Lunes, 21 de enero de 2008
Europa como las Autonom?as no interesan a la gente; el desencanto europe?sta reclama volver la mirada a una argamasa de valores que pueda dar sentido a la UE. Europa, ?justo en esta hora de negativas y fracaso, parece haberse vaciado por dentro; la pol?mica constitucional ha levantado el hacha de guerra entre quienes ven en ella una especie de complot papista contrario al principio de laicidad y aquellos otros que sospechan que, tras la deriva, se oculta la cerraz?n de ?una nueva clase de eurolaicos que cabalgan sobre una ola de cristofobia?. Un aplastante n?mero de personas de los veinticinco estados miembros han exigido con su firma la menci?n expl?cita del cristianismo en la futura Constituci?n Europea; se sigue creyendo correctamente que en las tradiciones religiosas hay recursos importantes, no siempre aprovechados, para resolver los conflictos mundiales; tiende a recurrir a su propia tradici?n religiosa, aunque s?lo sea, porque no conoce las posibilidades an?logas que ofrecen las tradiciones de los vecinos; tanto laicos como cristianos tienen un patrimonio com?n de derechos fundamentales, dotados del mismo contenido, aunque distintos en sus fundamentos. Porque, efectivamente, los derechos del hombre no comienzan con la Revoluci?n Francesa, sino que hunden sus ra?ces en aquella mezcla de cristianismo y hebra?smo que configura el rostro econ?mico y social de Europa. Los temores a que una inclusi?n de los valores cristianos pudiera producir una solapada invasi?n de criterios confesionales, o que la inclusi?n de criterios laicos entre los valores del pre?mbulo produzca una ofensiva judicial destinada a borrar los jirones religiosos que la Historia ha depositado en la sensibilidad europea, danzan en el ambiente. Ni una ni otra referencia tendr?an la fuerza de alterar los trazos comunes del modelo europeo sobre el factor religioso, que puede sintetizarse como el rechazo simult?neo del indeferentismo religioso y la teocracia. Es decir, una versi?n actualizada en clave laica del dualismo cristiano, como se ha dicho, ?un modelo de cooperaci?n formal integrado por dos factores: el principio de igual libertad de todas las confesiones y el de la medida distinci?n entre el orden pol?tico y el orden de las conciencias?.
Sin duda, nuestra configuraci?n gen?tica hunde sus ra?ces en las esencias del cristianismo, que, desde San Pedro a Juan Pablo II, ha conformado nuestra ?ntima creencia personal con la ense?anza del Maestro de Nazaret; el hombre occidental vive impregnado fundamentalmente de su fe cristiana.
El cristianismo vivo y presente ha informado toda la cultura y la civilizaci?n de Occidente; sin su visi?n existencial no se entiende la arquitectura, la m?sica (sobre todo la cl?sica), la pintura, la literatura o la poes?a. ?No cabe eliminar -dice el constitucionalista J. H. Weiler- el cristianismo de la Historia de Europa, como no se pueden eliminar las cruces de los cementerios?. La convicci?n religiosa ha calado y configurado el alma humana de modo indeleble por todo el mundo, como dijo Jes?s a sus Ap?stoles: Id y predicad el Evangelio hasta los confines de la tierra (Mt 28,18). Se ha querido extirpar esta fe como un veneno, este esfuerzo laicista siempre resulta vano por la fuerza intr?nseca de la palabra sustancial de Jesucristo. En Europa, no se basa solamente en una ?herencia hist?rica?, que justamente tambi?n los es, sino una vivencia arraigada en el tejido social lo que explica la enorme convocatoria y el entusiasmo que suscitaba la figura de S. S. Juan Pablo II, all? donde iba. Es cierta la opini?n de W. Brandmuller, al se?alar que los ?ltimos desastres desde la Primera Gran Guerra, a los campos de exterminio alemanes y al Archipi?lago Gulag, son el resultado de la ruptura de Europa con sus or?genes en Jerusal?n, Atenas y Roma. Jerusal?n significa la conexi?n del g?nero humano con el Creador, Padre Amant?simo, del que ha recibido la vida, el perd?n y la redenci?n eterna. Atenas supone el bagaje intelectual de la cultura europea y Roma, la fuente del derecho que mana las m?s importantes directrices del ordenamiento jur?dico.
Habr?a que conciliar la posici?n laica belga-francesa, con las justas aspiraciones italianas, checas, polacas o irlandesas. Se han propuesto soluciones ecl?cticas que defienden simult?neamente una referencia dual al patrimonio judeocristiano y a los valores laicos y liberales. Es una formulaci?n de compromiso de contenidos m?nimos en la necesidad de poner de manifiesto la particular y extraordinaria relevancia que en la construcci?n cultural de Europa tiene la tradici?n cristiana. La Historia no se puede negar ni tergiversar. Asistimos hoy, con sorpresa, a una maliciosa e ignorante manipulaci?n y acomodo de los hechos hist?ricos. El pensamiento cristiano, en Europa, existe hace ya miles de a?os, pese a aquellos que quieren borrarlo, silenciarlo y destruirlo. Los derechos humanos se proclaman en las p?ginas de la Biblia y su aplicaci?n y defensa la emprende el cristianismo en un tiempo muy anterior a la Revoluci?n Francesa. Ya Isa?as, en el s. VIII a. C., clamaba: ?Aprended a hacer el bien, perseguid la justicia, socorred al oprimido, haced justicia al hu?rfano, defended a la viuda? (Is 1,17), y el Evangelio ense?a: La paz os dejo, mi paz os doy (Jn 14,27); Amaos unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos (Jn 15,12-13); m?s a?n, amad a vuestros enemigos, haced el bien (Lc 6,35); Amad la verdad y la verdad os har? libres (Jn 8,32).
Un enorme mont?n de firmas, exactamente 1.066.256, se han allegado a la puerta del Parlamento de Estrasburgo con la exigencia de proclamar y reconocer el cristianismo europeo. No se ha visto jam?s una movilizaci?n mayor. El socialdem?crata Gerhard Schr?der, ha se?alado su conveniencia, frente a la obcecada y tendenciosa postura de B?lgica y Francia de que no se haga ?ninguna referencia religiosa espec?fica?, a pesar de que la mayor?a de pa?ses piden, en carta conjunta, la afirmaci?n del cristianismo.


Camilo Valverde Mudarra
--------------------------------------
Catedr?tico de Lengua y Literatura Espa?olas,

Lcdo. en Ciencias B?blicas y poeta.
Publicado por CamiloVMUDARRA @ 22:31
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios