Lunes, 12 de noviembre de 2007
Domingo IV Cuaresma. Ciclo C
(Jos 5,9a.10-12; Sal 33, 2-7; 2Co 5,17-21; Lc 15,1-3.11-32)


En la primera lectura, los israelitas, ya acampados en la tierra prometida, celebran la Pascua. En aquellos d?as, el Se?or dijo a Josu?:?Hoy os he despojado del oprobio de Egipto?.

El Salmo responsorial invita a gozarse en Dios: ?Gustad y ved qu? bueno es el Se?or?. ?Bendigo al Se?or en todo momento, mi alma se glor?a en el Se?or: que los humildes lo escuchen y se alegren?.

San Pablo ense?a a los Corintios que Dios nos reconcili?, por medio de Cristo. ?Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que, por medio de Cristo, nos reconcili? consigo? Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados? Al que no hab?a pecado, Dios lo hizo expiaci?n por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a ?l, recibamos la justificaci?n de Dios?.

El evangelio, nos trae hoy una de las p?ginas m?s hermosas de la Biblia y de la Literatura Universal. Es por su factura sencilla y exquisita un texto subyugante y, en su profundidad teol?gica, expresi?n sint?tica del mensaje de Jesucristo. Ya lo dice San Juan: ?Deus charitas est? (1 Jn 4,8). La par?bola del Hijo Pr?digo entra en la esencia de la Divinidad. Dios es amor, el amor es de Dios y el que ama ha conocido a Dios.
Jesucristo muestra con esta par?bola la misericordia, la bondad, la ternura siempre dispuesta y expectante de entrega y abrazo de Dios, Padre, hacia el hijo que vuelve arrepentido. El padre siempre acoge con amor, aunque tenga que imponer en alg?n caso su autoridad, pero, inmediatamente, abraza, perdona y protege; la madre atenta, escucha, llora la ausencia y recubre de dulzura el rostro del hijo. Esta es la imagen de Dios. Dios es amor, porque es Padre y Madre. Todas esas prerrogativas de la paternidad y de la maternidad, est?n refundidas en la afirmaci?n teol?gica de San Juan: Dios es amor. Piensa el muchacho: ?Me pondr? en camino, a casa de mi padre, y le dir?: ?Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no merezco llamarme hijo tuyo??. Y ante la respuesta de rechazo e incomprensi?n del hermano, que se mantuvo fiel al padre, que no hab?a marchado ni pecado, el padre roto de emoci?n y cari?o por los dos, dice: ?Hijo, t? siempre est?s conmigo, y todo lo m?o es tuyo: deber?as alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado".
Dios, que concedi? al hombre la libertad, no lo coacciona nunca. El peque?o quiso ser libre y el padre lo permiti?. El mayor se qued?, y el padre lo tuvo y goz? de su presencia, t? siempre est?s conmigo y yo soy feliz con ello. El padre act?a como el mar, se va retirando y se va acercando, dejando que los hijos sean ellos mismos. La inflexi?n est? en la misericordia y en la conversi?n que lo movi? a volver a Padre, aunque la decisi?n la haya tomado por el inter?s, por la necesidad. Pero eso no es inmoral, buscar nuestro propio bien es parte de nuestro ser. Santo Tom?s dice que "a Dios le ofendemos cuando obramos contra nuestro propio bien". Dios siempre nos est? esperando, incluso antes de la conversi?n. Espera con los brazos abiertos, para abrazar con amor, con gozo y perd?n.

Camilo Valverde Mudarra
Publicado por CamiloVMUDARRA @ 21:23
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios