Domingo, 29 de agosto de 2010

Domingo XIX T. Ordinario. Ciclo C
Sb 18,6-9; Sal 32,1-12.18-22; Hb 11,1-2.8-19;
Lc 12,32-48

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En aquel tiempo, dijo Jes?s a sus disc?pulos: ?No temas, peque?o reba?o, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se rompan, y un tesoro inagotable en el cielo, en que no entran? los ladrones ni lo roe la polilla. Porque, donde est? vuestro tesoro, all? estar? tambi?n vuestro coraz?n. Tened ce?ida la cintura y encendidas las l?mparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su se?or vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.

Dichosos los criados a quienes el se?or, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ce?ir?, los har? sentar a la mesa y los ir? sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra as?, dichosos ellos. Pensad, que, si supiera el due?o a qu? hora viene el ladr?n, no le dejar?a horadar su casa. As?, estad preparados vosotros, porque a la hora que menos pens?is vendr? el Hijo del Hombre? ?

Al que mucho se le dio, mucho se le exigir?; al que mucho se le confi?, m?s se le exigir??.

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??????? La primera lectura del libro de la Sabidur?a relata que ?la noche de la liberaci?n se les anunci? de antemano a nuestros padres, que tuvieran ?nimo, al conocer con certeza la promesa de que se fiaban. Tu pueblo esperaba ya la salvaci?n de los inocentes y la perdici?n de los culpables, pues, con una misma acci?n, castigabas a los enemigos y nos honrabas, llam?ndonos a ti? (Sb 18, 6-9).

Este texto de la Sabidur?a, peque?a joya de la literatura jud?a alejandrina, en una exhortaci?n dirigida a la comunidad hebrea de la di?spora, expresa una grandiosa relectura sapiencial y teol?gica de la historia de Israel, en clave escatol?gica y en recuerdo de la consabida ?noche? de la liberaci?n de la esclavitud de Egipto, que se ilumin? con una columna de fuego, luz comparable al sol, como gu?a de Israel hacia la libertad.

En estos cap?tulos, se confrontan continuamente hebreos y egipcios, en dos actitudes fundamentales: la justicia y la impiedad. Aquella noche decisiva, que inicia el ?xodo y lleva la muerte a los primog?nitos egipcios, en se?al de la justicia inexorable de Dios y de gozoso futuro para los hebreos, al ver cumplidas las promesas divinas, brill? el poder de Yahv?. Es la noche de la primera celebraci?n de la Pascua, fiesta de la libertad, con sus lit?rgicos salmos del Hallel (Sal 113-118), ?alabanzas de los antepasados?. La Pascua de dimensi?n comunitaria es un signo de unidad y de libertad nacionales y el acontecimiento capital de la historia de salvaci?n de Israel; en ella, los hebreos se vinculan entre s?, a trav?s de un pacto de comuni?n y de solidaridad en el bien y en el mal. El autor de Sabidur?a, tratando con mucha libertad los relatos del ?xodo, intenta expresar que el castigo del malvado viene a ser premio para el inocente: "con una misma acci?n castigabas a los adversarios y nos honrabas llam?ndonos a ti".

Dios ha decidido intervenir de una forma definitiva y clara en la historia del hombre, enviando su Verbo Liberador que se compromete en favor de los oprimidos; llega la Palabra Encarnada que libra al hombre de toda forma de opresi?n y de esclavitud, pero la Palabra, en lugar de lanzarse contra los opresores y vengar sus injusticias, ha cargado sobre s? el peso de la muerte y se ha transformado en Nuestra Pascua definitiva. Jes?s el Mes?as, dando su vida en prueba suprema de amor a la humanidad, ha abierto un paso transitable a cuantos se adhieren a su mensaje y se comprometen con los pobres y oprimidos por las potencias esclavizantes de signo pol?tico, social, religioso, ideol?gico o pragm?tico. Es la nueva creaci?n salida del costado del Mes?as en el momento de morir para inaugurar el reinado definitivo de Dios entre los hombres.

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??????????? El Salmo responsorial asegura: ?Los ojos del Se?or est?n puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre?. Nosotros aguardamos al Se?or: ?l es nuestro auxilio y escudo; que tu misericordia, Se?or, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti?.

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??????????? La segunda lectura de la carta a los Hebreos expone: ?La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve. Por su fe, son recordados los antiguos... ? (Hb 11,1-2.8-19).

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Esta par?copa centra su ?mbito teol?gico en la virtud de la fe, entroncada en ?ntima relaci?n con la esperanza, pues es ?fundamento de lo que se espera y prueba de lo que no se ve? (11,1). La fe conduce al porvenir prometido por Dios; precisamente, lo que constituye el car?cter parad?jico de la fe, es que posee sin tener y conoce sin ver. Nuestra fe se fundamenta no s?lo en ?objetos? de fe, en realidades en las que hay que creer, sino tambi?n en ?sujetos? de fe, en figuras que han vivido, con esperanza, la oscuridad de la fe cada d?a. Entre ellos, Abraham, que parti? sin saber y esperaba y crey? contra toda esperanza. As?, esperando y creyendo, Abraham es ?un s?mbolo?, paradigma de todos los creyentes que marchan abrazados a su fe.

??????????? Mediante los ejemplos b?blicos, ofrece a los que vacilaban en su fe los rasgos fundamentales que tuvo la fe en los grandes creyentes: la firmeza en la esperanza, que anticipa los bienes futuros y el convencimiento de lo que a?n est? por ver y por venir. La fe, como respuesta a la palabra de Dios que tiene el car?cter de promesa, es inseparable de la esperanza. De ah? que la fe sea siempre un ?xodo, una salida, el comienzo de un camino hacia el futuro de Dios que trae la salvaci?n. El que cree est? siempre de paso, vive como un extranjero, como un n?mada. As? vivi? Abrah?n, incluso en la tierra que Dios le hab?a prometido (Gn 17,8;20,1;21,23;24,37); y lo mismo Isaac y Jacob. Es que ?llevar una vida n?mada es imprescindible, en un sentido profundo, a los creyentes, por eso, no pueden instalarse nunca. La "tierra prometida" es el s?mbolo de lo ciudad futura, de la ciudad que Dios construye para los que la buscan y ponen en ?l toda su esperanza. El creyente, en efecto, es un peregrino; est? en el mundo pero no se vincula a ?l, porque ya ha gustado los bienes invisibles.

??????????? ?En definitiva, la forma de vida, a la que el cristiano tiende en su interior, es vivir de fe.

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El santo evangelio seg?n San Lucas trae, bajo el s?mbolo de ?la noche?, la exhortaci?n del Maestro sobre la vigilancia y la espera ante la inminente y sorpresiva venida del Hijo del hombre (12,32-48). La vida es una larga ?noche? en espera de un luminoso amanecer que se abrir? con la venida del Se?or, juez y libertador. El ?Estad preparados y con el cinto ce?ido?, alude a los hebreos en la noche pascual (Ex 12,11), la vigilia de su marcha hacia la libertad. El evangelista insta a iniciar con Jesucristo el ?xodo definitivo hacia la plena y perfecta libertad. No se puede afrontar la cotidiana existencia en la indiferencia, la disipaci?n, y, menos a?n, en la inmoralidad. Se vive hoy, en un mundo vac?o, desprovisto de valores esenciales, falto y escaso de convicciones profundas; al hombre se le hace dif?cil creer en algo que sea v?lido y verdadero para siempre, vive su pasotismo y dejadez; se afana en atrapar el goce, la droga, el placer y el dinero, vivos ?dolos a los que se aferra en su increencia, ?nico tesoro que persigue y que llena su aspiraci?n, pues, ?donde est? tu tesoro, all? est? tu coraz?n?.

El creyente, por su parte, tiene trazado en Jesucristo el rumbo de su conducta: ?Yo soy el camino, la verdad y la vida?, dice. Est? alerta atento a lo primordial y desasido de lo accesorio; "tiene ce?ido el cinto y encendidas las l?mparas". Su di?fana palabra le insta a acoger y vivir la fe, la esperanza y la caridad; andar siempre confiado de la mano del Se?or, con la certeza de que es hijo de Dios Padre, que lo quiere y recompensa; que ayuda y protege, al que vela y lealmente cumple su deber con honradez y generosidad, porque lo ?sentar? a su mesa y lo servir? ?l mismo?, pleno de alegr?a, misericordia e infinito amor.

??????????? Jes?s explica en la per?copa, tres par?bolas, que muestran la actitud diligente con que se ha de afrontar el tiempo de espera previo a la venida del Se?or. Los que en ese momento est?n preparados en constante atenci?n y vigilancia, recibir?n los parabienes del due?o y ser?n acogidos en su bondad. El siervo que se halle en guardia y en vigilia, de modo responsable en cumplimiento de su deber, acorde con la doctrina evang?lica, lograr? la ?ntima comuni?n, con Jesucristo, el gozo y gracia de la gloria.

??????????? La hora no est? se?alada. Lo mismo que el ladr?n irrumpe de forma inesperada e imprevista, as? entra Dios en la historia de los hombres, as? llegar? en su d?a el Se?or de Reyes. En consecuencia, ?vosotros estad preparados, porque a la hora menos pensada vendr? el Hijo del Hombre?.

??????????? Y, en tercer lugar, es preciso estar muy pendiente de la labor encomendada, como el administrador fiel y prudente, al que su amo lo encuentra atento en su puesto de gesti?n al frente de la servidumbre. Si, por el contrario, descuida la tarea asignada en pro de sus intereses, de la ineficacia y la inmoralidad, caer? en el autoritarismo, el robo y la indecencia que ser?n su desgracia. La par?bola hace referencia al problema que sufri? la comunidad de San Lucas, que tras esperar un cierto tiempo de modo excesivo y deformado la inminente venida del Se?or, se fue dejando atrapar por la? frialdad y la indiferencia, con lo que abandonaba el compromiso directo del presente. El Maestro les se?ala la gravedad de esa actitud, impropia de unos dirigentes cristianos que recibieron la responsabilidad pastoral frente a sus hermanos, ?pues ?a quien se le dio mucho, se le exigir? mucho; y a quien se le confi? mucho, se le pedir? m?s?.

??????????? Hoy, varias veces, Jes?s impele a la prontitud y la vigilancia. El cristiano debe permanecer firme en la palabra del Maestro con entera disposici?n y fidelidad, entregado a la radical realizaci?n de la propia misi?n. El siervo leal y cumplidor rehuye la violencia, el ego?smo, las pasiones, la distracci?n y la banalidad de su conducta. El que se mantiene en vigilancia, en exigente espera del Se?or, marcha cada d?a en la rectitud de forma seria y ejemplar de acuerdo siempre con la ense?anza evang?lica, preparado y pertrechado de esos tesoros inagotables que llevar?n al Reino y al abrazo del Se?or en el momento decisivo. Dichoso, quien el patr?n, al llegar, encuentra en vela. Vigilar es esperar. El itinerario cristiano conduce derecho a la plenitud. El amor, que lo mantiene vigilante en su camino terreno, lo lleva a la esperanza.

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Camilo Valverde Mudarra


Publicado por CamiloVMUDARRA @ 0:52
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