Domingo, 22 de agosto de 2010

Domingo XV T. Ordinario. Ciclo C
Dt 30,10-14; Sal 68,14-17; Col 1,15-20; Lc 10,25-37

En aquel tiempo, se present? un doctor de la Ley y le pregunt? a Jes?s para ponerlo a prueba: Maestro, ?qu? tengo que hacer para heredar la vida eterna? Jes?s le respondi?: ?Qu? est? escrito en la Ley? ?Qu? lees en ella? ?l contest?: Amar?s al Se?or, tu Dios, con todo tu coraz?n y con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser y a tu pr?jimo como a ti mismo. Jes?s le dijo: Bien has dicho. Hazlo ?t? y tendr?s la vida?. Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse le pregunt?: Y qui?n es mi pr?jimo?

Jes?s dijo: Un hombre bajaba de Jerusal?n a Jeric?, cay? en manos ? ?Cu?l de estos tres te parece que fue el pr?jimo del que cay? en manos de los bandidos? ?l contest?: El que tuvo misericordia de ?l. D?jole Jes?s: Anda y haz t? lo mismo.

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La primera lectura del libro del Deuteronomio recuerda la acci?n salv?fica de Dios: Escucha la voz del Se?or, tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos, lo que est? escrito en el c?digo de esta ley; convi?rtete al Se?or, tu Dios, con todo el coraz?n y con toda el alma. Porque el precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda, ni inalcanzable. El mandamiento est? muy cerca de ti: en tu coraz?n y en tu boca. C?mplelo (30,10-14).

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Los preceptos y mandatos son expresi?n de Dios; su voz resuena en cada uno de los Mandamientos. El hombre atento a la voluntad de Dios ha de convertirse, que quiere decir rodear los pasos y volverse hacia Dios, para cumplir siempre su voluntad. Los Mandamientos, que son fruto de su amor entra?able, exigen una correspondencia de amor por parte del pueblo. As? se entra en alianza, en virtud de la cual el Se?or "te constituye pueblo suyo y ?l ser? tuyo" (28,12). Por eso, Dios mismo se encargar? de grabar su palabra en el coraz?n humano para que ?ste la acepte y pueda desplegar todo su dinamismo (Jr. 31,33). El hombre de cualquier latitud y ?poca deber? abrir los o?dos y los ojos de su inteligencia, para captar el impulso del amor. Conocer la voluntad divina no exige hacer proezas: el mandato est? al alcance de todos. Basta con abrirse a la palabra de Dios (cfr. Rom. 10, 6-8); el hombre descubre con claridad el sentido de la palabra divina porque se la ha revelado en forma de mandatos y de preceptos.

Pero la facilidad de la alianza no est? solo en que haya sido dada y promulgada en sus mandamientos, sino en que el destinatario haga suya la palabra de la ley. Esta idea de interiorizaci?n de la ley remite a Jerem?as y equivale a su "alianza nueva" (Jer 31, 33); viene Dios en el Sina? al encuentro del pueblo, en una conjugaci?n de distancia y cercan?a. El pueblo es requerido a ir al Dios distante por el Dios cercano, el que ha venido a su encuentro. Es Dios mismo el que est? en la vida de la persona, el que pronuncia la palabra que toma cuerpo en el precepto y el que da tambi?n la fuerza para poder responder con facilidad a esa palabra.

Estas promesas del Antiguo Testamento tendr?n su cumplimiento en el Mes?as Jes?s: ?... ha recibido del Padre el Esp?ritu Santo que estaba prometido? (Hch 2,33), de suerte que quienes se conviertan y bauticen ?recibir?n el don del Esp?ritu Santo? (Hch 2,38) que los guiar? desde dentro (Rom 8,14). Pablo aplicar? a Cristo el tema de la ?cercan?a de la palabra? (Dt 30,14): ?A tu alcance est? la palabra..., es decir, la palabra de la fe que proclamamos? (Rom 10,8).

El error m?s grave que puede cometer el cristiano es cerrarse a la palabra de Dios, al mensaje b?blico. En tiempos pasados, la Iglesia Oficial prohibi? la lectura de la S. Escritura a los fieles. No se entiende esta paradoja. Incluso lleg? a hacerse axioma entre el pueblo que la Biblia era lo caracter?stico del protestante, mientras la Eucarist?a lo era del cat?lico. El Concilio Vaticano II puso coto a este burdo error al hablar del "pan de vida" distribuido a trav?s de la Palabra y de la Eucarist?a. Obstinaci?n culpable es cerrarse a la palabra de Dios.

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El salmo responsorial clama: Humildes, buscad al Se?or y revivir? vuestro coraz?n. Mi oraci?n se dirige a ti, Dios m?o, el d?a de tu favor; que me escuche tu gran bondad? (68,14-17). ?

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??????????? Este es uno de los salmos m?s citados en el Nuevo Testamento. Jes?s cita expl?citamente este salmo, la v?spera de su Pasi?n, hablando de sus enemigos:? "me odian sin motivo, injustamente" (Juan 15,25).?"Cuando tuve sed, me dieron vinagre" (Juan 19,28). El evangelio afirma que Jes?s dijo,? "tengo sed"... para que la escritura se cumpliera (Mt 27,48; Mc 15,36).

Este justo que sufre por la causa de Dios es un? pobre an?nimo del Antiguo Testamento... Y, eminentemente, es Jes?s en la cruz. El grito de lamentaci?n que sube del salmo, para alguno de nosotros, puede?ser de candente actualidad: "S?lvame, Dios m?o... Me hundo... Me agoto... Mis ojos est?n? cansados... mis detractores son numerosos... Lloro... Los insultos llueven sobre m?"... Es la? oraci?n de los enfermos, de los desgraciados. Pero es tambi?n, colectivamente, la llamada de los pa?ses del tercer mundo. Helder C?mara, dice: "La Iglesia nos ense?a la paternidad de Dios y la fraternidad humana".?

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Segunda lectura de la carta del Ap?stol San Pablo a los Colosenses. El ap?stol dice: Cristo Jes?s es imagen de Dios invisible, la cabeza del cuerpo de la Iglesia? (Col 1,15-20).

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Colosenses es un escrito de la escuela paulina, hay bastantes dudas de que proceda del mismo San Pablo directamente. El tema del escrito es el misterio de Cristo.

La proclamaci?n de la lectura de hoy nos presenta una especie de gran himno a la gloria de Cristo, imagen del Dios invisible, creador y redentor. Dios se refleja y revela en Cristo. En el Se?or, podemos entender mejor lo que somos y lo que debemos ser. Este himno es una de las partes del Nuevo Testamento, que m?s profusamente se comenta y expone el significado de Cristo para todos y para todo.? Este himno cristol?gico se divide en tres partes: Alabanza a Cristo, creador de todas las cosas; acci?n de gracias por el redentor, Cabeza del Cuerpo de la Iglesia y honor a Aquel que lo ha reconciliado todo en El.

Cristo es creador, pero no se puede considerar esta caracter?stica de Cristo aislada de la de redentor. Es ?l quien crea y quien repara la creaci?n. Cristo es imagen de Dios invisible: sacramento del encuentro con Dios. Es el primog?nito de toda criatura, en su condici?n de hombre-Dios, porque es anterior a todas ellas; engendrado antes de toda la creaci?n, por quien y para quien todo ha sido hecho; su resurrecci?n lo establece y lo confirma en una preeminencia absoluta sobre la creaci?n natural, todo ha sido creado por Cristo, en ?l y para ?l; la creaci?n por Cristo supone que est? incluida en ella la encarnaci?n que debe restaurarla.

??????????? Cristo es redentor y por ello creador; este hecho nos da una idea completa del plan de Dios y nos hace ver la redenci?n como un elemento interno que hace estallar el mundo viejo para recrearlo: es el mismo que, como imagen del Padre y Verbo hecho hombre, crea, recrea y constituye un Cuerpo, del que ?l es la Cabeza.

Cristo lo ha reconciliado todo en s?, es plenitud, por la sangre de su cruz lo ha reconciliado todo, lo de la tierra y lo del cielo. Si Cristo se ha humillado, si ha aceptado la "kenosis", el anonadamiento, la pobreza, el vac?o, sobre todo en su pasi?n (Flp 2,7-8), ahora es plenitud, es vida, en toda la extensi?n del t?rmino. Por haberse humillado por debajo de los ?ngeles, ha recibido la exaltaci?n y el nombre que est? sobre todo nombre (Flp 2,9).

Dios es Aquel que lo da todo, da la vida en Jesucristo por la humanidad entera, por todo el universo; y hace la paz. Creer en un Dios as? acaba con todas las im?genes que hablan de un Dios que se desentiende de los hombres

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??????????? El santo evangelio de San Lucas relata la par?bola del Buen Samaritano (10,25-37). Es la par?bola de la puesta en acci?n del Mandamiento Nuevo: amar como Jes?s. Y Jes?s, como afirmaban algunos de los Santos Padres, es el Buen Samaritano, que se acerca y siente compasi?n de la viuda de Na?m, de la oveja perdida, de la muchedumbre hambrienta, es aqu?l que ante el leproso no se conforma con curarlo de palabra, sino que extiende su mano, para tocarlo y ofrecerle as? la ternura de una mano amiga, sin importarle las normas de pureza, como importaron al sacerdote y al levita, que dieron un rodeo, para no complicarse la vida.

Al an?nimo caminante de Samar?a, se le ?conmovieron las entra?as? ante el ca?do, una expresi?n que se utiliza repetidamente en los evangelios para referirse a la reacci?n de Jes?s ante el dolor ajeno. La palabra "moverse a compasi?n", en griego designa ?nicamente la misericordia de Dios o la de Cristo (Mt 9.36; 14.14; Lc 7.13; 15.20), un sentimiento divino que inspira al samaritano, imagen de Dios, la revelaci?n del amor de Dios por el hombre. El esquema entra en el de la par?bola del buen pastor y la del hijo del due?o de la vi?a (Jn 10.1-17; Lc 20.9-18). Del mismo modo, el buen samaritano llega despu?s de los sacerdotes y los levitas que no han querido ni podido salvar al hombre herido. El samaritano revela el amor de Dios a la Humanidad; este pasaje se?ala su sentido: los ap?stoles son bienaventurados, porque est?n asistiendo, por fin, a la manifestaci?n del amor de Dios y van a revelarlo con eficacia. Refleja la historia de la salvaci?n, Cristo viene, bajo la apariencia de un samaritano, de un despreciado (Jn 8.48), como el hijo del due?o de la vi?a, para revelar el amor de Dios, all? donde las t?cnicas de salvaci?n paganas y jud?as fracasaron. San Lucas precede esta par?bola con la discusi?n sobre el mandamiento m?s importante, para mostrar que el deber de la caridad implica nuevas exigencias tras la palabra de Cristo. Amar al pr?jimo como a uno mismo no basta, hay que preguntarse c?mo se puede ser el pr?jimo de los dem?s y amarlos hasta el summum, como Dios los ama.

Este es el Mandato Nuevo de Jesucristo que ?os am?is los unos a los otros, como yo os he amado? (Jn 13,34). Es urgente, pues, concienciarse de la postraci?n de esta Humanidad herida, abandonada, medio muerta al borde del camino, que Cristo ha venido a salvar. En este caso, la caridad no es una simple obligaci?n moral, sino muestra del amor de Dios, signo de la misericordia divina.

?Qui?n es mi pr?jimo? Lo importante no est? en saber sino en hacer. Los conocedores de la ley pasan de largo ante la realidad del pr?jimo; el ignorante, samaritano, se detiene y hace realidad el precepto del amor. Pr?jimo no es el que yo busco, es el que viene de improviso, el que aparece sufriente, el que est?, ah?, cercano y ca?do, oprimido y sin vida. Andamos los caminos del mundo animados de muy buenas teor?as de paz, amor, justicia; pero el hombre sigue tirado al borde del camino, desprovisto y casi exhausto. El pr?jimo es peque?o, cercano, pr?ximo. Las teor?as no liberan al hombre, sino las obras. Los te?ricos pasan de largo ante lo concreto, que es lo ?nico real, se sumergen en su idealismo y dejan, olvidan la realidad. Lo que salva es vivir y hacer vivir y obrar como pr?jimo, no las teor?as filos?ficas de projimidad. El ca?do al borde es un hombre, sin nombre, sin postura religiosa o pol?tica; y, s?lo, esto basta. Lo perentorio es que est? necesitado. "Ve y haz t? lo mismo". Es hacer, ejercer y practicar el amor.

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Camilo Valverde Mudarra

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Publicado por CamiloVMUDARRA @ 20:07
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