Domingo, 15 de octubre de 2006
La mujer es un ser especial?simo; peculiar y particular es su personalidad. Est? hecha para la perfecci?n y se?orear en la hermosura. La mujer es melod?a y poes?a, es ternura y momento. Vive el detalle, la concreci?n y la peque?ez. Su rumbo es la esperanza, la vitalidad y la fortaleza. Es dispensadora de gracia y humor. Su desprendimiento, resistencia y solicitud no tienen l?mites. Su ?ndole innata es la capacidad esencial del amor. Derrocha su propio ser que es el cari?o, la seguridad y la moderaci?n. Es la vida, portadora y dadora de la vida y afirmaci?n de la vida, por eso va delante, su visi?n es m?s amplia, admite la innovaci?n y avizora un horizonte m?s ancho. En la penuria y desgracia, es sost?n y b?culo de pacificaci?n. En la percepci?n de la realidad, desecha lo colectivo y viene a lo individual. Es la familia y es la educaci?n. Su natural afectividad y disposici?n a la palabra y la comprensi?n contribuir? siempre en estos tiempos convulsos de relativizaci?n y acomodo materialista al robustecimiento moral y c?vico de individuos m?s nobles y honrados que vivan la entrega, el servicio y el amor al pr?jimo lejos de la violencia y de la agresi?n. All? donde exista la direcci?n y el ordenamiento de la mujer, la sociedad encontrar? soluci?n a muchos problemas y se crear? un ambiente m?s libre, justo y dialogante.
A pesar de ser una afirmaci?n patente decir que la mujer es biol?gicamente diferente al hombre y que ?nicamente ella dispone de los ?rganos precisos y apropiados para cumplir la maternidad, ciertamente, se a?ade que esta diversidad biol?gica se manifiesta tambi?n, por la ?ntima uni?n del soma y la psique, en las expresiones an?micas y espirituales. Las palabras ?esposa? y ?madre? tienen valor singular y atemporal. La primera palabra que aprende el ni?o es la de ?madre? o ?mam?.
La mujer es m?s paciente y sufrida, abarca m?s, capta antes, cuando el hombre va, ella viene; gobierna y dirige con mayor raz?n y acierto; y, sobre todo, es madre. La maternidad la encumbra al primer puesto, es cocreadora con Dios, dadora de vida. Emperadores, presidentes, cient?ficos, primero, han sido gestados y criados por la madre y madre tienen sus hijos. La mujer no ha escrito la Il?ada, ni la Eneida, el Quijote o Fausto, ni levantado las Pir?mides o el Parten?n, pero ha construido y constituido la humanidad.
Y, de todas sus prerrogativas, la m?s insigne y sobresaliente es la maternidad. La mujer se encuentra en el plano del misterio humano. Insondable arcano es su oficio de madre, rec?ndita la funci?n palpable y sensible de su maternidad. Misterioso que sobre el dolor del parto y por encima del sufrimiento de la crianza, desee, consienta, busque y soporte la maternidad. Es un hondo enigma, un hecho tan sobrecogedor que se coloca casi en lo fascinante y sublime por conocido, cercano y real que se vea.
La maternidad es una realidad exclusiva de la constituci?n femenina. Por su car?cter esencial y complejo, cae bajo variadas dimensiones de gran importancia m?dica, psicol?gica, moral, social? La maternolog?a es un apartado de la Ginecolog?a en conexi?n con el estudio fisiol?gico y patol?gico de la gestaci?n y del parto de cuya observaci?n y asistencia se encarga la Obstetricia.
El ser madre requiere unas atenciones y cuidados continuados de su facultad generativa para conservar y mantener la suprema misi?n de la procreaci?n. De ah?, la solicitud que precisa el afianzamiento y desarrollo de la pubertad. La maternidad tiene gran trascendencia social, puesto que no s?lo reside en la atenci?n cuidadosa de la madre en el momento del parto, sino que ata?e a distintas etapas de su vida; es de gran importancia mantener y preservar sus funciones generativas en orden a evitar perturbaciones nocivas a la procreaci?n y conservar intactas las condiciones naturales que favorecen la transmisi?n de la vida y la natalidad.
En este sentido, cobra extraordinaria relevancia la observaci?n y asentamiento de la pubertad, acci?n que ha de llevar inserta una esmerada educaci?n de car?cter prematrimonial con idea de soslayar distorsiones e ignorancias insalvables. As?, es de enorme valor educativo insistir en el inter?s que tiene la divulgaci?n de las alteraciones menstruales en el futuro y examinar los cambios e irregularidades que pueden afectar la estabilidad f?sica o ps?quica de la incipiente mujer; el desconocimiento arrastra muchas veces una dificil?sima problem?tica por no haber dotado a la ni?a de los conocimientos oportunos a fin de prevenir alteraciones y deficiencias de naturaleza sexual y afecciones o carencias ps?quicas y f?sicas, que, a la larga pueden traer dificultades graves. Hoy, con los avances que ha experimentado la medicina, casi han desaparecido la morbilidad y mortalidad maternas, sin embargo, a?n existen situaciones en que las mujeres llegan a perder su capacidad reproductora, que ocasiona secuelas demogr?ficas y posibles problemas postpartum con efectos evidentes en la vida social. Son factores y cuestiones que hay que cuidar para proteger siempre la sublime maternidad, porque est? destinada a la misi?n m?s alta del ser humano, de car?cter ?cuasi? divino. Participa en el acto creador de Dios. Su constituci?n para traer nuevos seres al mundo es el hecho m?s extraordinario y maravilloso, casi incomprensible e inimaginable.
Madre es la palabra m?s dulce que se pronuncia. La madre es amor, abnegaci?n, amparo y finura. Madre significa comprensi?n, seguridad, sacrificio. Beso y abrazo es madre. Sonrisa y calor es madre. Madre es equilibrio, calor y desprendimiento. Es rosa y jazm?n, fragancia y miel. Es ecuanimidad, fidelidad y puerto estable. Es entrega, vela y consejo.
La madre es el aliento vivo de la familia, en la que se establece un v?nculo tan estrecho y envolvente que varios, padres e hijos, constituyen un ?unum?, una entidad integral. La familia est? formada por los miembros que conviven en un hogar. El n?cleo vital radica en los c?nyuges. La uni?n natural y la comuni?n de vida robustecen al ni?o y le proporcionan las defensas que precisa ante las enfurecidas olas de la vida. Sin embargo, en el espacio que respiramos, se han introducido novedades y tendencias que intentan destruir el matrimonio y la familia. Cervantes en su inmortal ?Don Quijote de la Mancha?, afirma: ?Es raz?n concluyente que el intentar las cosas de las cuales antes nos puede suceder da?o que provecho, es de juicios sin discurso y temerarios? (P. I: Cap. 34). La lecci?n es exacta. Causar el da?o y destruir jam?s beneficia; es propio de necios e ignorantes. El que dilapida su estructura patrimonial busca veloz su miseria y la de los suyos.
La madre, con el sost?n y presencia del c?nyuge, cierra y a?na la entidad familiar. La educaci?n de los hijos se integra de modo coherente en los derechos y deberes de los padres en el ?mbito de la familia, ra?z educadora del ni?o en la que ha de encontrar ternura, dedicaci?n y autoridad. Pero, es necesaria la labor conjunta de los dos para lograr lo que es una obligaci?n de justicia a la prole.
Y, as?, con ese hondo sentimiento, a?orando siempre su falta, pues su ausencia se siente siempre prematura, le cantamos en versos emocionados: Madre, t? eres mi savia y mi roc?o, / el h?lito que incita mi existir; / si me dejas, no puedo resistir, / andar sin ti ser? mi desvar?o.


Camilo Valverde Mudarra
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Catedr?tico de Lengua y Literatura Espa?olas,
Diplomado en Ciencias B?blicas y poeta.
Publicado por CamiloVMUDARRA @ 19:13
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