Martes, 07 de febrero de 2006
YAVHV?, AL?, DIOS ES AMOR

Camilo Valverde Mudarra

El siglo XXI, con fragor de atentado y tenebroso terror, ha venido a hacer actualidad l?gubre y desgraciada el enfrentamiento entre civilizaciones. El conflicto religioso entre un pueblo oriental de mentalidad primitiva anclada en eras ya superadas y la sociedad secularizada occidental instalada en el progreso t?cnico-cient?fico y posreligioso, en el consumismo y en su injusta distribuci?n de la riqueza, es una lucha entre el Medievo y la Modernidad.
Las tres religiones monote?stas, llamadas del libro, Juda?smo, Islam y Cristianismo, aun con patentes puntos comunes, por su coexistencia de amplia tradici?n cultural, no son iguales. El Islam y Juda?smo, junto con sus postulados teol?gicos y cultuales, imponen un modo de civilizaci?n, en el que ordenan todo el entramado social desde el Estado a la familia. Pero el Islam imbuido de sus ra?ces ?rabes, a diferencia del Juda?smo, se siente movido al proselitismo, tiende a la expansi?n, a convertir al infiel, lo que le lleva, desde sus inicios, a la guerra. Y, en sus naciones, hubo y hay dirigentes religiosos que gobiernan bajo un sistema ?nico en el que detentan, de modo absoluto, la autoridad civil, militar y jur?dica.
Por el contrario, el Juda?smo es intimista, informa la vida interior, vive su mundo hacia dentro y no exige la conversi?n. El pueblo jud?o siempre ha encontrado insalvables escollos en su desarrollo; y siempre ha tenido que luchar y defender su supervivencia, por lo que ha sabido mejor que el isl?mico adaptarse a los cauces del avance social y econ?mico y al progreso y formas modernas. Caif?s era, al mismo tiempo, sumo sacerdote y jefe de la autoridad pol?tica, as? como el Templo fue el centro civil, econ?mico y religioso de los jud?os.
El Cristianismo, desde su origen, se desentiende del modelo de Estado y del ordenamiento social en una clara distinci?n de los poderes pol?ticos y religiosos. De hecho, siempre ha luchado por mantenerse independiente del estamento civil en un complejo y dif?cil status de convivencia que caracteriza la historia de Occidente. Es la denominada 'autonom?a de lo temporal' que ejerce el Estado frente al dominio espiritual que se reconoce a la Iglesia. De ah? que, desde la Ilustraci?n, comiencen a despuntar las fuerzas secularizadoras que dar?n lugar a las formas de gobierno laico y democr?tico emanadas del propio Cristianismo. El viejo y conocido clamor de ?Libertad, Igualdad y Fraternidad! de la Revoluci?n Francesa hunde su grandilocuente raigambre en las seculares esencias evang?licas. Es curioso que el m?s profundo fundamento de la democracia nazca en territorios de honda tradici?n cristiana; as? como los valores democr?ticos se asientan en la soberan?a civil diferenciada de la religi?n, que genera la libertad religiosa y la 'revoluci?n industrial' de base burguesa y cristiana que transform? el modo de vivir de gran parte del mundo.
El Islam asimila con gran dificultad la democracia y el esp?ritu de la Modernidad. Cuando ha buscado el desarrollo econ?mico y querido asentar los valores modernos, sin desprenderse de los propios de su cultura y religi?n, se ha topado con el fracaso; por eso, aquellos intentos acomodaticios de socialismo y nacionalismo en Ir?n y en Egipto, despreciando las estructuras occidentales, resultaron tambi?n in?tiles. Lo lleva en su miope ostracismo cultural y religioso, en su concepci?n dictatorial que, en torpe simbiosis, liga los aspectos religiosos con los asuntos pol?ticos y civiles; en ingenua autoexculpaci?n, Sat?n viene del otro lado, del colonialismo opresor y del Injusto Occidente.
La permanencia espacio-temporal del pueblo jud?o en sus caracteres ?tnicos y religiosos es la nota extra?a y peculiar; ello por dos razones: por la dificultad de convivencia con su entorno que ha tenido siempre y tiene; y por la enemistad, odio y persecuci?n que suscit? siempre y suscita por donde pasa. Medos, persas, romanos o visigodos son pueblos del pasado que s?lo quedan en el recuerdo y en la ra?z de naciones hoy muy diferentes. El recelo y la aversi?n hacia los jud?os es anterior al cristianismo, fue Manet?n, historiador egipcio de s. III a.C. quien entabl? y difundi? la motivaci?n difamatoria que el cristianismo aprovech?, pero que no deja de existir tambi?n entre los musulmanes.
Tras Vespasiano, con Tito vino la destrucci?n del Templo y la orden del destierro; ah? comenz? la di?spora. Algunos se instalaron al Sur de la Pen?nsula Ib?rica, donde muy pronto encontraron el rechazo de los primeros cristianos, que no cesa a lo largo de siglos con todos los diferentes gobernantes godos, ?rabes o cristianos hasta la expulsi?n en 1492. Ni siquiera los conversos o marranos consiguieron librarse de los odios y persecuciones de los cristianos viejos. Tienen de siempre idea exacta de ser distintos y especiales, aunque hayan nacido en otras naciones o se hayan convertido. Tildaban de envidiosos y crueles a los espa?oles, estos, a su vez, los consideraban muy diferenciados, orgullosos y avaros, sin que el establecimiento entre los nativos produjera su integraci?n y lograra extirpar sus particularidades (jud?as), siempre plegados al poder y al dinero, recaudaci?n y usura, en Espa?a y all?, donde fueran. Siempre han encontrado una constante y general (mundial) hostilidad. Esto pone en entredicho la creencia de la convivencia de las tres culturas. Los jud?os y conversos y los cristianos viejos se odiaron y se persiguieron con sa?a, hasta caer en la garra de la inquisici?n. Tampoco existe la convivencia con lo ?rabe/musulm?n que est?n ocho siglos con la espada o el alfanje en la mano y pocos libros e iglesias paleocristianas o hispanogodas se libraron de la furia guerrera de los ?rabes-musulmanes.
La integraci?n de estos tres pueblos y religiones no se ha dado nunca ni es f?cil que se produzca jam?s; la mentalidad y concepci?n del mundo es muy diferente, el nivel cultural y el ?mbito del conocimiento muy distintos y el campo de tolerancia y ?nimo de concordia y fraternidad no lo conocen, aunque lo exigen para s? mismos. Tal vez, el cristianismo, despojado de ego?smos y teor?as y de intereses personales, sea el ?nico resquicio de esperanza, si se impregna el mundo del Infinito Amor de Jesucristo: ?Amaos los unos a los otros? (Jn 15,12) y de la tesis de San Juan: Deus Charitas est? (1 Jn 4, 8).
---------------------------------
Camilo V. Mudarra es Lcdo. en Filolog?a Rom?nica
Catedr?tico de Lengua y Literatura Espa?olas,
Diplomado en Ciencias B?blicas y poeta.
Publicado por CamiloVMUDARRA @ 20:11
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios