Domingo, 29 de enero de 2006
A trav?s de su predicaci?n, Jes?s va exponiendo a sus oyentes el fundamento del reino: el ideal universal; ense?a que todos los pueblos y naciones han de formar parte de su Reino Celestial, el Reino de Dios, que es Padre de la familia congregada por el amor del Hijo en la casa del Padre. Dios cuida del malo igual que del bueno, del injusto como del justo, del mismo modo los hijos de Dios que se entregan y act?an, como el Siervo, intentan hacer justos a muchos (Is 53,11), reflejando la luz del Padre (Mt 5,16), aun cuando parezca que no se obtiene respuesta. El amor circunscrito a los amigos apenas viene a ser un gesto similar a aquel que conduce a la ley del tali?n, en tanto en cuanto, ?ojo por ojo?, significa, ?donde las dan las toman?, y, por ello, ?favor por favor?, ?obra buena por obra buena?.
Pero, el amor que predica Jes?s es m?s profundo. Amar al pr?jimo, como a uno mismo, significa ir m?s all? del simple amor o afecto a los propios y cercanos. Para ilustrar su argumento, Jes?s indica dos tipos sociales, generalmente despreciados, los publicanos y los paganos. Las autoridades jud?as que compraban a los romanos las concesiones de recaudaci?n de impuestos, despreciaban a los cobradores; normalmente eran considerados por los jud?os de la misma cala?a que los asesinos y los ladrones y, con frecuencia, se les despojaba de los derechos civiles del pueblo jud?o. Pues bien, esta es la intenci?n de Jes?s, la profundidad del amor que ?l trae es total y abarca, en su comuni?n, a todos los hombres incluidos los desechados y excluidos (Mt 9,10).
Y, sin paliativos, les pide a todos, a los suyos y a los otros: ?Vosotros sed perfectos, como vuestro Padre Celestial es perfecto? (Mt 5,48). Significa que han de procurar renacer de nuevo y llevar una vida en esp?ritu y en verdad, a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,27), reflejando el amor extenso e indiscriminado de Dios, Nuestro Padre.
La palabra ?perfecto? se usa en la acepci?n de ?inocente?, sin?nimo de justo (Sal 18,21-30); pero, en este contexto, el amor de Dios representa la perfecci?n, en el sentido de que es completo, un amor en su totalidad, que incluye, no s?lo la entrega amorosa en los brazos de Dios, sino tambi?n el amparo a todos los que son pr?jimos y los que representan a los enemigos y apartados de nuestra ?rbita afectiva.
Jes?s propone y exige un amor consistente y puro, sin sentimentalismos, anclado en la justicia. ?Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia (Mt 5,6). Se refiere al ansia y a la exigencia propias que saltan del coraz?n, para implantar la justicia. ?Obras son amores y no buenas razones? ha dicho la vieja sabidur?a popular. El amor a Dios reclama las obras de justicia: limosna, oraci?n y el ayuno (Tob 12,8-9; Mt 6,1-21); obras de justicia esenciales y perentorias son el reparto de la riqueza y la participaci?n en los bienes de producci?n de esta tierra, cuya injusticia tiene sumidos en la hambruna y la pobreza, cerca de nosotros, en nuestras calles y en numerosos pa?ses extendidos por la amplia geograf?a, la geograf?a del pobre, del ni?o enfermo y sediento.
La pobreza va en aumento, hasta 1960, en el mundo, hab?a un rico por cada treinta pobres; hoy, la proporci?n es de un rico por cada ochenta pobres. Tristemente es un hecho indiscutible; se est? perdiendo la lucha contra el hambre. Excepto el caso de China -que ha logrado resultados notables en la lucha contra hambre-, el n?mero de pueblos cr?nicamente desnutridos ha crecido hasta 840 millones de personas en todo el planeta. De esa cifra, solamente una peque?a proporci?n es v?ctima de los desastres naturales que se suceden en el tiempo o de conflictos como el de Darfur. M?s del 90% de esta gente son criaturas de la miseria y del olvido; sencillamente demasiado pobres para producir o adquirir el alimento m?nimo y necesario para su supervivencia. Y muchos de ellos se est?n muriendo. Cada a?o en todo el mundo m?s de nueve millones de personas mueren a causa del hambre. Una de cada tres v?ctimas es un ni?o. Desde que usted comenz? a leer y yo a escribir estas l?neas, m?s de 30 ni?os han muerto de inanici?n. En su ?ltimo Informe contra el hambre, la FAO (Organizaci?n para la Agricultura y la Alimentaci?n) denuncia que cada a?o mueren de hambre m?s de cinco millones de ni?os sin llegar a los cinco a?os y que, en los pa?ses ricos, m?s de nueve millones de personas sufren hambre
Los enormes espacios de hambrientos y las grandes masas de miseria no tienen espera. El mundo ha entrado en la vor?gine del materialismo y el consumismo; el ego?smo y el hedonismo reducen la vida a la b?squeda del bienestar y la falsa felicidad de su centro umbilical que conlleva al feroz y sistem?tico individualismo, olvidando la colectividad que malvive y padece la injusticia, la acumulaci?n de riqueza en unos pocos y el desproporcionado gasto en el m?s absoluto olvido de compartir y distribuir los bienes existentes, que son propiedad de todos.
Las mujeres y las ni?as, llegando a constituir el 70% de la poblaci?n que vive en la pobreza, representan dos tercios de las masas analfabetas y, precisamente, por su condici?n femenina, no disponen del posible ingreso a la educaci?n, a la salud y otros recursos sociales b?sicos; sufren una mayor morbilidad en casi todas las etapas de la vida, desproporci?n que se hace persistente, aun soslayando las dificultades reproductivas. De continuar este miserable olvido y no adoptar medidas urgentes que palien ya estos problemas, jam?s se cumplir?n los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En muchos pa?ses, contin?an vigentes ciertas leyes que quiebran gravemente los derechos humanos de la mujer.
Aunque se conocen algunas noticias positivas y, ?ltimamente, se producen avances respecto a la igualdad femenina, especialmente en materia legislativa, sin embargo, no llegan a hacerse realidad en la pr?ctica de la vida cotidiana. As?, se comunica que de los 550 millones de pobres de este planeta en edad laboral, alrededor del 60% son mujeres. Es el nuevo elemento que se ha dado en llamar "la feminizaci?n de la pobreza", hecho lastimoso que representa el incremento de las mujeres que malviven constre?idas por la miseria de la hambruna, desechadas en el olvido del gasto innecesario, el despilfarro y la injusta participaci?n en los recursos.
Son perentorias las acciones contundentes e inmediatas para erradicar el hambre y la sed de esta tierra, as? como la grav?sima lacra del Sida, junto a la imperiosa demanda de la inmigraci?n, v?ctima del f?nebre oleaje en la patera o en el obscuro viaje de la incertidumbre. Toda la sociedad instalada en el bienestar ha de acudir con ?mpetu a erradicar la pobreza lacerante por medio de instrumentos efectivos: hay que ense?ar e incitar a laborar la parcela y proporcionar el arado y las semillas, el pozo y las m?quinas y el barco y las redes.
El compromiso con la justicia ha de estar motivado por una relaci?n sincera y fiel con Dios y con los seres humanos. El Texto Sagrado, hace ya mucho tiempo, que viene reclamando el concurso y la distribuci?n del pan con el necesitado: ?Desatad las cadenas injustas, soltad las coyundas del yugo, liberad a los oprimidos, romped todos los yugos; reparte tu pan con el hambriento, hospeda a los sin techo, viste al desnudo? (Is 58,6-7; Sal 112,9); ?daba pan a los hambrientos y vestidos a los desnudos (Tob 1,17).
En el Reino que inaugura Jesucristo, no habr? yugos ni coyundas injustas: ?Venga a nosotros tu reino?, que pertenece a todos los hombres. Se ruega que contin?e viniendo el reinado de Dios, con todas las bendiciones que conlleva en s?, en el que no habr? pobres. Al inaugurarse el reino ((Is 55,1), el pan de la satisfacci?n espiritual y material llega de la voluntad de Dios cada d?a a nuestra mesa: ?Danos el pan nuestro de cada d?a?. La restauraci?n de su acci?n providente viene expresada en t?rminos de calmar el hambre y la sed (Is 49,9) y, en la repuesta de Dios, se asegura que sus hijos comer?n, beber?n y se regocijar?n (Is 65,13).

Camilo VALVERDE MUDARRA

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Camilo V. Mudarra es Lcdo. en Filolog?a Rom?nica
Catedr?tico de Lengua y Literatura Espa?olas,
Diplomado en Ciencias B?blicas y poeta
Publicado por CamiloVMUDARRA @ 20:39
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