Mi?rcoles, 18 de agosto de 2010

Solemnidad de la Ascensi?n del Se?or ?

Domingo Ascenci?n T. Pascual. Ciclo C
Hch 1, 1-11; Sal 46, 2-9; Ef 1,17-23; Lc 24,46-53

?As? est? escrito, que el Mes?as padeciera, resucitara de entre los muertos al tercer d?a y que, en su nombre, se predique la conversi?n y el perd?n de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusal?n. Vosotros sois testigos de esto. Sabed que yo os enviar? lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que se?is revestidos de la fuerza de lo Alto??

Ellos se volvieron a Jerusal?n con gran alegr?a; y estaban continuamente en el templo bendiciendo a Dios.

?

?

??????????????????????????????? LA ASCENSI?N

?

En el mundo actual, dif?cil y doloroso, la fiesta de hoy se?ala el verdadero camino, en el cumplimiento del deber cristiano. El hombre ha de comprometerse con Cristo en su situaci?n de debilidad que no es otra que la de la cruz, la que eligi? Jes?s; el cristiano no puede inhibirse de sus deberes, mientras se queda ah? plantado mirando al cielo ni tampoco estar mirando s?lo a la tierra y vivir asfixiado por un presente sin trascendencia, en un pesimismo que aparta del Reino de Dios, que es justicia, libertad, paz y amor. La Iglesia conduce y est? al servicio del Reino al que todos los hombres est?n llamados con una actitud de fe y de conversi?n.

Al celebrar hoy su ascensi?n al cielo, celebramos el reconocimiento por parte de Dios del camino elegido y seguido por Jes?s hasta sus ?ltimas consecuencias: el camino de la predicaci?n, del servicio, de la muerte en la cruz. La ascensi?n de Jes?s nada tiene que ver con las estrategias y c?lculos humanos para medrar y ascender aplastando y desplazando a los dem?s. La ascensi?n se inicia en la subida a la cruz, en el colmo del amor a los dem?s, en llegar al l?mite del esp?ritu de servir, al extremo de la obediencia al Padre. Por eso, el que sube a la cruz ascender? hasta el cielo y se sentar? a la derecha del Padre. Desde la cruz, que es el ?ltimo lugar del mundo, pero el primero para subir al cielo, Jes?s deja en manos del hombre la misi?n que lo trajo a este mundo. ?Id, pues, y haced disc?pulos m?os a todos los pueblos... Yo estoy con vosotros?. Tal es la misi?n de la Iglesia, la de los bautizados, la de los cristianos.

?

?

La primera lectura de los Hechos de los Ap?stoles expone hoy el relato de la Ascensi?n de Jes?s. San Lucas acent?a la subida al cielo, para hacer patente que la tierra queda en manos y bajo la responsabilidad de los disc?pulos.

El autor ha dejado dos relatos muy diferentes de la Ascensi?n. El primero sirve de doxolog?a a la vida p?blica del Se?or y el segundo, de introducci?n al Libro de los Hechos y los comienzos de la Iglesia. El primero, de inspiraci?n lit?rgica (cf. Lc 24,44-53: comparar, por ejemplo, con Eclo 50, 20; N?m 6; Heb 6,19-20; 9,11-24), nace de un g?nero literario documental; el segundo, de inspiraci?n c?smica y misionera, es mucho m?s simb?lico. En Hechos, la Ascensi?n aparece ante todo como la inauguraci?n de la misi?n de la Iglesia en el mundo; los cuarenta d?as de estancia en la tierra del Resucitado se deben entender como un ?ltimo tiempo de preparaci?n (el n?mero 40 designa siempre en la Escritura un per?odo de espera), son pues una medida proporcional y no cronol?gica. La Resurrecci?n marca el inicio de una nueva etapa del Reino: de la estancia de Cristo en el Cielo y de la misi?n de la Iglesia; por eso, es muy significativa la advertencia de los ?ngeles a los ap?stoles de no quedarse mirando al cielo.

?Cristo sentado a la derecha de Padre? (cf. Ef 1,20; Col 3,1; Act 7,56) es evidentemente una imagen, para indicar que el Resucitado es, desde este momento, fuente y origen de la misi?n universal de la Iglesia; igual que la imagen de la nube, en la redacci?n de Lucas, es solamente el signo teol?gico, que se?ala la presencia divina en la gloria del Padre y, a la vez, en el mundo, como lo fue en la tienda de la reuni?n y en el Templo. Jes?s Resucitado es, a partir de este momento, el signo de la presencia de Dios en el mundo. Lucas le imprime un tono dram?tico, presenta a Cristo subiendo como "arrebatado", en una idea de separaci?n y de ruptura, que subraya que la Iglesia, para comenzar su misi?n y el servicio de los hombres, tiene que dejar el Cristo Carnal; en esta insistencia de Lucas, sobre la separaci?n de Jes?s, se apunta pues una manera de ver la Iglesia.

Se aprecia, pues, una especie de desmitificaci?n del relato de la Ascensi?n; todos los elementos expresan c?mo el evangelista y sus contempor?neos vieron en la Ascensi?n la inauguraci?n del Reino C?smico del Se?or y de su presencia en el mundo; concepci?n esta, que est? pr?xima a Ef 4,7-13, que se?ala c?mo la "subida" al Cielo reporta los dones de los carismas a fin de perfeccionar a los cristianos en la obra de Jesucristo.

?

?

El SALMO RESPONSORIAL (46,2-9) canta:?

Pueblos todos, batid palmas,?aclamad a Dios con gritos de j?bilo; ?? Dios asciende entre aclamaciones,?el Se?or, al son de trompetas;?tocad para Dios, tocad,?tocad para nuestro Rey, tocad.

?

?

La segunda lectura, perteneciente a la carta de San Pablo a los efesios, (1,17-23) afirma que les ha sido dado, como cabeza, nada menos que el ?nico Se?or del universo y que la Iglesia, cuerpo y plenitud de cristo, participa de su se?or?o. La perspectiva c?smica en la que se confiesa el se?or?o de Cristo ha de librar a la Iglesia de todos los sectarismos y de cualquier derrotismo; el juda?smo tard?o ten?a la creencia del mundo helenista de que los poderes c?smicos dominan los destinos del hombre; as?, San Pablo confiesa que Cristo es Se?or sin limitaciones espaciales o temporales, que domina sobre todos los poderes c?smicos.

El Ap?stol hace, pues, dos afirmaciones de la Iglesia; la primera, que es cuerpo de Cristo. De la misma manera que la cabeza de un cuerpo recapitula todos los miembros d?ndoles vida y unidad, as? tambi?n Cristo re?ne a los fieles en un solo cuerpo y les da la nueva vida; y la segunda, la define como "plenitud" de Cristo; lo cual no indica que a Cristo le falte algo, sino que Cristo es Se?or y Origen de la plenitud de la Iglesia, pues ?l es la perfecci?n que lo acaba y llena todo en todos. La Iglesia es el espacio en el que irrumpe el amor de Cristo en el mundo y para todo el mundo (cf. 3,18s). Cristo ejerce su poder mediante el amor, con el mismo amor con el que se entreg? por todos hasta la muerte (5,2). Cristo quiere ejercer este se?or?o del amor en el mundo a trav?s de la Iglesia. Se muestra aqu? una conciencia que compromete a la Iglesia, a cada cristiano, a ser el veh?culo del amor de Cristo, que se entrega, para que todo el universo llegue a una plenitud significativa.

Esta per?copa ofrece otro significado teol?gico de la Ascensi?n: la exaltaci?n total de Cristo. En el texto paulino no aparece la menci?n expl?cita de la Ascensi?n, que es patrimonio lucano principal y quiz? exclusivamente. Se trata de la glorificaci?n total de Jes?s, que, en realidad, ya ha sucedido en la Resurrecci?n, por lo que no hay distinci?n clara entre ella y la ascensi?n; son escenas distintas de lo mismo; la ascensi?n es explicitaci?n de la glorificaci?n de Jes?s, su exaltaci?n y sesi?n a la derecha del Padre. De hecho, Jes?s y su Cuerpo forman una unidad y hasta que este Cuerpo no llegue a participar del todo en la suerte de su Cabeza, no estar? completa la obra del Se?or Jes?s.

Cristo escapa a nuestra mirada carnal para que, m?s all? de las apariencias, veamos en la fe las cosas tal como ellas son. Es necesario ver la vida a trav?s de Cristo; hay que ver al hombre a trav?s de Cristo. Desde Cristo, el hombre es m?s majestuoso que los astros, m?s valioso que todo el cosmos. Hay que ver a la Iglesia a trav?s de Cristo. Cristo resucitado nos dice: "La Iglesia es mi cuerpo. La sabidur?a que Pablo pide a Dios para los efesios es ese don sobrenatural ya conocido por los sabios del Antiguo Testamento (cf. Prov 3, 13-18), pues es ya la revelaci?n del destino de un hombre y de la herencia de gloria que resulta de ello (Ef 1,14).

?

?

Lectura del Santo Evangelio seg?n San Juan (24,46-53), Jes?s sube al cielo.

???????? La Ascensi?n de Jesucristo es una aut?ntica manifestaci?n de la divinidad de Cristo. ?Mientras, se alejaba e iba subiendo al Cielo? dice San Lucas; es el triunfo de la esperanza del ser humano. Supone el final feliz, el momento de la recolecci?n de la cosecha. Es la hora de la gloria, de la exaltaci?n obtenida, del triunfo, ya cumplida toda la tarea encomendada, toda la labor de siembra de la semilla de la entrega de su doctrina. Es la misma idea que explica el Deuteroisa?as: ?Despu?s de las penas de su alma, ver? la luz y quedar? colmado?. Por eso, le dar? multitudes por herencia y gente innumerable recibir? como bot?n, por haberse entregado?? (Is 53,11.12). Por este sufrimiento total, en el que se cumplen los planes de Dios, el Siervo recibe la vida y, como herencia, una posteridad innumerable que se prolonga m?s all? de la muerte. La exaltaci?n final del Siervo (Is 53,12: Le dar? un puesto de honor, un lugar entre los poderosos) menciona a muchos.

???????? Es la victoria y el triunfo de Jes?s. Ha emprendido y recorrido el trayecto marcado, ha respondido a la llamada y abrazado fielmente su vocaci?n, la dif?cil empresa que el Padre, ex aeterno, le hab?a encomendado. Su sufrimiento expiatorio ha liberado a los hombres, que ahora ser?n el bot?n de su triunfo y de su victoria sobre el mal. En se?al de premio y de pago, por haberse ofrecido, para tomar y expiar la culpa, el Siervo tendr? descendencia, prolongar? sus d?as (Is 53,10). Ahora recibe su recompensa infinita, hoy es glorificado en el Reino de Dios, encumbrado y constituido Se?or de naciones y de todos los pueblos. As? trata el Ap?stol San Pablo de inculc?rselo a los Efesios: ?Que el Dios de Nuestro Se?or Jesucristo, el Padre de la gloria, os de esp?ritu de sabidur?a y revelaci?n, para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro coraz?n, para que comprend?is cual es la esperanza a la que os llama, cual la riqueza de gloria que da en herencia a los santos...?

???????? Ese es el fundamento de la ense?anza de Jesucristo. ?Yo soy el camino y la verdad? nos dijo y marc? el camino, cuya esencia es el amor. Y la meta final, la recompensa es el cielo. Con su esfuerzo, lleva al hombre al centro de su gloria, al coraz?n de Dios. Vosotros sois testigos de esto? les dijo antes de partir. La Ascensi?n supone un cambio en la trayectoria. Es la hora de la Iglesia. Jes?s ar? y sembr?, ahora la misi?n recae en los disc?pulos que han de cultivar y cosechar. Es el momento del compromiso. La hora de todos nosotros, los que presentes en el mundo hemos cre?do y recibido la semilla; hemos de hacer que de frutos de paz, de fe, de esperanza y caridad, para incendiarlo de amor que lo llene de la felicidad que da Jesucristo: ?Vosotros sois testigos??.

?No os alej?is de Jerusal?n; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautiz? con agua, dentro de pocos d?as vosotros ser?is bautizados con Esp?ritu Santo?. El Esp?ritu nos transforma a todos para, como dice el salmista: Pueblos todos batid palmas, aclamad a Dios con gritos de j?bilo; porque el Se?or es sublime. Y por ello, obedientes a su mandato, vamos: ?Id y haced disc?pulos a todos los pueblos; yo estoy con vosotros todos los d?as, hasta el fin del mundo (Mt 28,19.20).

?

?????????????????????????????????????????????? Camilo Valverde Mudarra


Publicado por CamiloVMUDARRA @ 20:25
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios