ciego, que representa aqu&iacute; al hombre por el camino de la fe, no ve a Jes&uacute;s; s&oacute;lo, presiente su presencia en los acontecimientos, y &eacute;l &nbsp;expresa ya su fe gritando, llamando y poni&eacute;ndose a disposici&oacute;n de la iniciativa salv&iacute;fica de Dios. Esta apertura a Dios es puesta inmediatamente en tela de juicio por el mundo que le rodea, y necesita todo su empuje vital para mantener su decisi&oacute;n de apertura a Dios; &eacute;l se encuentra entonces con que es objeto de la atenci&oacute;n de alguien que le muestra el llamamiento de Dios, que lo invita y lo anima a convertirse: a "levantarse" o resucitar y "desprenderse de su manto", el despojarse del hombre viejo. </p><p>Ahora, en esa disposici&oacute;n, es cuando se inicia el di&aacute;logo final: &iquest;Qu&eacute; quieres...? Se trata del compromiso definitivo, expresado en forma de pregunta y de respuesta con el fin de dejar bien clara la libertad total de las dos partes contratantes de la Alianza. Finalmente, le es devuelta la vista al ciego como una visi&oacute;n de la fe, que le obliga inmediatamente "a seguir" a Cristo "por el camino". La curaci&oacute;n se produce s&oacute;lo por el poder de la palabra de Jes&uacute;s, sus palabras finales hablan de salvaci&oacute;n. El ciego es realmente el testigo perfecto del paso de la carne al esp&iacute;ritu, del ego&iacute;smo a la misi&oacute;n. La fe no ha conducido a Bartimeo s&oacute;lo a recobrar la vista, sino a la adhesi&oacute;n personal y al seguimiento de Jes&uacute;s "por el camino". Sigue a Jes&uacute;s hacia Jerusal&eacute;n y a la muerte: &eacute;sta es la verdadera salvaci&oacute;n.</p><p>Visto en la perspectiva global del evangelio de Marcos, este episodio es enormemente realista y desgarrador. Muchos son los que acompa&ntilde;an a Jes&uacute;s pero s&oacute;lo un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna es capaz de ver a Jes&uacute;s y seguirlo. Un ciego, es decir, un hombre con capacidad de asombro, de admiraci&oacute;n, de aceptaci&oacute;n, de disponibilidad; un hombre que todo lo espera sin exigir nada.</p><p>Hoy, se nos hace saber que el Reino de Dios est&aacute; abierto a todos y que es un camino que pasa por la muerte y la resurrecci&oacute;n y se nos invita a llamar: &iexcl;Maestro, que pueda ver! Nos invita a pedir una visi&oacute;n muy concreta: la del camino a Jerusal&eacute;n, a ver ese camino para seguirlo! Esto es a lo que Marcos llama tener fe y todo es posible para el que tiene fe (Mc 9,23). </p><p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </strong><strong>Camilo Valverde Mudarra</strong></p><p>&nbsp;</p>]]></description>            <pubDate>Fri, 16 Oct 2009 12:19:53 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>El que quiera ser primero, sea esclavo de todos</title>            <link>http://camilovm.blogcindario.com/2009/10/00084-el-que-quiera-ser-primero-sea-esclavo-de-todos.html</link>            <description><![CDATA[<p align="center">Domingo XXIX T. Ordinario. Ciclo B<br />Is 53,10-11 18-24; Sal 32,4-5.18-22; Hb 4,14-16; Mc 10,35-45</p><p><em>En aquel tiempo se acercaron a Jes&uacute;s los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le pidieron que les concediera el sentarse en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda. Jes&uacute;s replic&oacute;: No sab&eacute;is lo que ped&iacute;s, &iquest;sois capaces de beber el c&aacute;liz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar? Contestaron: Lo somos. Jes&uacute;s les dijo: El c&aacute;liz que yo voy a beber lo beber&eacute;is, y os bautizar&eacute;is con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a m&iacute; concederlo; est&aacute; ya reservado.</em></p><p><em>Los otros diez, al o&iacute;r aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jes&uacute;s, reuniendo a los Doce, les dijo: Sab&eacute;is que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.</em></p><p><em>&nbsp;</em></p><p><strong>&nbsp;</strong></p><p><strong>La primera lectura del libro del libro de Isa&iacute;as </strong>nos aporta hoy<strong> </strong>un fragmento del final del Cuarto C&aacute;ntico del Siervo de Yahv&eacute; (53,10-11), que pertenece a la obra del "Segundo Isa&iacute;as". Es uno de los textos culminantes de la revelaci&oacute;n veterotestamentaria, la interpretaci&oacute;n de la historia de Israel como expiaci&oacute;n vicaria y redentiva del Resto, misterio de amor sacrificado; algo tan inaudito que, de hecho, nunca m&aacute;s volveremos a leerlo y o&iacute;rlo en todo el A.T.&nbsp; </p><p>Estos vers&iacute;culos apuntan la inocencia-condena-glorificaci&oacute;n del Siervo tras su gran humillaci&oacute;n. De antemano, el c&aacute;ntico anuncia el &eacute;xito del Siervo por su docilidad al Se&ntilde;or (52,13-15); los que antes se espantaron, al contemplar su figura rota y maltrecha, ahora permanecen en silencio en se&ntilde;al de admiraci&oacute;n. En el cuerpo del poema, se habla del nacimiento, sufrimiento, muerte, sepultura y glorificaci&oacute;n del siervo; su nacimiento y crecimiento es oscuro como ra&iacute;z en tierra &aacute;rida; desfigurado por el dolor es considerado como algo insignificante y la sociedad le da de lado, lo condena al ostracismo. Las cicatrices del justo tienen un valor curativo; una condena injusta lo lleva a la sepultura, y parad&oacute;jicamente, se reconoce su inocencia despu&eacute;s de su muerte. Unos hechos hist&oacute;ricos, no unas teor&iacute;as, a trav&eacute;s de los cuales lleg&oacute; la salvaci&oacute;n, liberaci&oacute;n y redenci&oacute;n a jud&iacute;os y gentiles mediante los sufrimientos del Siervo de Yahv&eacute;, despreciado y abandonado de los hombres, familiarizado con el dolor y v&iacute;ctima de las injusticias.</p><p>La muerte del Siervo no ha sido in&uacute;til; su sufrimiento y castigo lo conducen al &eacute;xito; su dolor nos ha reconciliado con Dios a todos los niveles, la muerte nunca es el final, sino prenda de salvaci&oacute;n para todos los pecadores; el siervo de Yahv&eacute; ha elegido voluntariamente cargar con los pecados; &eacute;l "aunque no hab&iacute;a cometido cr&iacute;menes ni hubo enga&ntilde;o en su boca", es la v&iacute;ctima expiatoria (Lv. 4); rompe el esquema tradicional de la justicia divina; en la Biblia, hasta ese momento, el que la hac&iacute;a, la ven&iacute;a pagando; no obstante, el profeta descubre que tal vez, no sea as&iacute; y revela en su or&aacute;culo un nuevo hecho: el sufrimiento tiene un valor salvador, no es s&oacute;lo castigo, sino que puede ser salud y, lo que es m&aacute;s notable, salud para los dem&aacute;s. Eso s&iacute;, tiene que sufrir el justo, y pues el injusto, el imp&iacute;o, al sufrir, paga, el justo, con el sufrimiento, salva. Es la fe universal de la humanidad en la glorificaci&oacute;n triunfal del Siervo de Yahv&eacute;; pensamos en el sentido de este Siervo, que adquiere plenas dimensiones en Cristo, miembro eminente de la comunidad de salvados, de los Pobres de Israel, del Resto, de los Fieles. "&iquest;Qui&eacute;n creer&aacute; lo que hemos visto y o&iacute;do?".</p><p>Pedir al texto una afirmaci&oacute;n sobre la resurrecci&oacute;n es excesivo; cierto que el profeta presenta al Siervo superviviente y reivindicando sus derechos, pero la descripci&oacute;n de una vida plena no supone la vida eterna, sino la afirmaci&oacute;n de que el Siervo ha obtenido la fecundidad, longevidad, prosperidad y, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, abundancia. As&iacute; pues, vemos que debilidad y fuerza, inocencia y persecuci&oacute;n, sufrimiento y paciencia, humillaci&oacute;n y exaltaci&oacute;n, constituyen una parte importante de la vida de Jes&uacute;s; el desfigurado en su pasi&oacute;n y muerte en la cruz es reconocido como el justo (Hech 3,13s). Su silencio impresiona a Pilatos; es humillado y acepta la humillaci&oacute;n; despu&eacute;s de muerto, el centuri&oacute;n reconocer&aacute; su inocencia. Dios lo exaltar&aacute; a su derecha y le dar&aacute; en herencia una multitud inmensa entre la que nosotros nos contamos. El secreto del triunfo para el justo radica, en que su vida es servicio para los dem&aacute;s, y no su propio &eacute;xito (Mc. 10,45).</p><p>El Se&ntilde;or da ahora muchedumbres en descendencia a su Siervo Paciente; es que el pasado y presente juegan en manos del profeta, la vida, muerte y revivificaci&oacute;n del Siervo han sido el &uacute;nico modo de aplacar a Dios y satisfacerlo por los pecados de jud&iacute;os y gentiles. Echado en manos de Yahv&eacute;, el Siervo ha conseguido cumplir la promesa abrah&aacute;mica de vida perenne expresada en fecundidad. Jesucristo es nuestro Salvador, el Siervo Paciente, que, con su vida, muerte y resurrecci&oacute;n expi&oacute; todos nuestros pecados. S&oacute;lo en &Eacute;l hemos sido justificados.</p><p><strong>&nbsp;</strong></p><p><strong>&nbsp;</strong></p><p><strong>La segunda lectura de la carta a los Hebreos</strong> (4,14-16), tras haber anunciado que hemos recibido la salvaci&oacute;n por la mediaci&oacute;n sacerdotal de Jesucristo, nos exhorta a permanecer en la "confesi&oacute;n de la fe". Es posible que se refiera a un s&iacute;mbolo de la fe recitado en la liturgia bautismal y conocido muy bien por aquellos cristianos; y, aunque no conocemos exactamente la forma de este credo primitivo, sabemos que en &eacute;l se confesaba que Jes&uacute;s es el Se&ntilde;or y el mismo Hijo de Dios.</p><p>Siendo Jes&uacute;s el Hijo de Dios, el &uacute;nico Hijo, y, por otra parte, uno de nosotros y solidario con todos los hombres, es Mediador y nuestro sumo sacerdote; su sacerdocio es "grande" y superior al de los sacerdotes del A.T.; si &eacute;stos penetraban una vez al a&ntilde;o en el "santo de los santos", Jes&uacute;s, atravesando el cielo, lleg&oacute; de una vez por todas a la inmediata presencia del Alt&iacute;simo; Jes&uacute;s es el verdadero pont&iacute;fice que tiende el puente entre las dos orillas, entre Dios y los hombres, en &eacute;l y por &eacute;l hemos sido reconciliados con Dios. Pero, su altura y su dignidad supremas, como hijo de Dios y verdadero sumo sacerdote, no le impiden conocer a los hombres. Pues Jes&uacute;s, que es tambi&eacute;n un hombre, quiso hacerse solidario de todos nosotros y padecer nuestras propias debilidades (cfr. 5,2). Y, aunque en verdad no tuvo pecado (cfr. 7,26-28), fue probado o tentado lo mismo que nosotros (cfr. Mt 4,1-11; Mc 1,12s; Lc 4,1-13; 22-28); en el A.T., los hombres se acercaban a Dios con temor y temblor, en la Nueva Alianza inaugurada por la sangre de Cristo podemos acudir a Dios confiadamente, pues tenemos un sumo sacerdote que nos comprende y se ha hecho solidario con nosotros y que ha llegado tambi&eacute;n, de una vez por todas, a la presencia de Dios para interceder por nosotros.</p><p>A unos jud&iacute;os convertidos, posiblemente de estirpe sacerdotal, que a&ntilde;oran el templo de Jerusal&eacute;n y el esplendor de su culto externo, el autor de la carta a los Hebreos les quiere mostrar la grandeza y la eficacia del culto cristiano "en esp&iacute;ritu y en verdad". El sacerdocio lev&iacute;tico debe ceder ante el sacerdocio de Cristo, &uacute;nico mediador de la nueva alianza. El sacerdocio de Cristo supera el de los sacerdotes lev&iacute;ticos, e incluso el del sumo sacerdote del templo, porque est&aacute; al mismo tiempo m&aacute;s elevado junto a Dios y m&aacute;s cercano al lado de los hombres, en &ldquo;todo menos en el pecado": ha atravesado los cielos hasta llegar a la derecha del Padre, y "es capaz de compadecerse de nuestras debilidades; el sumo sacerdote jud&iacute;o no llegaba a eso, se manten&iacute;a excesivamente distante de Dios y de los hombres.</p><p>Bastante lo sab&iacute;an los destinatarios de la carta. Por ello, en vez de evocar nost&aacute;lgicamente la antigua liturgia, deben estar contentos del misterio cristiano en el que han cre&iacute;do, y deben tener la seguridad, a pesar de su simplicidad externa, de encontrar en &eacute;l la ayuda eficaz que los ritos jud&iacute;os no les pod&iacute;an procurar.</p><p><strong>&nbsp;</strong></p><p><strong>&nbsp;</strong></p><p><strong>La lectura del Santo Evangelio seg&uacute;n San Marcos</strong> 10,35-45 trata sobre el tema del servicio; lo que Jes&uacute;s acaba de decir a Santiago y a Juan lo generaliza despu&eacute;s dirigi&eacute;ndose a los dem&aacute;s Ap&oacute;stoles. </p><p>Jes&uacute;s descubre la conciencia que El tiene de su misi&oacute;n, es el Mes&iacute;as e Hijo del hombre, y, a la vez, el Siervo Paciente, Inmolado por la multitud (v. 45; cf. Is 53,11-12). Consciente de su misi&oacute;n y de la proximidad de su muerte, Jes&uacute;s deposita en Dios su confianza y descubre que s&oacute;lo triunfar&aacute; despu&eacute;s de haber servido como siervo de Yahv&eacute;. As&iacute; es como Jes&uacute;s exige a sus Ap&oacute;stoles que sigan la misma evoluci&oacute;n psicol&oacute;gica; lo mismo que El descubre su vocaci&oacute;n de Siervo Paciente, los ap&oacute;stoles deben descubrir el sentido del servicio. Jes&uacute;s acaba de anunciar claramente a sus disc&iacute;pulos c&oacute;mo ha de padecer y morir en Jerusal&eacute;n, para resucitar al tercer d&iacute;a; sin embargo, y aunque no es la primera vez que les habla de ello, ellos siguen sin entender nada (cfr. 9,32); andan despistados y distra&iacute;dos por cosas muy diferentes, Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se adelantan del grupo y le piden los dos primeros puestos del reino. Jes&uacute;s no les reprocha su ambici&oacute;n, sino su ignorancia, pues no comprenden que la gloria pasa por la cruz; "Beber el c&aacute;liz" es aceptar la voluntad de Dios, empaparse de la voluntad de Dios, aunque &eacute;sta sea un "mal trago" para los hombres; "ser bautizado" es tanto como sumergirse en la amargura de la muerte. Con estas palabras alude Jes&uacute;s al martirio que le espera en Jerusal&eacute;n y pregunta a los dos hermanos si van a ser capaces de seguirle hasta ese extremo, porque esto es lo que debiera preocuparles y no sentarse en los primeros puestos. </p><p>La ambici&oacute;n de los hijos de Zebedeo indigna a sus compa&ntilde;eros, y el grupo se divide, pero Jes&uacute;s les ense&ntilde;a que los grandes tiranizan y oprimen a los pueblos, porque abusan del poder; por eso, la aspiraci&oacute;n de sus disc&iacute;pulos ha de ser el servicio a los dem&aacute;s, ya que en esto consiste la &uacute;nica grandeza y el que oprime a los dem&aacute;s es un miserable. A la "voluntad de poder", Jes&uacute;s opone la "voluntad de servicio", al imperio autoritario de este mundo, la "diacon&iacute;a" (=servicio) evang&eacute;lica. La Iglesia humilde y fraternal, rehuyendo el poder, ha de estar en servicio, como el Maestro, que ha venido al mundo para vivir y morir como un esclavo, que querido ocupar el &uacute;ltimo lugar de todos, la cruz. Jes&uacute;s es el Siervo de Yahv&eacute;, que muere por "muchos". &ldquo;<em>No sab&eacute;is lo que ped&iacute;s&rdquo;</em>. Santiago y Juan formulan su petici&oacute;n desde los modelos habituales del poder. As&iacute; lo ve Marcos, puesto que nos remite a la escena de la crucifixi&oacute;n. All&iacute;, en efecto, aparecen a derecha e izquierda de Jes&uacute;s otros dos crucificados. El estar a la derecha o a la izquierda no es efectivamente algo que dependa de Jes&uacute;s; es el poder quien reserva estos puestos, por eso, no saben lo que piden. </p><p>El texto de Marcos es el &uacute;nico de los relatos sin&oacute;pticos que presenta a Jes&uacute;s como rescate; la idea es probablemente primitiva y el texto aut&eacute;ntico; no es la primera vez que Jes&uacute;s se inspira en la teolog&iacute;a del Siervo Paciente y en el valor soteriol&oacute;gico de la muerte (Is 53,10.12; Sal 48,7-9,15; Dan 7,14). El rescate designa el pago que se ofrece a alguien como compensaci&oacute;n de aquello a que tiene derecho. Jes&uacute;s es portador de ese rescate al ocupar voluntariamente el lugar de los culpables (Is 53,10), su voluntaria sustituci&oacute;n ("dar su vida"), es sacrificial y, adem&aacute;s, universal. Estas dos notas son espec&iacute;ficas de Marcos y no tienen antecedente alguno en la tradici&oacute;n b&iacute;blica. Y tercera nota: es ese "Hijo del hombre", quien, en lugar de juzgar y condenar, pagar&aacute; el rescate que liberar&aacute; a los culpables; carga sobre S&iacute;, su suerte y su condena. El Hijo del hombre viene a servir a los acusados. De ah&iacute; que Cristo ser&aacute; exaltado, pero el camino de esa exaltaci&oacute;n es el servicio y el sacrificio.</p><p>Este Evangelista considera, por tanto, necesarias la pasi&oacute;n de Jes&uacute;s y su resurrecci&oacute;n, "es necesario" beber el c&aacute;liz para sentarse en los tronos, bautizarse en la prueba para juzgar a la tierra, servir para ser poderoso. </p><p>El sufrimiento entra de pleno derecho en la vida del disc&iacute;pulo y no solamente este sufrimiento accidental, moral y f&iacute;sico que forma parte de la condici&oacute;n humana, sino tambi&eacute;n el sufrimiento caracter&iacute;stico de la oposici&oacute;n y del abandono que llev&oacute; a Jes&uacute;s a la cruz. El aislamiento del cristiano actual en un mundo secularizado y ateo es, quiz&aacute;, una situaci&oacute;n previa a la oposici&oacute;n, como lo es tambi&eacute;n el modo de abrazar y portar la cruz con Jes&uacute;s en el diario vivir. </p><p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </strong><strong>Camilo Valverde Mudarra</strong></p>]]></description>            <pubDate>Sat, 10 Oct 2009 11:11:46 +0100</pubDate>        </item>    </channel></rss>