Jueves, 23 de septiembre de 2010

Domingo XXV T. Ordinario. Ciclo C
Am 8, 4-7; Sal 112, 1-8; 1Tm 2, 1-8; Lc 16, 1-13

En aquel tiempo, dijo Jes?s a sus disc?pulos: ?Un hombre rico ten?a un administrador y le lleg? la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llam? y le dijo: ?Qu? es eso que me cuentan de ti? Entr?game el balance de tu gesti?n, porque quedas despedido. Se puso a pensar y echar c?lculos: ?Qu? voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? ?

Y el amo felicit? al servidor infiel, por proceder con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son m?s sagaces en sus actitudes que los hijos de la luz. Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.

El que es fiel en lo poco, tambi?n lo es en lo mucho; y el que es injusto en lo peque?o, tambi?n lo es en lo importante. Si, pues, no hab?is sido fieles en la riqueza mal allegada, ?qui?n os confiar? los bienes verdaderos? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ?qui?n os dar? lo vuestro?

Ning?n criado puede servir a dos amos, aborrecer? a uno y amar? al otro. No pod?is servir a Dios y al dinero?.

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El profeta de Am?s clama: ?Escuchad esto, los que exprim?s al pobre, despoj?is a los miserables, ? Disminu?s la medida, aument?is el precio, us?is balanzas con trampa, compr?is por dinero al pobre, al m?sero por un par de sandalias, ?? (8,47).

??????????? Am?s, de oficio ganadero, nace en Tecua, localidad no lejana de Jerusal?n. Llamado por Dios a la vocaci?n prof?tica, desarrolla su ardua misi?n no en su reino, sino en el del Norte, Israel, donde gobernaba por entonces Jerobo?n II (787-747). Los dos reinos, el del N. y el del S. gozaban de estabilidad pol?tica y prosperidad econ?mica, pero la riqueza no estaba bien distribuida; las abismales diferencias econ?micas provocan intolerables injusticias; los tribunales de justicia son un puro simulacro en manos del poderoso: "...acept?is sobornos, atropell?is a los pobres en el tribunal" (5,12). S?lo se vive por el dinero haciendo caso omiso de la solidaridad y hermandad (8,4-6).

???????? La voz de Am?s, una de las m?s radicales y duras del A. T., vino a anunciar a la sociedad opulenta y poderosa de adormecida conciencia, que las escandalosas diferencias entre pobres y ricos eran totalmente injustas y contrarias a la voluntad divina; su religi?n convertida en un tranquilizador, es detestable para Yahv?. Su palabra cay? implacable, como el rugido de un le?n (Am 1,2; 3,8), como una se?al de guerra (Am 2,14-16; 8,1-3) sobre aquella sociedad marcada por la opresi?n, la injusticia social, la indiferencia hacia los m?s pobres y la manipulaci?n religiosa. En el texto, lanza un vigoroso ataque contra las clases m?s ricas que ?aplastan al pobre y tratan de eliminar a la gente humilde.

???????? Am?s insiste desde el principio en la necesidad de moralizar el culto, que es unir el culto a Dios y la pr?ctica de la justicia a los hombres. El profeta denuncia las contradicciones grotescas: esperan impacientes que transcurran los d?as santos para volver a sus negocios y a sus trampas; sus reflexiones desenmascaran esta codicia, que busca el provecho a costa de lo que sea y de quien sea; el pobre, en las garras de estos chacales, se convierte en objeto de transacciones comerciales: el d?bil vendido por dinero y estafado en los tribunales por un par de sandalias. Ejercen el culto como instrumento externo, pero evaden sujetar toda su vida a las exigencias de Dios; la conducta moral se convierte en pr?ctica vac?a de la religi?n; han hecho de la instituci?n religiosa una pr?ctica fosilizada y absolutizada, convertida en fin de s? misma, que representa la muerte de toda vida, por hacer de ella un medio mec?nico y f?cilmente a mano para conseguir una c?moda autoseguridad.

???????? Y a esta corrompida sociedad le gusta enormemente el culto y, por eso, multiplica sus sacrificios, culto sin moral, sacrificios sin contenido religioso. Por eso, el profeta grita: "detesto y reh?so vuestras fiestas... retirad de mi presencia el barullo de los cantos..." (5,21-23); el profeta da m?s importancia a la vida ?tica que al culto: "que fluya como agua el derecho y la justicia como arroyo perenne" (5,24).

Salmo responsorial insta: ?Alabad, siervos del Se?or, alabad el nombre del Se?or. Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los pr?ncipes, los pr?ncipes de su pueblo? (112,1-8).?

La segunda lectura de la primera carta a Timoteo dice: ?Te ruego, lo primero de todo, que hag?is oraciones, plegarias, s?plicas, acciones de gracias por todos los hombres, ? Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad? (1Tim 2,1-8).

???????? San Pablo es el gran maestro de la vida cristiana, de la oraci?n y de la fe; ha mostrado como nadie la riqueza del camino interior del cristiano. El mismo hoy se dice el "anunciador y ap?stol, maestro en la fe y verdad".

???????? La per?copa es una peque?a ordenaci?n del culto en la comunidad cristiana; estas gu?as disciplinares son consecuencia del gran principio teol?gico anunciado y subrayado por Pablo, sobre voluntad salv?fica universal: Dios quiere la salvaci?n de todos los hombres.

???????? San Pablo da instrucciones a Timoteo sobre la oraci?n lit?rgica. La comunidad cristiana debe orar, ante todo, ?por todos los hombres?, pues universal es la Iglesia; es la voluntad de salvaci?n de Dios y la mediaci?n salvadora de Cristo, ?que se entreg? a s? mismo para redimir a todos?. Habla de la oraci?n de intercesi?n universal. Saliendo de nuestra peque?a realidad, debemos mirar a la humanidad entera, "por todos los hombres", y incluso las autoridades. Lo que Dios quiere es la colaboraci?n de los creyentes en la gran tarea de la salvaci?n, convirti?ndonos en cierta medida en mediadores de esta obra redentora. Esta es la misi?n universal de la Iglesia la de anunciar a todos la salvaci?n y de preparar el camino, siendo solidarios con Cristo, que se entreg? generosamente, para salvar a todos los hombres. Orando por los hombres preparamos el terreno por el efecto de la gracia de Dios, que siempre se derrama en abundancia sobre el mundo, perpetu?ndose as? la obra de Cristo, salvador universal.

???????? Resulta importante, en este texto, la menci?n expl?cita de la oraci?n de la Iglesia por los pol?ticos y los jefes de estado, que, sustentando el peso de las decisiones pol?ticas del mundo, han de actuar en el marco de la gracia de Cristo y del Reino de Dios en el decurso de la historia humana.

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El santo evangelio seg?n San Lucas (16,1-13), con esta dif?cil y extra?a par?bola, propia de San Lucas, ense?a que los disc?pulos de Jesucristo siempre han de llevar una conducta prudente, astuta, creativa e inteligente, a fin ?administrar? sabiamente las riquezas y valores del evangelio. Los hijos de la luz, desechando la esclavitud y la idolatr?a del dinero, deben practicar la justicia y vivir la fe de modo intr?pido luchando contra la opresi?n de la riqueza, en solidaridad con las v?ctimas del poder y trabajar por el reparto justo de los bienes de este mundo. "Conocer a Dios es practicar la justicia", sin su pr?ctica ning?n conocimiento, ning?n acto piadoso enlaza verdaderamente con Dios, sea cual fuere su formulaci?n. El entronque con Dios se produce ?nicamente en el amor hacia el necesitado; oprimirlo y consentir su miseria es ignorar realmente a Dios (Mt 25).

Siempre esta par?bola ha presentado una interpretaci?n complicada. El siervo corrupto, en su reflexi?n, adopta una soluci?n sagaz. Quedando bien ante los deudores de su amo, busca nuevos protectores. En el mundo antiguo, el administrador era a veces un esclavo nacido en la casa de su due?o y educado para este menester. Actuaba en nombre del due?o en toda clase de transacciones comerciales y econ?micas. Este no roba. No rebaja las cantidades que adeudan a su amo, sino, la comisi?n que a ?l le correspond?a percibir; comisi?n que, junto al d?bito, figuraba en el documento mercantil. El sueldo de un administrador no era una n?mina invariable e independiente de lo administrado, sino un tanto por ciento, estipulado, seg?n los casos, de todo el capital. Por eso, hace recibos nuevos en los que no consta su parte. De esta forma, el elogio recae sobre la capacidad de renuncia a lo que legalmente le corresponde como administrador en vistas a un beneficio futuro: un nuevo puesto de trabajo; renuncia a lo que es suyo para ganarse amigos que, en justa compensaci?n, le ayuden, cuando ?l se encuentre en necesidad econ?mica tras el despido. Esta es la cuesti?n que ven algunos comentaristas al examinar los documentos comerciales de la antig?edad. Se trata de una cesi?n de su parte, calificada de inteligente y, como tal, alabada expresamente por el amo. Lo que m?s sorprende y extra?a es el elogio del due?o, que no alaba una ilegalidad e incorrecci?n cometidas, sino la salida astuta que toma su piller?a, para resolver la dificultad de su destituci?n.

La propia narraci?n deja claro que Jes?s no elogia directamente al gerente; el que elogia es el patr?n de la par?bola, quien, en ese momento, no piensa en sus intereses ni en la moralidad del sirviente, sino, solamente, en la habilidad y la argucia que, con ingenio, emplea en el trance desperado. La par?bola no es ni una cr?tica al mal uso de la riqueza ni la aprobaci?n de una estafa. Para algunos exegetas, es s?lo un elogio de la astucia, de la actitud del h?bil intendente que prev? y sabe negociar en su desgracia. Se propone a modo de ejemplo su agudeza, el saber emplear, con previsi?n, el dinero que administra. Con ello, resulta m?s clara la aplicaci?n a los hijos de la luz: Las exigencias del Reino exigen actuar tambi?n con astucia; hay que saber renunciar a las cosas materiales, para conseguir unas prebendas de superior cuant?a. Con frecuencia, el dinero gana el coraz?n del hombre, compite con Dios y, no pocas veces, lo desplaza a ?l y al pr?jimo. Tambi?n en otras muchas, laicos y sacerdotes se muestran h?biles al utilizar los recursos de la tierra y los saben poner al servicio de los m?s pobres y desechados. ?Qu? les hace vivir en este fr?o mundo, con la intuici?n y agudeza de impartir generosidad y desprendimiento?

???????? Esta es la decisi?n que Jes?s pide al que emprende el camino del evangelio. Pero la astucia del disc?pulo de Jes?s no consiste en prepararse una salida airosa en lo econ?mico, sino en renunciar a las rentas terrenas para entrar en el reino de Dios. El que es fiel en lo poco, tambi?n lo es en lo mucho; dejar las ganancias terrenales, por el reino, es la lucidez evang?lica que pide Jes?s. Palabras claras para actitudes valientes. El disc?pulo desecha los dineros y pone su confianza en Jes?s y su palabra. Aceptar las promesas de Jes?s exige el abandono del dinero traidor. Comprender esto precisa la fuerza de Dios y la sabidur?a de establecer unas categor?as diferentes a las de esta sociedad descre?da e id?latra de Mamm?n -palabra aramea de origen fenicio, significa "riqueza injusta"- que envilece al hombre y lo esclaviza. Ante Dios, el dinero es un dios falso; puede convertirse en un obst?culo teol?gico de una gravedad extrema. El dinero obstruye el acercamiento y el encuentro con Dios. En una sociedad de opresi?n econ?mica, como la actual (cf. Am 8,4-7), no se acepta este lenguaje.

Jes?s, en esta ense?anza, pide a sus disc?pulos la renuncia al dinero para granjearse la amistad con Dios. La posici?n de Jes?s es taxativa. De ah?, su lapidaria frase conclusiva: "No pod?is servir a Dios y al dinero". Dios y el dinero son amos antag?nicos, irreconciliables. Se disputan la obediencia del hombre. No hay intermedio; se ha de optar por uno u otro. Servir a Dios es rechazar la riqueza de abajo y despegar el coraz?n, para ganar la de arriba. La elecci?n de servir a Dios conlleva la aut?ntica libertad del hombre; la de Mamm?n, la esclavitud en la l?gica del provecho, de la competencia por la ambici?n. Caminar en cristiano es apreciar m?s a Dios y a los dem?s que al dinero. El lenguaje de Jes?s es gr?fico, agresivo, contundente: ?Ganaos a Dios?, ?atesorad en el cielo?.

El significado del texto es en realidad muy sencillo: Jes?s invita al disc?pulo a vivir desprendido del dinero, tomar un estilo evang?lico. ?Ser fieles en lo mucho? significa dar los propios bienes a los pobres, con esa fidelidad que hace posible esperar la ?verdadera riqueza?, provista en la escatolog?a del Reino. Define a los suyos el abandono de todo, para poder seguirlo (Lc 14,33). La frase metaf?rica de Jes?s afirma que, despu?s de la muerte, quien ha dado con generosidad a los pobres, ser? acogido en la comuni?n con Dios. Es abrazar la pobreza por Dios; usar el dinero para funciones mayores y distribuirlo de tal modo que nos abra las puertas eternas (Lc 6,29-30; 12,33; 6,34-35). El mundo que tiembla aterido por el hambre y la enfermedad, grita y clama por el justo reparto de la riqueza que pertenece a todos y no a unos cuantos listos.

En la sociedad opulenta y poderosa de adormecida la conciencia, las escandalosas diferencias entre pobres y ricos son totalmente injustas y contrarias a la voluntad divina.

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Camilo Valverde Mudarra

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Publicado por CamiloVMUDARRA @ 12:48
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