Jueves, 07 de abril de 2011

Domingo XXVIII T. Ordinario. Ciclo C
2R 5,14-17; Sal 97, 1-4; 2Tm 2, 8-13; Lc 17, 11-19

?

?

Camino de Jerusal?n, Jes?s pas? entre Samar?a y Galilea. Entrando en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que, desde lejos gritaban: Jes?s, ten compasi?n de nosotros. Y les dijo: Id a presentaros a los sacerdotes. Y, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo su curaci?n, se volvi? alabando a Dios voz en alto y se ech? en tierra a los pies de Jes?s, d?ndole gracias. Era un samaritano.

Jes?s dijo: ?No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ?d?nde est?n? ?S?lo ha vuelto este extranjero a dar gloria a Dios? Y le dijo: Lev?ntate, vete; tu fe te ha salvado.

?

?

?

La primera lectura del segundo libro de los Reyes cuenta que Naam?n de Siria se ba?? siete veces en el Jord?n, como le dijo Eliseo y se cur? de la lepra (2R 5,14-17).

?

Naam?n, un pagano, vino a curarse en el Jord?n de su enfermedad. Las concepciones naturalistas vinculaban, en esa ?poca, las aguas curativas a las divinidades que las hac?an brotar; adem?s pensaban que los dioses ejerc?an su poder en zonas muy concretas. Son conceptos muy primitivos. El inter?s del relato est? en que ofrece la apertura al universalismo y muestra que Yahv? ejerce su influjo m?s all? de las fronteras. El monote?smo se abre paso; Dios no est? vinculado a creencias ni a poderes taumat?rgicos o prof?ticos de los hombres. El servidor de Dios no es ni puede ser propietario de ellos.

Naam?n es sirio, y las relaciones de su pa?s con Israel son tan tensas como lo son hoy. Ha sido atacado por la lepra y ni los m?dicos ni los magos de su pa?s pueden hacer nada. Atendiendo el consejo de una esclava, viene a Eliseo, un enemigo. Quiere pagarle, pero Eliseo, lo invita a zambullirse en el Jord?n, no acepta ning?n presente. Un extranjero reconoce, como el samaritano del Evangelio, el origen divino del beneficio recibido, que transforma su vida. El verdadero sentido est? en dar, llevar la salud de las aguas; es donarse y repartir. Dios no acepta pagos; se da de forma gratuita y se le recibe.

?

El Salmo responsorial invita: ?Cantad al Se?or un c?ntico nuevo, porque ha hecho maravillas. El Se?or da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acord? de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel? (97, 1-4).

?

?

San Pablo a Timoteo lo exhorta a la fidelidad: ?Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. ?ste ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor?? (2Tm 2, 8-13).

?

Los falsos maestros hab?an sembrado en la comunidad cristiana de Timoteo una confusi?n tanto m?s peligrosa cuanto mayor era tambi?n la persecuci?n que padec?an los fieles por parte del mundo pagano. En el ?ltimo cuarto del siglo I, en Asia Menor, estaban surgiendo controversias teol?gicas, que quer?an unir con la primer?sima tradici?n, para obtener la exclusividad de la interpretaci?n de la fe. El Ap?stol es claro, nada de establecer interpretaciones, hay un ?nico inicio en el cristianismo: Jesucristo. La misma teolog?a se basa en la cristolog?a: el cristiano fundamentalmente cree en Cristo, conocido por todos, operante y presente en la comunidad despu?s de su resurrecci?n. La asamblea creyente tiene la realidad cotidiana en la resurrecci?n de Cristo.

???????? San Pablo presenta brevemente el contenido del Evangelio, y, ofreciendo despu?s a Timoteo su propio ejemplo de fidelidad a Cristo, se?ala que esa fidelidad al evangelio y a Cristo no es posible sin aceptar el riesgo del sufrimiento y aun de la misma muerte, pero el que muere con Cristo, resucitar? con ?l y por ?l. La muerte y resurrecci?n de Jesucristo, el Se?or y su descendencia de David seg?n la carne, constituyen el n?cleo del mensaje evang?lico predicado por Pablo.

San Pablo, encarcelado y olvidado, soporta las cadenas, seguro de que la palabra de Dios no quedar? aprisionada ni ahogada; el evangelio, no est? encadenado y se extiende por todo el mundo (cf.Flp 1,12-14). ?l se ir?, pero Cristo sigue estando presente en la Iglesia. La vida cristiana se vitaliza en Cristo Resucitado; el camino de muerte y resurrecci?n de Cristo impulsa todas las circunstancias y problemas del cristiano. Pablo sufre y se siente impedido para proclamar la Palabra, pero se consuela en el valor de sus sufrimientos. Sus padecimientos no son est?riles, fructifican en beneficio de todos los creyentes, tienen una inmensa val?a en la constituci?n del Cuerpo de Cristo (Col 1,24). Parece que estos vers?culos provienen de un himno bautismal, en que se afirma, que cuantos padecen y mueren con Cristo resucitar?n con ?l; Cristo ama a sus disc?pulos a pesar de sus infidelidades, hemos de ir a la muerte con Cristo y vivir su plena resurrecci?n. Por la fe habita Cristo en el coraz?n de los creyentes y se constituye en principio de la nueva vida. Es Cristo el que ha de vivir en nosotros.

?

El santo evangelio seg?n San Lucas trae hoy este relato exclusivo suyo, de los diez leprosos que ruegan la compasi?n de Jes?s (17,11-19). Se lo piden desde lejos, porque su enfermedad contagiosa les impide la convivencia social. Las leyes establec?an su alejamiento de la sociedad. Pero vemos que Jes?s impone la novedad de sus normas ante los ordenamientos meramente legalistas; desecha el orden legal, para atender primero la caridad y la misericordia. Los pone camino de la curaci?n: "Id a presentaros a los sacerdotes". Los env?a a los representantes sanitarios para que certifiquen su curaci?n; la ley obligaba al leproso, que se curara, a presentarse a un sacerdote, para que le diera el certificado de curaci?n y pudiera ser admitido de nuevo en la sociedad.

Los leprosos se f?an de Jes?s. San Lucas presenta el milagro como fruto de la confianza y la fe de los leprosos, aun en contra de la evidencia humana. Quedan curados y el grupo se disgrega. La cuesti?n importante y significativa del relato est? en la actitud y forma que debe caracterizar el proceder del cristiano. S?lo uno de los leprosos vuelve, alaba y da p?blicamente las gracias al Se?or. Y el evangelista se detiene y se?ala al extranjero a un pagano: Ese curado, "era un samaritano". Ah? radica el punto nuclear de esta per?copa. En ese momento hist?rico, los jud?os ten?an a los samaritanos por proscritos, excluidos de la casa de Israel.

El texto introduce tres preguntas de Jes?s; expresan un fondo de extra?eza y desencanto. Pero vienen a recalcar y realzar el significativo gesto de un despreciado, proscrito a la vista de los hombres. El acto del samaritano agradecido deja al descubierto todo el perfil que deja ver la inexplicable ausencia de los nueve ego?stas olvidadizos. Tal vez, esos nueve jud?os se creyeron con derecho a la curaci?n por pertenecer al Pueblo Elegido. San Lucas hace ver con claridad que s?lo uno, y es un proscrito, capt? el milagro, supo que su curaci?n era un don, un regalo de Dios y, de ning?n modo, un derecho. Jes?s lo acoge, ante el desconcierto de los escribas y fariseos, y ensalza su comportamiento y su actitud agradecida. Aqu? se centra el asunto: Es su fe y ese creer firme es su salud, como ense?a Jes?s en la frase final: "Tu fe te ha salvado".

Los milagros se producen por? la fe en Jes?s, la fe en el Maestro hace que salte la acci?n del poder divino que tiene Jes?s; Dios obraba maravillas por la palabra y obra de Jes?s, y, mediante los milagros aumenta a fe de sus disc?pulos. Todo milagro del Se?or muestra que ?l es fuente de vida, esperanza y liberaci?n de los hombres que ama Dios.

Con diferentes matices, Lucas incide en el tema del camino. Se inici? con el buen samaritano, en contraste con la conducta del clero que pasa. Es una censura sobre el soberbio comportamiento de los miembros del Pueblo de Dios. Adoptar el camino cristiano pueden hacerlo todos los hombres que sientan la llamada de Jesucristo. Lo mismo puede haber gente perteneciente a los estamentos reconocidos, que sepan seguir la senda cristiana.

El camino cristiano se caracteriza por la fe. En el comienzo del texto la fe lleva a fiarse de la palabra de Jes?s. Pero, ya hemos visto, que Lucas quiere m?s. Le importa m?s la fe en su apertura asombrada a Dios. El disc?pulo de Jes?s ha de asombrarse, reconocer y admirar la bondad y los valores del que tiene delante, independientemente del yo personal; admiraci?n y reconocimiento absoluto y sin comparaciones ni dilaciones.

El samaritano vuelve y alaba a Dios; es el ?nico, dice Jes?s, que ha vuelto para dar gloria a Dios. Alabar y dar gloria a Dios son expresiones equivalentes que indican la humildad del asombro ante Dios, reconocer su poder y someterse y entregarse por completo. La fe que ense?a Jesucristo consiste en descubrir a Dios presente y activo siempre en nuestra vida; actuar en comuni?n con Dios, es lo que significa "dar gloria a Dios". Dios est? en y con nosotros con amor y uni?n. Fe que lleva a la acci?n de gracias, a conocer, alabar y entregarse, como Naam?n, a Dios y desechar todos los ?dolos. Esos ?dolos del mundo actual que atraen, atrapan y envuelven con su laicismo y nos alejan del Evangelio.

Muestra el relato dos actitudes muy diferentes y encontradas, todos piden, todos alcanzan, s?lo uno vuelve, agradece y da gloria a Dios; este es el contraste entre el agradecimiento y la ingratitud. Precisamente, s?lo el extranjero tiene el monto de fe grande y suficiente, para saber volver a Jesucristo y reconocer la bondad de Dios que act?a viva y eficiente en el samaritano, por parte de Dios.

La fe, no se consigue con el cumplimiento de unos ritos y unas pr?cticas, ni es exclusiva de una cultura, raza o etnia. La posibilidad de la salvaci?n est? al alcance de todos los hombres, Dios la ofrece con las manos extendidas a todo el que responde confiadamente a su ofrecimiento gratuito. La apertura a la trascendencia permiti? al ?extranjero excluido? volver a Jes?s para abrazar su misericordia y darle las gracias por su atenci?n y amor.

?

?????????????????????????????????????????????????????????? Camilo Valverde Mudarra

?

?

?



Publicado por CamiloVMUDARRA @ 19:37
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios